Big Tech dispara su inversión en IA a 725.000M$ en 2026

Las cuatro grandes tecnológicas estadounidenses elevan su capex un 35% para alimentar centros de datos de IA. El mercado empieza a dudar del retorno y el ratio capex/flujo de caja roza el 60%, máximo histórico.

La inversión IA Big Tech alcanza los 725.000 millones de dólares en 2026, una cifra que duplica el capex agregado de 2023. Wall Street empieza a preguntarse cuándo llegará el retorno de tanto hierro y silicio.

Claves de la operación

  • Récord histórico de capex tecnológico. Microsoft, Alphabet, Meta y Amazon concentran el grueso de los 725.000 millones, destinados a centros de datos especializados en cargas de IA generativa.
  • Presión sobre márgenes y flujos de caja. El gasto crece más rápido que los ingresos vinculados a IA, lo que empieza a tensionar la valoración bursátil de los hyperscalers tras las últimas presentaciones de resultados.
  • Onda expansiva en Europa y España. El boom dispara la demanda de suelo industrial y energía para data centers en Madrid, Aragón y Cataluña, con implicaciones directas para operadores cotizados como Cellnex o Merlin Properties.

El pulso por la infraestructura de IA marca el ciclo inversor de 2026

Según el reporte publicado por Bloomberg el 30 de abril, las cuatro grandes — Microsoft, Alphabet, Amazon y Meta — han elevado de forma simultánea sus previsiones de capex tras presentar resultados del primer trimestre. La cifra agregada de 725.000 millones supera en cerca de un 35% lo gastado en 2025 y multiplica por más de dos lo desembolsado hace apenas tres ejercicios.

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El destino del dinero está claro: centros de datos diseñados específicamente para entrenar e inferir modelos de IA, contratos plurianuales de chips con Nvidia y AMD, y acuerdos energéticos a largo plazo, incluyendo nuclear modular. Amazon Web Services, según adelantó TechCrunch, ha justificado su propio repunte del capex con un crecimiento de la unidad cloud que vuelve a acelerarse tras varios trimestres de moderación.

El mercado no se lo ha creído del todo.

Las acciones de Meta y Microsoft cedieron terreno en las sesiones posteriores a sus resultados, en una reacción que ya hemos visto en ciclos anteriores de inversión masiva: los inversores premian la disciplina de capital y castigan los compromisos abiertos sin visibilidad de retorno. La diferencia con el ciclo cloud de 2014-2018 es la magnitud absoluta. Entonces se hablaba de decenas de miles de millones; ahora, de cientos.

¿Burbuja de capex o nuevo estándar de la economía digital?

La pregunta divide al consenso de analistas. Quienes defienden la racionalidad del gasto apuntan a que la documentación financiera presentada por Microsoft ante la SEC muestra que su negocio de IA ya supera la tasa anualizada de 13.000 millones, con crecimientos por encima del 175%. Quienes ven sobrecalentamiento recuerdan que la depreciación de un centro de datos se extiende entre seis y diez años, y que ese coste pesará sobre las cuentas de resultados durante toda la próxima década, vendan o no vendan los servicios proyectados.

capex inteligencia artificial

Observamos un dato incómodo: el ratio entre capex y flujo de caja operativo de los cuatro grandes ronda ya el 60%, frente al 35% de hace cinco años. Si la monetización de la IA generativa decepciona en 2027, el ajuste contable será severo. Goldman Sachs y Morgan Stanley han empezado a moderar sus precios objetivo, eso sí, sin alterar las recomendaciones de compra. Una cosa es dudar; otra, salirse del trade del año.

Los 725.000 millones no son una apuesta tecnológica, son un compromiso financiero que define el rendimiento bursátil de Wall Street durante toda esta década.

Lo que la fiebre de los data centers significa para España

El reflejo en el mercado español es directo y subestimado. Madrid se ha convertido en uno de los hubs preferidos del sur de Europa para nuevos despliegues, con anuncios recientes de Microsoft y AWS. Aragón concentra ya cerca de 30.000 millones comprometidos entre Amazon, Microsoft y proyectos asociados, una cifra que equivale aproximadamente al PIB anual de la comunidad. La presión sobre la red eléctrica es real y ya ha llevado a Red Eléctrica a revisar el plan de inversiones a 2030.

Aquí entra la lectura competitiva. Cellnex, único actor europeo cotizado con escala continental en infraestructura digital, no compite directamente con los hyperscalers pero sí se beneficia del efecto arrastre sobre torres y conectividad de borde. Su trayectoria desde la salida a bolsa en 2015 muestra cómo los ciclos de capex de los grandes operadores tecnológicos terminan filtrándose hacia los proveedores europeos de infraestructura, aunque con retraso de doce a dieciocho meses. La comparativa con American Tower es ilustrativa: el grupo estadounidense ya ha empezado a reorientar capacidad hacia data centers, una transición que el equipo gestor de Cellnex aún no ha articulado con claridad.

El otro frente es regulatorio. La Comisión Europea ultima los detalles del paquete de simplificación del AI Act para grandes modelos, con votación prevista para el segundo semestre de 2026. Si Bruselas endurece los requisitos de transparencia sobre datos de entrenamiento, los costes operativos de los hyperscalers en suelo europeo subirán justo cuando la inversión en infraestructura está en su pico. Hay tensión, pero también dependencia mutua: los gobiernos europeos necesitan la capacidad de cómputo que solo los americanos pueden desplegar a esta escala.

El siguiente hito a vigilar es la temporada de resultados del segundo trimestre, que arranca a finales de julio. Si los ingresos de IA no aceleran al ritmo del capex, la conversación cambiará de tono. Y rápido.


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