10 años de Uber en España entre la crisis del delivery y la apuesta del robotaxi

La apuesta de Uber en España ha cumplido 10 años en un panorama interesante. La empresa ha conseguido ser una de las más populares del mundo del transporte en el país a pesar de sus controversias internas, y llega a su primera década en territorio ibérico encaminada en la senda de los beneficios. A pesar de todo, hay retos clave para su futuro inmediato, como comunidades autónomas donde no han sido bien recibidas hasta ahora.

Es una situación interesante, con el décimo aniversario de la empresa en España marcado por el trámite de la controvertida «ley taxi» en Cataluña, la compleja situación de su servicio de «delivery», Uber Eats, y el reto de inversión en los «robotaxis», que esperan que empiecen a funcionar en España antes del final de año. Son tres frentes interesantes dentro de la realidad de la empresa, que, aunque tiene mucho que celebrar, también tiene retos claros si quiere seguir funcionando con normalidad en España.

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El caso de la «ley taxi» es especialmente complicado, porque hay poco que puedan hacer para controlar el texto que se encuentra en trámite en la Generalitat. Empujada por las organizaciones del taxi en Cataluña, el documento, si es aprobado sin mayores cambios, sacará a Uber, Cabify y Bolt de lo que es uno de sus principales mercados en España, Barcelona, una ciudad clave no solo dentro del país, sino para toda Europa, por su valor turístico, económico y cultural.

Vehículo electrico de Uber. Fuente: Agencias
Vehículo electrico de Uber. Fuente: Agencias

Es un problema sin una solución que esté en manos de la empresa y sus competidores en el país, más allá de señalar el efecto que tendría entre los trabajadores de la VTC y los tiempos de espera para el uso de transporte para particulares en la Ciudad Condal. Es una situación complicada, que puede marcar el principio de la próxima década de la empresa en el territorio ibérico.

EL CASO DE UBER EATS Y LA LEY RIDER

Lo cierto es que la situación en Cataluña no es la única donde un cambio en las leyes del país ha complicado la realidad de la empresa. La situación con la Ley Rider es especialmente delicada porque puede afectar a un servicio como el «delivery», que en los últimos años ha sido clave para generar beneficios dentro de la empresa a nivel internacional cuando ha habido problemas en su sistema de transporte, o cuando sus inversiones en nuevas tecnologías han sido demasiado grandes.

Pero la decisión de contratar a sus repartidores para cumplir con lo que pide la Ley Rider hace que deban adaptar todo el modelo de negocio en España. Aunque no son contratos directos, pues trabajarán con flotas intermediarias que manejarán los contratos y horarios de los trabajadores encargados de las entregas. Al mismo tiempo, saben lo complicado que ha sido el proceso para Glovo, que atraviesa de momento un ERE de un tercio de la plantilla de repartidores y la primera huelga del sector.

Rider de Uber Eats. Agencias
Rider de Uber Eats. Agencias

De momento, Uber sigue avanzando en este proceso, con la idea de no repetir los errores que cometió su principal competidor en el país. De momento han evitado la mayoría de los problemas de su competidor, aunque la etapa operando con falsos autónomos todavía pasa factura, con varias deudas previas de sanciones marcadas por la Inspección de Trabajo y varios repartidores que no han sido contratados, pidiendo que el movimiento se considere un despido para recibir la compensación que, por tanto, les corresponde.

EL COCHE AUTÓNOMO COMO META ESTE AÑO

En cualquier caso, la gran apuesta en España de Uber para el futuro inmediato pasa por acelerar la implantación del coche eléctrico. Es un reto complicado de alcanzar, pero no imposible, y que pasa también por convencer a los posibles usuarios de que se trata de un sistema seguro, y que, a pesar de no tener un conductor, llegarán a su destino sin grandes inconvenientes, y sin riesgos de seguridad.

Ya están realizando las primeras pruebas en Europa de los llamados «robotaxis. Este primer vehículo llega a Zagreb a través de una colaboración con la empresa croata de automoción Verne. Es cierto que de momento el primer vehículo tendrá un conductor asignado por seguridad, pero asumen que pronto tendrán el permiso para que funcione de forma completamente autónoma.

Así lo afirman directamente desde Uber y Verne. Ambas señalan que se «han iniciado conversaciones para obtener permisos en 11 ciudades de la UE, el Reino Unido y Oriente Medio». En este panorama, la empresa se ha puesto a la cabeza de una carrera clave en Europa, aunque también una que ya ha generado preocupación tanto entre los conductores de VTC como en el sector del taxi.


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