Pikolin vira al este y al online tras conquistar Europa

Pikolin estableció años atrás la base de su crecimiento actual, con su giro asiático.
En la actualidad, el crecimiento pierde fuelle y la firma vuelve a pensar en la expansión geográfica.
También en los canales de venta, ya que las superficies de venta han reducido drásticamente sus porcentaje de ganancias.

Difícilmente un eslogan como “A mí plin, yo duermo en Pikolin” tenga tanto tirón en chino, vietnamita o malasio como lo tuvo en castellano (y en España) allá por los años 60. A pesar de ello, el crecimiento de Pikolin en el continente asiático sigue imparable. Así, después de ‘conquistar Europa’ incrementando notablemente sus ingresos tanto en el territorio nacional como en Francia —a través de Grupo Cofel, la columna central de su negocio—, ahora la firma parece estra lista para una nueva transformación.

Pese a que el despliegue tiene distintas aristas, el primer anclaje de Pikolin en Asia fue en China, a través de la filial Shangai European. La firma se constituyó precisamente para gestionar su expansión comercial en el mercado asiático; de hecho, Pikolin abrió su primera tienda en suelo chino en 2009. No obstante, esta sociedad no debe entenderse como una fuente relevante de beneficios —como sí lo son España o Francia—, sino más bien como un soporte comercial, ya que opera bajo un modelo de comisionista y comercializador.

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A pesar de ese papel discreto, Shangai European es la bisagra que conecta con el primer gran socio asiático de Pikolin: Luolai, un gigante local valorado en unos 1.400 millones de dólares, que es quien realmente aporta capilaridad a la red de ventas en China. El acuerdo entre Pikolin y Luolai ha permitido la exportación de productos premium —como colchones de gama alta y látex— fabricados en la planta de Zaragoza hacia el mercado chino.

Pikolin apuesta por el gigante Dunlopillo Holdings

Luolai fue el primer gran paso, pero hay otro más reciente en el que Pikolin ha depositado grandes expectativas: Dunlopillo Holdings. En 2011, la compañía adquirió el 100% de esta empresa colchonera al grupo de inversión malayo Sime Darby. En ese momento, Pikolin dio un salto estratégico clave, ya que le permitió acceder a más de 45 países, la gran mayoría en Asia. Además, incorporó marcas reconocidas como Orthorest, Lady América y King Koil.

La apuesta de Pikolin por Asia en aquel momento —al igual que hicieron grandes grupos textiles como Inditex— no respondía solo al rápido crecimiento de la región, sino también a su consolidación como centro de producción a gran escala con precios competitivos. De hecho, el grupo ha sabido escalar su posicionamiento en la zona, utilizándola como base operativa para abastecer a mercados como Australia, Japón y Corea.

Sin embargo, existe una diferencia clave respecto a la estrategia de grandes grupos textiles como Zara o H&M: en el caso de Pikolin, se trata de una producción de alto valor añadido, no de una simple reducción de costes. En concreto, la región se ha convertido en una referencia mundial en colchones de látex de alta gama, destacando por el uso de materiales naturales como lana, seda y cashmere.

La consolidación del hub asiático, junto con desarrollos posteriores, ha permitido a Pikolin crecer de forma ininterrumpida, especialmente en España. De hecho, la sociedad que representa su buque insignia en el país, Pikolin SL —que recientemente cumplió medio siglo desde su creación— alcanzó un récord de facturación en 2024, según sus últimas cuentas disponibles en el Registro, con más de 168 millones de euros. Esto supone un incremento acumulado del 30% desde 2021.

Pikolin, ¿ante un cambio de paradigma?

Si se analizan únicamente los ingresos en España, según los mide la compañía, el crecimiento de Pikolin no resulta tan espectacular y se sitúa en torno al 16%. Una cifra que refleja un mercado maduro y cercano a su techo, lo que explica que la empresa esté trabajando en una nueva fase de expansión para mantener su ritmo de crecimiento.

En este contexto, la familia que lidera Pikolin —la tercera generación de los Soláns— dio entrada al fondo Khemia, el brazo inversor de Juan de Dios Hernández, propietario de la empresa de alimentación Prosur. La operación supuso una inyección de 70 millones de euros a cambio del 25% del capital. José Antonio González, consejero delegado de la compañía, explicó que este movimiento no solo refuerza la solidez financiera del grupo, sino que también facilitará su crecimiento, tanto a nivel estratégico —con una apuesta clara por el canal online— como geográfico, con mayor presencia en Brasil y, nuevamente, en Asia.

En cuanto al cambio en el modelo de negocio, es evidente que el mercado está evolucionando. Basta con observar la evolución de las cuentas de Pikolin para entender este cambio de paradigma. En 2021, los canales de tiendas de muebles, colchonería y grandes superficies representaban el 72,8% de las ventas. Sin embargo, en 2024, ese peso se redujo hasta el 40%. Por su parte, el área de ‘otros canales’, que incluye el canal online, ha pasado de representar el 11,6% al 34,5% en ese mismo periodo, tras crecer un 286%.

Pikolin se encuentra en un punto de inflexión, donde su crecimiento depende de reforzar su presencia internacional y adaptarse a nuevos hábitos de consumo. Con la expansión en Asia y el impulso del canal online, la compañía busca mantener su liderazgo en un mercado cada vez más competitivo.


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