El batch cooking se ha vuelto tendencia, y por buenas razones. Organizar lo que comerás durante la semana, aunque pueda parecer un reto, es una de las mejores formas de controlar lo que comes y no recurrir a comidas rápidas o poco saludables.
Gracias al batch cooking, podemos ahorrar tiempo y no estresarnos en la cocina. A cambio, solo tendremos que invertir unas horas para preparar varios platos que podamos combinar durante la semana.
¿En qué consiste el batch cooking?
Batch cooking es el término que se da a la idea de preparar la comida en partes. Para ello, hay que planificar lo que vamos a comer durante la semana para prepararlo y guardarlo. No obstante, hay que tener en cuenta que no se trata de cocinar platos completos para cada día, sino de dejar preparadas las bases para combinarlas y crearlos sin tener que cocinar.
De esta forma, se ahorra tiempo y se aprovechan mejor los ingredientes, ya que no desperdiciamos ni consumimos de forma compulsiva.
Ventajas del batch cooking
Las ventajas del batch cooking son varias. Por un lado, es una práctica beneficiosa para la salud, pues nos ayuda a mejorar nuestra dieta. Como planificamos los menús con antelación, podemos equilibrar las comidas y evitar los alimentos ultraprocesados.
Asimismo, al estar cocinado por nosotros, también podemos controlar la sal o el azúcar, adaptando las comidas a nuestras necesidades y cumpliendo con las recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.
Por otro lado, gracias al batch cooking podemos ahorrar tiempo y dinero. Tener pensadas las comidas de antemano ayuda a no hacer compras compulsivas y solo gastar en lo que de verdad vamos a consumir. Aparte, el tiempo que invertimos cocinando en un día o dos lo tendremos libre los próximos.
Por tanto, del mismo modo que organizar nuestro hogar tiene ventajas, la organización y planificación son claves en el batch cooking. Si elegimos recetas que comparten ingredientes, reduciremos la compra y no desperdiciaremos tanto.
Consejos prácticos para iniciarse en el batch cooking
Al contrario de lo que pueda parecer, no hace faltas ser un cocinero experimentado para empezar a practicar el batch cooking. Lo único que debemos tener en cuenta es que debemos organizarnos bien.
Para ello, es necesario elegir un día fijo para cocinar. Puede ser, por ejemplo, el domingo (que es el más habitual entre quienes hacen batch cooking). Después, empezar con pocas recetas. Una vez que aprendamos el método, ya tendremos tiempo de ir añadiendo más.
A la hora de cocinar, es preferible hacer preparaciones fáciles y versátiles, que no nos cueste combinar. Por ejemplo, unas verduras asadas, arroz blanco… A continuación, nos aseguraremos de guardarlas en recipientes adecuados y los etiquetaremos con sus fechas correspondientes para tener control sobre ellas y que no se nos pasen.
Por último, si rotamos platos, no nos resultará monótono. Otra de las ventajas del batch cooking es que nos permite ser creativos y es una forma de cocinar muy flexible. No consiste en un sistema rígido, sino que, a partir de ciertas bases, podemos crear distintos platos.
Por eso, no hay que tener miedo de echarle imaginación, aunque es importante que nos informemos de los tiempos de cocción y mantengamos las medidas de higiene pertinentes para que la comida no se ponga en mal estado.
No obstante, si nos cuesta pensar qué hacer para comer, siempre podemos consultar canales de batch cooking donde enseñan a preparar las bases y a combinarlas para comer de manera nutritiva y rica toda la semana, invirtiendo un mínimo esfuerzo el día que elijamos para cocinar.
Al fin y al cabo, el batch cooking está pensado para que nos organicemos y comamos mejor, por lo que es importante que, una vez que nos animemos a practicarlo, cocinemos recetas que de verdad nos gusten y nos animen a continuar practicándolo.




