Júlia Pascual, psicóloga, sobre la salud mental: “Los pensamientos no son la realidad, pero pueden acabar devorándote por dentro”

La psicóloga Júlia Pascual advierte que los pensamientos, aunque no reflejan la realidad, pueden volverse destructivos si se cronifican.

La mente humana produce entre 6.000 y 60.000 pensamientos al día y el 80% de ellos son negativos. Ese dato, que la psicóloga Júlia Pascual comparte resume con precisión el problema que afecta a millones de personas y que se ha convertido en el centro de su trabajo: la rumiación y su impacto directo en la salud mental.

Pascual es autora del libro No te comas el coco y dedica su carrera a ayudar a quienes quedan atrapados en el bucle del sobrepensamiento. Su enfoque combina herramientas prácticas con una mirada humana hacia los procesos mentales que, sin tratarse de enfermedades graves, erosionan la calidad de vida de forma silenciosa y constante.

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Salud mental: Cuando la mente se convierte en una trampa

Salud mental: Cuando la mente se convierte en una trampa
Fuente: IA

Uno de los primeros conceptos que Pascual introduce al hablar de salud mental es el de la rumiación. A diferencia de la reflexión, que es voluntaria y constructiva, la rumiación es involuntaria y bloquea por completo la acción. «Pensar es inevitable, pero sobrepensar es opcional», afirma.

Según la especialista, los pensamientos son como el agua y la persona que los experimenta está dentro de un mar sin poder controlar el oleaje. Cuando llega una ola enorme, el instinto natural es resistirse, pero esa resistencia es precisamente lo que agrava el problema. La salud mental, en este sentido, no pasa por eliminar los pensamientos difíciles sino por aprender a dejarlos pasar sin ahogarse en ellos.

La psicóloga describe una paradoja central en su trabajo: cuanto más intenta una persona no pensar en algo, más presente se vuelve ese pensamiento. Si alguien quiere dejar de pensar en su ex o en si ha cerrado el gas, el esfuerzo de evitar ese pensamiento lo amplifica. La solución que propone Pascual para cuidar la salud mental es contraintuitiva: en lugar de huir del miedo, ir a buscarlo voluntariamente durante unos minutos hasta que se desvanezca por saturación.

Los pensamientos tabú que nadie se atreve a confesar

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Uno de los aspectos más valiosos que aborda Pascual es su disposición a abordar lo que llama pensamientos intrusivos tabú, aquellos que la gente no comparte por vergüenza y que generan un sufrimiento con graves consecuencias para la salud mental. Entre los más comunes se encuentran el miedo a hacerse daño a uno mismo o a dañar a un ser querido, las imágenes perturbadoras que aparecen sin invitación y los llamados pensamientos de tipo sexual o relacional que se contradicen con los propios valores.

La psicóloga es contundente al respecto: tener un pensamiento no significa querer llevarlo a cabo ni que vaya a convertirse en realidad. «Los pensamientos nos engañan constantemente», advierte. La persona que siente empatía y vergüenza ante esas imágenes mentales es precisamente la que más alejada está de un perfil psicopático. Sin embargo, el miedo a ser juzgada impide que busque ayuda y eso termina dañando su salud mental de forma innecesaria.

El trastorno obsesivo compulsivo, uno de los más relacionados con este tipo de experiencias, tiene su origen frecuentemente en un pensamiento intrusivo que la persona intenta resolver mediante rituales de comprobación o control. Cerrar la puerta tres veces, revisar el recorrido en coche por si se ha atropellado a alguien o llamar a un familiar para que confirme que la plancha está apagada son ejemplos de conductas que alivian la ansiedad de forma momentánea pero que a largo plazo fortalecen el problema y deterioran la salud mental de quien las practica.

Pascual distingue entre los rituales propiciatorios que forman parte del rendimiento de élite, como los de muchos deportistas, y aquellos que ya han cruzado la línea hacia lo patológico. La diferencia, según ella, está en si el ritual acompaña o bloquea. Cuando empieza a consumir tiempo y genera más ansiedad de la que alivia, es el momento de pedir ayuda profesional.

Aprender a gobernar los pensamientos intrusivos, desarrollar la tolerancia a la incertidumbre y atreverse a mirar de frente a los propios miedos son los pilares sobre los que se construye una vida más libre y equilibrada.


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