Liliana Olivares (38), especialista en negocios: “Ahorrar ya es cosa del pasado; hoy, si no inviertes, pierdes”

La experta advierte sobre un cambio financiero clave: el ahorro pierde valor frente a la inflación y la falta de estrategia. Mientras tanto invertir se vuelve imprescindible para evitar pérdidas y construir autonomía económica real en el contexto actual.

Hablar de dinero sigue siendo, para muchos, más difícil que hablar de sexo. Liliana Olivares, emprendedora y fundadora de Adulting, una consultoría financiera especializada en millennials, lleva años ayudando a miles de personas a ordenar sus finanzas personales con una idea que no admite medias tintas: quien no invierte hoy está perdiendo dinero sin darse cuenta.

Su historia no comenzó en una sala de juntas ni en una carrera de finanzas. Comenzó en una vecindad, con un bebé en brazos, empeñando los aretes de sus quince años para pagar la renta. De ahí a dirigir un negocio con más de 50.000 clientes hay un camino de errores, aprendizajes y una determinación poco común. Liliana es hoy una de las voces más influyentes en educación financiera, precisamente porque habla desde la experiencia real.

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Las creencias que arruinan el negocio de tu vida sin que lo notes

Las creencias que arruinan el negocio de tu vida sin que lo notes
Fuente: agencias

Uno de los primeros puntos que Liliana señala con más énfasis es el peso de las creencias heredadas. Creer que nunca se va a superar el nivel económico de la familia es una de las trampas más comunes que existen.

A esa parálisis se suma otro error igualmente costoso: esperar a que alguien más resuelva el problema. Esto ocurre especialmente entre mujeres que depositan en la pareja la responsabilidad financiera del proyecto de vida en común. Para Liliana ese esquema es tan riesgoso como un negocio sin plan. Nadie en este mundo va a echarle más ganas a cumplir los sueños propios que uno mismo. Esa convicción es el punto de partida de todo lo que enseña en Adulting.

El dinero también genera conversaciones que las parejas evitan sistemáticamente. Según Liliana resulta sorprendente que se hable más de sexo que de finanzas entre quienes comparten un proyecto de vida. No conocer la relación de la pareja con el dinero es, a su juicio, una omisión tan grave como no hablar de hijos o de valores. Y los números lo confirman: los problemas económicos son la segunda causa de divorcio en el mundo.

Su propuesta para las parejas es concreta. Cada integrante aporta un porcentaje fijo de sus ingresos al proyecto común y administra el resto de forma individual. Ese modelo no solo distribuye responsabilidades de manera más justa sino que permite que cada persona mantenga autonomía financiera dentro del negocio de la vida en pareja. Cuando ambos llegan a una meta de ahorro sin que nadie se lo recuerde, dice Liliana, eso también es una forma tangible de amor.

Invertir, no ahorrar: el cambio que transforma cualquier negocio personal

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El término ahorrar le parece a Liliana directamente prehistórico. No porque sea incorrecto sino porque quedó obsoleto frente a las herramientas que existen hoy. La democratización financiera ha cambiado las reglas del negocio de las finanzas personales de forma radical. Hoy con un par de euros y un móvil con acceso a internet cualquier persona puede empezar a invertir. Eso hace apenas unos años era impensable.

Pero invertir no es suficiente si antes no existe un presupuesto claro. Liliana insiste en que la mayoría de las personas confunde hacer cálculos mentales con gestionar bien su negocio financiero. Un presupuesto real implica saber exactamente cuánto se gana, cuánto se gasta y cuánto se debe. Sin esa radiografía ninguna estrategia funciona porque el problema no es técnico, sino psicológico: la gente evita mirar sus números porque teme confirmar lo mal que están.

Hacerse responsable de la propia situación financiera no es una carga, sino el único camino hacia la autonomía real. Quien entiende eso deja de ver el dinero como un problema y empieza a verlo una herramienta para construir, con intención y sin culpa, la vida que uno elige.


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