Nvidia bate récord en bolsa: el rally de la IA dispara al chip

La acción del fabricante de chips toca su primer máximo histórico desde octubre y refuerza la tesis del rally de la IA. El gasto récord de los hyperscalers en centros de datos vuelve a imponerse a las dudas del mercado.

Nvidia vuelve a marcar récord en bolsa y recupera el trono bursátil que perdió en octubre, con un salto que refuerza la tesis del rally de la IA. La acción tocó este viernes un máximo histórico en Wall Street, empujada por el optimismo sobre la demanda de chips para centros de datos.

Claves de la operación

  • Primer récord desde octubre de 2025. La cotización supera su anterior techo y devuelve a Nvidia a la cima del Nasdaq, tras seis meses de lateralidad y correcciones puntuales por dudas sobre el gasto en IA.
  • El gasto de los hyperscalers marca el pulso. Los pedidos sostenidos de Microsoft, Meta, Alphabet y Amazon para sus centros de datos son el combustible que está detrás del repunte, según recoge Bloomberg.
  • Lectura para el inversor español. El tirón arrastra al sector europeo de semiconductores y reabre la discusión sobre la dependencia tecnológica del Viejo Continente frente a un único proveedor estadounidense.

El pulso por la demanda de chips de IA vuelve a dar la razón a Nvidia

La compañía que dirige Jensen Huang cerró la sesión en niveles nunca vistos, según los datos recogidos por Bloomberg en su crónica del 24 de abril. El salto llega tras varias semanas de revisión al alza de las previsiones de inversión de los grandes proveedores de nube, los llamados hyperscalers, que siguen encadenando trimestres de capex récord.

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Nvidia no cotizaba en máximos desde octubre del año pasado, cuando el mercado empezó a dudar de si la factura de la IA generativa terminaría compensando a quienes la estaban pagando. Seis meses después, la respuesta de los inversores parece clara. El dinero vuelve al chip.

El contexto ayuda. Las últimas presentaciones de resultados de la gran tecnología estadounidense han confirmado que el gasto en infraestructura de IA no se modera. Los cuatro grandes de la nube han elevado sus compromisos de inversión para 2026 por encima de los 320.000 millones de dólares agregados, según los guidance publicados en sus últimas cuentas trimestrales. Una parte sustancial de ese capex acaba, directa o indirectamente, en tarjetas aceleradoras de Nvidia.

¿Rally sostenible o nuevo episodio de euforia bursátil?

Aquí es donde conviene mirar despacio. El repunte de la acción llega en un momento en el que los analistas llevaban meses advirtiendo de una posible saturación. Parte del consenso, recogido también por Bloomberg en coberturas previas, apuntaba a que la concentración del rally tecnológico en pocos nombres —Nvidia el más claro— era, en sí misma, un factor de riesgo.

Y sin embargo, los números vuelven a imponerse al ruido. En esta redacción observamos que cada vez que el mercado ha intentado descontar una desaceleración del gasto en IA, los resultados de los clientes de Nvidia han frustrado ese diagnóstico. Ocurrió en el tramo final de 2025. Ocurre ahora, de nuevo.

La pregunta incómoda es otra: ¿cuánto margen queda? La capitalización de Nvidia se mueve ya en el rango que comparte con Apple y Microsoft en la cúspide del Nasdaq, lo que implica que cualquier tropiezo en previsiones se amplifica. El mercado perdona poco a los líderes.

El récord no corona una tesis nueva, confirma la vieja: mientras los hyperscalers sigan firmando cheques de tres dígitos, Nvidia cotizará como si la fiesta no fuera a terminar.

Tampoco es trivial el componente geopolítico. Las restricciones a la exportación de chips avanzados hacia China, vigentes desde hace varios trimestres, siguen marcando los márgenes del negocio de Nvidia en Asia. La compañía ha tenido que diseñar versiones específicas para ese mercado, con menor rendimiento. El impacto en cuentas no ha sido dramático, pero es un recordatorio de que el rally no es lineal.

Lectura para el mercado europeo: dependencia y oportunidad perdida

Analizamos el movimiento desde la óptica europea con inquietud. El récord de Nvidia refuerza una idea que ya asumía buena parte del sector: la infraestructura de IA que consume el continente depende, en la práctica, de un único proveedor estadounidense. No hay alternativa europea de escala comparable. ASML, la neerlandesa que fabrica las máquinas de litografía imprescindibles para producir esos chips, es el único nombre del Viejo Continente que aparece cerca del centro de la cadena de valor.

En España, la referencia más directa es indirecta: los operadores de centros de datos que se están desplegando en Madrid, Aragón y Cataluña compran casi toda su capacidad de cómputo avanzado a través de socios que, a su vez, dependen de Nvidia. Telefónica y los hyperscalers instalados en la península son, de facto, clientes finales del stack de Jensen Huang. El récord bursátil del viernes es también, visto así, un termómetro del coste que Europa paga por no haber construido su propia capacidad.

Hay un antecedente histórico que conviene recordar. Cuando en los años noventa se discutió la creación de un campeón europeo de semiconductores, el proyecto chocó con la fragmentación nacional. STMicroelectronics e Infineon quedaron como herederas de aquel intento a medias. Ninguna de las dos ha logrado, hasta hoy, construir una posición comparable a la de Nvidia en el nicho de IA. El rally que vemos esta semana es, en parte, la factura de esa decisión no tomada.

El siguiente hito a vigilar es la publicación de los resultados trimestrales de Nvidia, prevista para la última semana de mayo. Será entonces cuando el mercado pueda comprobar si el guidance respalda el precio que ahora le está pagando. Hasta entonces, el récord queda en los libros. Y la pregunta sobre la sostenibilidad del rally, abierta.


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