Repsol podría estar aún mejor posicionada respecto a la guerra de Irán de lo que han podido dejar entrever sus últimas cuentas a través del hidrógeno verde. En este sentido, los analistas indican que debido a que el conflicto de Oriente Próximo ha puesto en jaque el mercado energético internacional, propuestas de larga duración como el hidrógeno verde están adquiriendo relevancia. Un cambio de tendencia que se está empezando a dar según sostiene la última nota de Wood Mackenzie, no porque el hidrógeno verde y otras fuentes hayan mejorado en rentabilidad, sino porque la inestabilidad geopolítica está obligando a gobiernos y empresas ha repensar estrategias que garanticen el suministro energético.
Dentro de este panorama destaca Repsol, donde a pesar de no ser su línea principal de negocio, está desarrollando proyectos de producción de hidrógeno verde para uso industrial, dando mayor viabilidad a un recurso que no está siendo tan atractivo como se hizo creer a sus mercados desde su concepción.
Irán fuerza la búsqueda de la seguridad energética: ¿Vía libre para el hidrógeno verde?
Datos de Wood Mackenzie ilustran esta realidad; no por nada recuerda que antes del conflicto iraní aproximadamente el 20% del comercio mundial de GNL (gas natural licuado), el 25% del amoniaco y el 37% de la urea transitaban por el estrecho de Ormuz. Por ello, la inestabilidad que se está dando dentro del Golfo Pérsico está afectando a flujos críticos del comercio energético, aumentando por consecuencia la volatilidad de los precios y el riesgo en las cadenas de suministro, como la asociada a los fertilizantes.

¿Por qué Repsol podría convertirse en un activo clave para la seguridad energética europea?
A partir de este diagnóstico, la consultora plantea que diferentes potencias como Estados Unidos y China están buscando fuentes de energía alternativas e insumos como fertilizantes, que les quite exposición del conflicto. En el caso americano, hace un mes Brooke Rollins, la secretaria de Agricultura de Estados Unidos ya celebró los avances del proyecto Blue Point de CF Industries en Luisiana, un proyecto que busca generar amoniaco azul (para fertilizantes), aprovechando la captura de carbono de la basta reserva de gas que tiene Estados Unidos. No obstante, esta iniciativa, según ha declarado la secretaria de Agricultura del país, está avanzando a un ritmo inferior a lo esperado debido a una política estadounidense que reniega de las renovables.
Mientras que, mirando al gigante asiático, y teniendo en cuenta su alta dependencia de la energía iraní, ha virado hacia el hidrógeno verde como fuente de energía alternativa; no por nada, posee más de la mitad de la capacidad mundial de producción de hidrógeno, que ha alcanzado decisión final de inversión. Acorde con el 15º Plan Quinquenal, publicado en mazo, China ha reconocido a esta tecnología como una de las «áreas clave que liderarán el desarrollo futuro» y por ende una de sus prioridades estratégicas, a través de proyectos como Envision Chifeng en Mongolia Interior.
Repsol ya cuenta con proyectos de hidrógeno verde
Es decir, existe una tendencia en la búsqueda de fuentes energéticas, que a pesar de no ser especialmente rentables como el hidrógeno verde, si podrían garantizar una seguridad de suministro.
Por lo que teniendo en cuenta el panorama global que define la consultora, Repsol podría situarse como una energética con ventaja, ya que contemplado la posibilidad de importar hidrógeno o derivados energéticos desde regiones con abundantes recursos renovables, como Arabia Saudí, Omán o Emiratos Árabes Unidos, la compañía española está desarrollando una estrategia basada en la producción local para abastecer sus propios complejos industriales. En otras palabras, la energética está realizando una estrategia que encaja con el nuevo panorama que esta definiendo la consultora: reducir dependencias externas mediante una mayor integración energética doméstica.

La principal prueba de esta apuesta es Cartagena, una iniciativa canalizada en forma de electrolizador de 100 MW que aprobó la compañía junto con a Enagás Renovable en septiembre de 2025, con una inversión superior a 300 millones de euros. Según comunicados de la petrolera, la instalación producirá unas 15.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable destinadas a sustituir el hidrógeno convencional utilizado en el propio complejo industrial de Repsol.
No obstante, esta apuesta por el hidrógeno verde no se limita a Cartagena, ya que en enero de de este año la petrolera confirmó la instalación de un segundo gran electrolizador de 100 MW en su refinería de Petronor en Bilbao, con una inversión cercana a 292 millones de euros y una producción estimada de 15.000 toneladas anuales. En este sentido, el proyecto en el País Vasco busca al igual que su homólogo en Murcia, sustituir el hidrógeno convencional que alimenta a la refinería por hidrogeno verde. Además de que esta iniciativa, se suma a un electrolizador de 2,5 MW ya operativo desde 2023 y a otro de 10 MW actualmente en desarrollo en el Puerto de Bilbao.

A estos proyectos se añadirá Tarragona, donde la energética mantiene en cartera un gran electrolizador de 150 MW destinado principalmente a abastecer su complejo industrial y futuras iniciativas vinculadas a combustibles renovables y metanol verde.
En definitiva, el conflicto con Irán no convierte automáticamente al hidrógeno verde en un negocio más rentable para Repsol, ya que, lo que sí hace es reforzar la lógica estratégica detrás de estas inversiones. Por ello, si Europa percibe que depender de rutas como el Estrecho de Ormuz supone un riesgo creciente, proyectos capaces de producir energía y materias primas industriales dentro del territorio europeo adquieren un valor adicional. En este sentido, la estrategia de Repsol puede interpretarse como una respuesta práctica al escenario descrito por Wood Mackenzie: una transición en la que la autonomía energética empieza a ser tan importante como la rentabilidad económica.




