BCE Revolut: el banco central frena el rápido lanzamiento de productos

Las restricciones del BCE, que no se habían hecho públicas hasta ahora, se impusieron en julio de 2025 y reflejan la tensión entre la innovación 'fintech' y la supervisión bancaria. Revolut, valorada en 115.000 millones de dólares y con 6 millones de clientes en España, ve cómo s

Revolut suma 6 millones de clientes solo en España y aspira a una valoración de 200.000 millones de dólares. Pero su apetito de crecimiento choca contra una realidad que hasta ahora permanecía oculta: el Banco Central Europeo (BCE) impuso en julio de 2025 un bloqueo a su capacidad de lanzar nuevos productos en toda la UE, una decisión que no se había hecho pública y que frena en seco la estrategia de “misiles autoguiados” del CEO Nik Storonsky.

Claves de la operación

  • Bloqueo temporal a los lanzamientos de la ‘fintech’ más valiosa de Europa. El BCE restringió la autorización para nuevos productos en el Espacio Económico Europeo hasta que Revolut corrigiera deficiencias en la aprobación de riesgos, una medida impuesta hace casi un año.
  • El conflicto entre innovación ‘fintech’ y supervisión bancaria escala un peldaño. El supervisor europeo actúa ante la velocidad con que Storonsky valida iniciativas, comparando a sus empleados con proyectiles que operan con mínima supervisión.
  • Revolut ya tiene más clientes en España que ING y Bankinter. Con 6 millones de cuentas en el país, cualquier restricción afecta de lleno a un mercado donde la entidad digital se ha convertido en un actor sistémico en pagos y gestión de ahorro.

La guerra silenciosa del BCE contra el ritmo de vértigo de las ‘fintech’

La información, difundida por Expansión a partir de fuentes financieras, detalla que el consejo europeo de Revolut recibió la notificación en julio de 2025. El BCE ordenó una auditoría externa de las funciones de riesgo, cumplimiento y área legal que rigen el lanzamiento de productos. Además, impidió a la filial europea realizar adquisiciones o captar clientes fuera del continente, un torpedo a la ambición global con la que Storonsky ha levantado la empresa.

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La dureza de las restricciones se comprende mejor al repasar las cifras: Revolut alcanza ya 75 millones de clientes en todo el mundo y el año pasado elevó sus beneficios antes de impuestos un 57%, hasta los 1.700 millones de libras, con ingresos de 4.500 millones. La ‘fintech’ superaba en capitalización a Barclays, BNP Paribas y CaixaBank si cotizara en bolsa con los 115.000 millones de dólares a los que se valoró en su última ronda privada. Un ritmo de crecimiento que los supervisores consideran incompatible con los controles que exige una licencia bancaria europea.

Las restricciones impuestas tampoco son un caso aislado. En abril de este año, la autoridad italiana sancionó a Revolut con 11,5 millones de euros por facilitar información engañosa sobre comisiones y condiciones de sus productos de inversión. En paralelo, Storonsky renunció a la ciudadanía rusa tras la invasión de Ucrania, un gesto que no ha apaciguado las suspicacias sobre una cultura corporativa donde los empleados se someten a evaluaciones trimestrales para “pulsar el botón y alcanzar los objetivos por sí mismos”, según sus propias palabras en un pódcast de capital riesgo.

El BCE ha dejado claro que la velocidad de un ‘misil autoguiado’ no le da derecho a ignorar los cortafuegos.

El método Storonsky: “Misiles autoguiados” que topan con el muro de la supervisión

Las conversaciones con los reguladores no han sido fáciles para el banco británico. Antes de obtener la licencia completa en Reino Unido, Storonsky criticó públicamente a los funcionarios por su lentitud y su apego excesivo a los principios. Ahora, las exigencias de Frankfurt son aún más incómodas: el BCE reclama que los nuevos productos cuenten con la aprobación de “expertos” internos y que el consejo evalúe el impacto sobre el capital y la liquidez del grupo.

La decisión adoptada el año pasado se produjo precisamente cuando Revolut preparaba una venta de acciones que la valoraba en 75.000 millones de dólares. Fuentes cercanas a la empresa afirman que, desde entonces, se han reforzado las revisiones de los nuevos servicios por parte de especialistas internos. Pero la tensión de fondo continúa: Europa busca fomentar sus propias ‘start-ups’ líderes, aunque algunos inversores temen que el entorno regulatorio acabe apagando la innovación.

De hecho, la propia vocación de Revolut de salir a Bolsa con una valoración de 200.000 millones de dólares añade presión a ambas partes. Si Storonsky lograra ese objetivo —y un 10% adicional de la compañía mediante un pacto con inversores—, se convertiría en uno de los hombres más ricos del sector financiero europeo. Pero para ello necesita que el BCE no bloquee el despliegue de productos durante los próximos trimestres.

regulación fintech

Revolut en España: 6 millones de clientes y la sombra alargada de Frankfurt

El mercado español, donde Revolut ha superado a ING y Bankinter en número de cuentas, es una pieza importante del rompecabezas. La entidad lleva años acelerando en el segmento de empresas locales y ya se codea con los grandes bancos en la gestión de nóminas y pagos digitales. Por eso, cualquier restricción del BCE sobre los lanzamientos impacta directamente en la capacidad de la ‘fintech’ para seguir quitando cuota a Santander, CaixaBank o BBVA.

En esta redacción llevamos meses siguiendo la transformación del sector. La banca tradicional española, liderada por CaixaBank y Santander, ha respondido a la amenaza de las ‘fintech’ invirtiendo en tecnología propia, pero a un ritmo casi industrial. Revolut, con su agilidad de “misil”, ha conseguido lo que parecía impensable hace una década: poner en jaque a los gigantes del negocio minorista con una aplicación y sin oficinas. La llamada de atención de Frankfurt, sin embargo, demuestra que ese ímpetu tiene límites cuando el supervisor considera que los controles internos no están a la altura.

El BCE ha sido claro: no cuestiona el derecho de Revolut a innovar, pero sí la velocidad con que se generan productos que pueden exponer a millones de clientes a riesgos operativos. La discrepancia apunta a un dilema más amplio para la UE: cómo moldear un ecosistema que permita competir con Silicon Valley sin rebajar las salvaguardas que han caracterizado a la banca europea.

Mientras tanto, Revolut mantiene un diálogo constructivo con los reguladores y asegura que ha reforzado el sistema de control interno. Pero la próxima cita con los supervisores —ya sea en junio o en la revisión posterior— servirá para comprobar si los “misiles autoguiados” han aprendido a volar dentro del radar.


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