Netflix ha transformando la plaza Llisach de Manresa en un rincón del Río de Janeiro de los años 70. La grabación de la miniserie ‘Los niños del Brasil’, creada por Peter Morgan (The Crown) y dirigida por Alex Gabassi, movilizó a más de 150 profesionales entre actores, técnicos y operarios locales. Un despliegue que, más allá de la anécdota cinematográfica, deja un impacto económico tangible en la capital del Bages.
El rodaje de ‘Los niños del Brasil’ despliega 150 personas en el barrio antiguo
La producción, basada en la novela de Ira Levin e inspirada en la historia real del cazador de nazis Simon Wiesenthal, reúne un reparto de primer nivel: Jeremy Strong (Succession), Gillian Anderson, el catalán Daniel Brühl, Shira Haas y August Diehl. La trama sigue a un científico nazi en la Sudamérica de los setenta, y Manresa se ha convertido en el escenario perfecto para recrear las calles estrechas y los bares antiguos de Río.
Los bajos de la histórica Casa Llisach —un edificio de 1885 protegido por el plan urbanístico— albergaron durante tres jornadas el ficticio Bar Do Galo y el Hotel Aurora. El rodaje, que continuará a finales de este mes, ha contado con la estrecha colaboración de la Manresa Film Office, que dirige Aleix Farrés. Incluso los antiguos propietarios del inmueble, el matrimonio Pich-Maciá, pudieron acceder al set y comprobar la metamorfosis del que fue su hogar y negocio durante décadas.
Más allá del valor sentimental, la operación ha supuesto una inyección de actividad para el comercio local. El pàrquing del Congost se habilitó como centro logístico, y se aplicaron cortes de tráfico en varias calles del Barri Antic. La maquinaria de un rodaje internacional no se mueve sola: requiere alojamiento, transporte, seguridad, construcción de decorados y restauración para un equipo numeroso.
El impacto económico local: de los extras a los hoteles
Aunque Netflix no desglosa las partidas por localización, los cálculos del sector audiovisual apuntan a que una producción de este calibre deja entre 20.000 y 50.000 euros diarios en la economía del territorio, solo en servicios básicos. Si el equipo se aloja los tres días del primer bloque y volverá a finales de mes, la cifra acumulada puede superar holgadamente los 200.000 euros solo en gasto directo. La contratación de figurantes locales, técnicos de apoyo y proveedores de alimentación suma un efecto multiplicador que los restaurantes y hoteles del Bages ya han empezado a notar.
La Manresa Film Office ha sido clave para que la capital del Bages entrara en el radar de Netflix. La oficina, creada para atraer rodajes y gestionar permisos, ha facilitado las localizaciones, los trámites municipales y el contacto con proveedores locales. Según fuentes del sector, Cataluña ofrece a las grandes producciones internacionales un cóctel de incentivos fiscales, paisajes diversos y profesionales cualificados que compite con ventaja frente a otras regiones europeas.

Cataluña como plató internacional: la oportunidad económica
El rodaje de ‘Los niños del Brasil’ se suma a una lista creciente de superproducciones que eligen el territorio catalán. Desde ‘Juego de Tronos’ en Girona hasta ‘The Crown’ en sus exteriores británicos recreados en Barcelona, la comunidad ha sabido capitalizar su atractivo. Pero el verdadero efecto económico no está solo en el gasto directo, sino en la marca que deja: cada nuevo rodaje internacional refuerza la reputación de Cataluña como destino fiable para la industria audiovisual y atrae futuros proyectos.
Para una ciudad como Manresa, el beneficio va más allá del corto plazo. La aparición en una serie de Netflix de alcance global puede disparar el turismo de pantalla, un fenómeno ya probado en Dubrovnik o en la propia Sevilla tras ‘Juego de Tronos’. La plaza Llisach quizá no llegue a ser un santuario para fans, pero sí se convierte en un ejemplo de cómo un ayuntamiento mediano puede articular una estrategia de captación de inversiones a través del cine. ‘No es solo lo que se gastan; es lo que se quedan’, explica una fuente del sector, en referencia a los proveedores locales que se especializan y pueden competir en el mercado internacional.
Cada rodaje internacional en Cataluña no solo paga facturas: siembra futuras producciones.
El impacto final se medirá en los próximos meses, cuando Netflix haga público el resultado. Pero la lección para otros municipios es clara: tener una oficina de rodajes preparada, un patrimonio arquitectónico bien conservado y una red de proveedores locales es una combinación que atrae inversiones millonarias sin necesidad de grandes infraestructuras. Manresa ha dado un primer paso sólido; ahora depende de la continuidad de las políticas municipales y de que la alegría del estreno no se quede solo en una visita inesperada.




