En un contexto de tipos de interés todavía elevados, Frank Elderson, miembro del Comité Ejecutivo del BCE y vicepresidente de su Consejo de Supervisión, lanza una advertencia sin matices: la desregulación financiera es un error que podríamos pagar muy caro. La entrevista, concedida a Het Financieele Dagblad y publicada hoy, deja un mensaje central para los inversores: el banco central no está dispuesto a sacrificar la estabilidad del sistema en nombre de la competitividad.
Elderson habla claro. «Desregular, aunque lo llamemos modernización o simplificación, es un error. No podemos olvidar las lecciones de la crisis financiera», afirma. Para el supervisor, la experiencia del Amsterdam Trade Bank, intervenido en 2022 tras años de aparente solvencia, demuestra que los riesgos operativos y de gobernanza suelen anticipar problemas futuros. «Los riesgos no financieros —dice— tienen la mala costumbre de no manifestarse como riesgo financiero durante mucho tiempo. Luego, de repente, aparecen y ya es demasiado tarde».
Capitalización y tipos altos: el cóctel que preocupa al BCE
Con los tipos de interés en máximos de dos décadas, el debate sobre la fortaleza del sistema bancario europeo cobra nueva urgencia. Elderson rechaza de plano la idea de que unos requerimientos de capital más bajos estimularían el crédito: «No hay evidencia convincente de que un sector bancario bien capitalizado limite la financiación a la economía real. Al contrario».
La postura del BCE es clara: los bancos europeos están hoy bien capitalizados y los requisitos apenas han variado en los últimos años. La última gran subida se produjo tras la crisis de 2008, y por buenas razones.
Desregular ahora, con los tipos altos tensionando balances, sería como quitar los frenos en una curva.
Elderson insiste en que la simplificación que impulsa el Banco Central Europeo no es desregulación. «Cuando el BCE habla de simplificar, los bancos tienden a escuchar ‘menos capital y menos reglas’. Eso no es lo que pretendemos», aclara. Como ejemplo, menciona los avances en la aprobación de titulizaciones, cuyo plazo medio ha pasado de tres meses a apenas siete días, siempre que cumplan criterios simples y transparentes.
La unión bancaria y los mercados de capitales: la asignatura pendiente
La conversación deriva hacia la fragmentación del mercado único y la resistencia política a las fusiones transfronterizas, con el intento de compra del alemán Commerzbank por el italiano UniCredit como telón de fondo. Sin citar nombres, Elderson es tajante: «Si aspiras a construir un mercado único pero te opones ferozmente a las fusiones transfronterizas, estás manteniendo las barreras que deberíamos derribar cuanto antes».
El vicepresidente del consejo supervisor subraya que solo cuando hacer negocios entre Portugal y Finlandia sea tan rutinario como entre dos regiones holandesas, la banca europea podrá escalar y ganar competitividad. Y añade un llamamiento a la acción: «Europa está bajo una presión intensa desde el este y el oeste. Debemos completar por fin la unión bancaria, el mercado único y la unión de los mercados de capitales. Solo así generaremos el crecimiento necesario para mantener nuestro destino en nuestras propias manos».
Lectura para el inversor español: fortaleza con matices
Para los accionistas de los grandes bancos españoles, las palabras de Elderson ofrecen un doble filo. Por un lado, la estabilidad del marco regulatorio y el rechazo a una desregulación salvaje protegen la fiabilidad del sistema, un activo intangible que da confianza a las carteras. Por otro, el BCE no da señales de rebajar los requisitos de capital, lo que limita la capacidad de repartir dividendos extraordinarios o de recomprar acciones con la alegría que algunos inversores desearían.
La entrevista también podría leerse como un aviso para navegantes en un ciclo de tipos altos. Si los riesgos no financieros se materializan —problemas de gobernanza, ciberataques, fallos en la gestión del riesgo de crédito— las entidades más expuestas podrían sufrir correcciones severas en bolsa. La supervisión, insiste Elderson, se está volviendo más focalizada y menos uniforme, lo que obligará a los bancos a demostrar su solidez en áreas críticas.
La banca española, con índices de capital CET1 entre los más altos de Europa, parte con ventaja. Pero el recordatorio del BCE no admite dudas: en un entorno de incertidumbre, la prudencia no es negociable. El mercado hará bien en tomar nota.





