Capgemini e Inetum lanzan los primeros ERE por IA: 1.173 despidos

Capgemini propone 748 salidas e Inetum otras 425 en el primer ajuste laboral europeo atribuido explícitamente a la IA generativa. El movimiento presiona al resto del sector, con Indra y Minsait en el foco del mercado.

Capgemini e Inetum plantean 1.173 despidos en España como el primer gran ajuste por IA en consultoría. La cifra marca un antes y un después en el sector.

Claves de la operación

  • Dos ERE simultáneos en consultoras tecnológicas. Capgemini propone 748 salidas e Inetum otros 425, todas concentradas en perfiles junior e intermedios de desarrollo y mantenimiento de software.
  • La IA generativa acelera la reestructuración del sector. Las herramientas de automatización de código reducen horas facturables y presionan los márgenes de las grandes consultoras europeas cotizadas.
  • España concentra buena parte del ajuste europeo. El país se había convertido en hub de nearshoring tecnológico para Francia y Benelux, y ahora paga la factura del cambio de ciclo.

El primer gran ajuste laboral atribuido directamente a la IA

Los expedientes presentados por Capgemini e Inetum suponen el primer reconocimiento explícito de que la IA generativa destruye empleo cualificado a escala industrial. Hasta ahora, las grandes consultoras habían evitado esa narrativa. Preferían hablar de ‘reubicación’ o de ‘reskilling’.

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La propuesta de Capgemini afecta a 748 trabajadores en España, según los documentos entregados a la representación sindical y avanzados por El Economista y recogidos por El Mundo. Inetum, filial del grupo francés con fuerte presencia en el mercado español tras absorber la antigua GFI, plantea 425 salidas adicionales. Sumados, 1.173 despidos en apenas unas semanas.

La compañía presidida por Aiman Ezzat había anticipado en su última presentación de resultados que la demanda de servicios de desarrollo tradicional caía en Europa continental. Lo que no había dicho con tanta claridad es cuánto. El mercado toma nota.

El ajuste se concentra en perfiles de desarrollo de software, pruebas y mantenimiento de aplicaciones, precisamente las tareas donde herramientas como GitHub Copilot, Cursor o los agentes de Anthropic han demostrado productividad multiplicada por dos o tres en entornos controlados. No es casualidad.

El pulso competitivo entre las grandes consultoras europeas

La decisión llega en un momento delicado para el sector. Capgemini cotizaba cerca de mínimos de tres años en la bolsa de París tras recortar guía en febrero, y la acción ha reaccionado con ambigüedad: los inversores celebran el recorte de costes pero castigan la señal de debilidad estructural en la demanda.

La comparación con el IBEX 35 es inevitable. Indra, a través de Minsait, opera en el mismo segmento de servicios tecnológicos, con unos 26.000 empleados en España entre matriz y filial. De momento, no ha anunciado ERE equivalente. Sin embargo, los analistas que siguen al valor ya incluyen en sus modelos una provisión de riesgo laboral vinculada a la automatización. La cuestión no es si llega, sino cuándo.

Accenture, Deloitte Digital y Everis NTT Data observan el movimiento con interés. Todas ellas han iniciado programas internos de sustitución de tareas repetitivas por agentes de IA, aunque sin traducirlo aún en expedientes colectivos públicos. Capgemini e Inetum acaban de marcar el camino, y lo han hecho en España.

Y ahí está el matiz.

España llevaba una década posicionándose como polo de nearshoring para clientes franceses, belgas y holandeses. Costes laborales competitivos, zona horaria común, talento técnico abundante. Ese mismo talento es ahora el más expuesto: tareas estandarizadas, facturación por horas, poca diferenciación respecto a lo que un modelo puede ejecutar.

El país que se vendió como fábrica de código para Europa descubre que la fábrica de código ya no necesita tantas manos.

¿Puede España proteger su ecosistema de consultoría tecnológica?

Observamos en esta redacción un patrón que va más allá de dos compañías. La consultoría tecnológica española emplea en torno a 180.000 personas según los datos de la patronal AEC, y una parte relevante de ese empleo se sustenta en servicios de bajo valor añadido que la IA automatiza con eficacia creciente. El riesgo estructural afecta a miles de puestos adicionales en los próximos veinticuatro meses, si el ritmo actual de adopción se mantiene.

La referencia histórica es útil. Cuando el offshoring a India golpeó al sector a principios de los 2000, las consultoras españolas respondieron con especialización vertical en banca, seguros y sector público. Funcionó a medias. Empresas como Indra, Everis o la propia GFI Norgestión lograron reposicionarse, aunque con márgenes comprimidos durante casi una década. Ahora el desafío es distinto: no compite un trabajador de Bangalore cobrando menos, compite un modelo que no cobra.

Los sindicatos CCOO y UGT han anunciado movilizaciones y negociarán condiciones de salida que previsiblemente superarán los mínimos legales, dado el impacto reputacional que ambas compañías quieren evitar. Las indemnizaciones, las prejubilaciones y los planes de recolocación marcarán el tono de los próximos ERE que lleguen. Y llegarán.

Cabe recordar que el Gobierno aprobó en 2024 un marco específico de ayudas al reskilling tecnológico dotado con 450 millones, del que hasta ahora se ha ejecutado menos del 30%. La presión política para acelerar esa ejecución será máxima en los próximos meses. La próxima comparecencia de la ministra de Trabajo en la comisión de Economía del Congreso, prevista para mayo, servirá de termómetro.

Los números no mienten. Y apuntan en una sola dirección.


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