La situación de las aerolíneas de cara al verano empieza a dibujarse como complicada. La crisis que se presenta por la situación en el Estrecho de Ormuz ya empieza a tener consecuencias entre las aerolíneas españolas, con algunos usuarios de Volotea señalando que han tenido cambios radicales en sus horarios de vuelo, en algunos casos de varias horas, lo que puede generar problemas para los usuarios tanto por sus espacios de trabajo como por el precio de la estadía y reservas de actividades y restaurantes.
De momento, la primera confirmación es de un vuelo entre Vitoria y Madrid para el próximo 22 de junio. Los usuarios afectados han recibido el mensaje digital a través de su correo electrónico, donde la empresa no daba una explicación directa de los motivos para el cambio de horario. «Por motivos operacionales, lamentamos informarles que nos hemos visto obligados a reprogramar su vuelo», es toda la explicación que se ofrece a los usuarios, aunque la preocupación es que este tipo de mensajes se hagan más comunes una vez que se vayan acercando los momentos de más movimiento en la temporada estival.

Es un riesgo claro para el tráfico aéreo este año. A pesar de que las previsiones iniciales de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) han señalado que hay una oferta de asientos superior en un 6% a la del año pasado para la temporada alta, también aceptan que el clima de incertidumbre puede afectar los datos de las empresas del sector en su mejor época, pero la apuesta sigue siendo compleja de cara al futuro inmediato.

Para los usuarios, el reto es no solo adaptarse a los cambios que pueda haber en el horario, sino también a la posibilidad de cancelaciones. Es un riesgo real, sobre todo si se sigue alargando la crisis. Si bien desde ALA se ha asegurado que las empresas españolas están mejor preparadas que la mayoría de sus vecinas para afrontar esta situación, por lo que la turbulencia en el territorio local será menor que la de los países vecinos.
VUELOS CON CAMBIOS DE HORARIOS Y RECARGAS EXTRA POR EL COMBUSTIBLE
La realidad es que los cambios de horario y las cancelaciones no son el único riesgo que enfrentan los usuarios de la aviación, y en particular la aviación «low cost». Ya hay empresas que han empezado a cobrar un recargo extra por cómo han cambiado los precios del combustible, y muchas veces el viajero no se ha enterado del cambio del precio hasta llegar al punto del «check-in».
Volotea, de hecho, ha sido una de las primeras aerolíneas que ha asumido este tipo de medida. Es una posición que ya ha encendido las alarmas de las organizaciones de protección del consumidor, incluyendo a FACUA o la OCU. Para estas agrupaciones, el cambiar el precio en la puerta con tal de proteger el margen de beneficio de las empresas es una violación del contrato firmado al momento de adquirir la entrada.
En este sentido, FACUA señala que limitar temporalmente la aplicación de esta cláusula a «situaciones extraordinarias» puede terminar provocando que la aerolínea la elimine en situaciones en las que el barril de crudo comience su bajada de precios, por lo que el supuesto descuento del que podrían beneficiarse los usuarios sería engañoso. Así, Volotea aplicaría el mecanismo mientras los precios estén altos, cobrando a los usuarios que ya tienen sus billetes comprados un recargo de entre 6 y 14 euros, pero nunca en sentido contrario.
VOLOTEA: EL ESLABÓN MÁS DÉBIL DE LA CADENA
Lo cierto es que Volotea se encuentra en una posición especialmente compleja. Es la más pequeña entre las «low cost» españolas, y ha sido la primera en avisar que se podía ver en la obligación de cancelar vuelos durante la temporada estival por la crisis de Irán. Es un riesgo permanente, y ha ido comentándoselo poco a poco a los usuarios afectados, aunque no ha hecho una gran declaración para medios, sino que se intenta contener la situación entre los usuarios. De momento, las cancelaciones han afectado a tres de sus mercados claves en Europa: Italia, Francia y España, con la noticia emergiendo poco a poco en varios países a la vez.
Vale agregar que, si bien es la primera empresa que toma la decisión de cancelar viajes señalando el precio del combustible, no es la única que ha señalado los problemas actuales. Ya desde la IATA se ha señalado la posibilidad de un aumento de los billetes de los vuelos, incluso de corto y medio radio, lo que eventualmente puede afectar también la ocupación de los vuelos. Es una preocupación clara en el sector, y una que no tiene una respuesta clara por el poco control real que tienen desde las empresas sobre el problema.




