Andersen: el advenimiento del gigante olvidado

Desde su llegada a España en 2017, la marca Andersen está creciendo con mucha fuerza.
La integración de empresas y la expansión geográfica está ayudando.
Curiosamente, los beneficios apenas crecen, gracias a un sistema fiscal bien engrasado para repartir los ingresos antes.

Fundada originalmente en 1913, Arthur Andersen se consolidó como uno de los grandes colosos de la auditoría a nivel mundial, situándose incluso al nivel de las prestigiosas ‘Big Four’. Sin embargo, una década antes de alcanzar su centenario, en el año 2002, la firma vivió un descenso a los infiernos tras ser declarada culpable de obstrucción a la justicia. El motivo fue la destrucción de toneladas de documentos y correos electrónicos vinculados a su cliente, Enron, justo antes de que el gigante energético colapsara repentinamente.

Desde aquel episodio, lo que quedó de la compañía ha experimentado una lenta pero firme progresión. En España, tras la disolución de la marca original, el equipo de auditoría y asesoramiento jurídico se integró en Deloitte, mientras que el área fiscal recuperó su independencia bajo el nombre de Garrigues. No obstante, en 2017 se produjo un auténtico advenimiento del gigante en forma de bufete de abogados. En concreto, el proyecto global Andersen Tax & Legal utilizó a la firma local Global Abogados como plataforma estratégica para su relanzamiento en el mercado español.

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Casi una década después, los resultados de esta apuesta son más que notables. La sociedad, anteriormente denominada Consultores Fiscales Internacionales y hoy conocida como Andersen Tax & Legal Iberia, ha pasado de facturar apenas 12 millones de euros en 2016 a rozar la cifra de los 80 millones de euros en la actualidad. Este crecimiento acumulado del 566% ha devuelto a la firma su estatus como uno de los grandes referentes del sector legal en el país.

Andersen y su crecimiento vertical en el mercado nacional

El peso de la marca Andersen —como heredera directa de la excelencia de la antigua Arthur Andersen— se ha hecho evidente desde el primer día de su adopción. De hecho, el ritmo de crecimiento registrado desde 2017 prácticamente triplica la evolución que había experimentado el despacho en los ocho años anteriores. Esta expansión ha sido especialmente intensa tras el periodo de la pandemia, consolidando un modelo de negocio sumamente agresivo y eficaz.

Aunque en 2020 la compañía vio frenada su tendencia alcista con un crecimiento del 2,7%, los ejercicios posteriores han sido testigos de un movimiento vertical en la facturación de Andersen en España. En 2021 la firma repuntó un 24,3%, mientras que un año después el incremento escaló hasta el 44%, impulsado en gran medida por adquisiciones estratégicas. En los dos periodos siguientes, la sociedad mantuvo el pulso con crecimientos del 22,3% y el 38% respectivamente, según los datos auditados de la propia organización.

Detrás de este éxito no solo se encuentra el prestigio del nombre, sino también la integración de pequeñas empresas y una rápida expansión territorial por España y Portugal. Hasta 2024, la firma ya contaba con una presencia sólida en Madrid, Valencia, Barcelona, Sevilla, Bilbao, Málaga y Lisboa. Sin embargo, en los últimos años la estrategia ha pasado por mejorar las localizaciones actuales con fuertes inversiones y ampliar su red de influencia. Ejemplo de ello es su llegada a Logroño, en la céntrica calle Miguel Villanueva, o la apertura de una oficina en la prestigiosa calle Marqués de Campo en Dénia, además de reforzar su espectro de influencia luso llegando hasta Oporto.

Récord de ingresos y beneficios mínimos: la estrategia de Andersen

Una de las magnitudes más llamativas en las cuentas anuales de Andersen no es solo su avance imparable en ingresos, sino su ajustada cifra de beneficios. En el ejercicio de 2024, sobre una facturación de casi 70 millones de euros, la firma apenas reportó un beneficio neto de 32.000 euros. Esta situación responde a una planificación contable y estratégica donde la rentabilidad no se acumula en la caja social, sino que se distribuye casi en su totalidad como gastos de servicios profesionales antes de llegar a la línea de beneficio final.

La clave reside en la partida de ‘Otros gastos de explotación’, que llega a absorber hasta un 70% de los ingresos totales. En este apartado destacan los servicios de profesionales externos y, de forma muy relevante, la retribución a los socios profesionales del despacho. En lugar de optar por el reparto de dividendos tras el Impuesto de Sociedades, los socios facturan sus honorarios directamente al bufete como un gasto del ejercicio.

En definitiva, Andersen ha diseñado un entramado societario capaz de drenar sus ingresos hacia los socios de manera eficiente, optimizando la carga fiscal de la entidad. Esta práctica permite a la firma seguir invirtiendo en su expansión mientras persigue el ambicioso objetivo de alcanzar los 100 millones de euros de facturación en este 2026. De lograrlo, el despacho se situaría cerca del top 5 de bufetes en España, un hito extraordinario para una marca que, hace no tanto, se consideraba extinta.


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