Enagás ha presentado los resultados de su ejercicio del primer trimestre de 2026, que se han caracterizado por estar en sintonía con las previsiones. En este sentido, la empresa ha reportado unos ingresos de 227,4 millones de euros, creciendo un 8,2% respecto al primer trimestre de 2025; no obstante en términos operativos la empresa, no ha salido tan bien parada, reportando caídas interanuales del 9,9% en su EBITDA con un valor de 147,6 millones de euros.
Los analistas ya adelantaban que los ajustes regulatorios iban a costarle a Enagás su rendimiento, pero el descenso de casi el 10% ha sorprendido. De hecho, Renta 4 en su último informe firmado por Ángel Pérez Llamazares ha cambiado su valoración de Sobre ponderar a Mantener con un precio objetivo de 17,80 euros la acción.
En este sentido, no solo influye un resultado operativo peor de lo previsto, sino también la compra de parte del operador francés Teréga; que si bien da pie a una previsión de crecimiento en el medio plazo y ser un movimiento que conecta con el plan de rotación de activos de la compañía, genera incertidumbres en el corto debido a las elevadas inversiones que tiene pensado hacer la compañía para potenciar el hidrógeno verde.
Enagas se resiente por los ajustes regulatorios
La explicación detrás de esta baja rentabilidad a pesar de una mejora en los ingresos reside en el aumento de los costes a los que ha estado expuestos la compañía. Los datos facilitados por Enagás apuntan a un valor de 123,6 millones de euros en costes, impulsados principalmente por el aumento de los gastos no recurrentes, que están vinculados al desmantelamiento de los pozos de Castor y a costes energéticos (electricidad y CO2) indexados a la demanda. En este sentido, la empresa apunta a que si no se tienen en cuenta estos gastos extraordinarios, los costes serían más moderados e incluso menores al crecimiento previsto de este factor por la compañía.

No obstante, la gran piedra angular de Enagás reside en sus ingresos regulatorios, que se han visto deteriorados, según sostiene Renta 4, por los ajustes regulatorios. Es decir, que pese a que en volumen general de ingresos crezca, si se tiene en cuenta que la mayoría de estos son activos regulados, que se han depreciado por un menor RAB (tasa de activos regulados) y RSC (Retribución por Continuidad de Suministro), la rentabilidad general del ejercicio baja.
De hecho esto es algo que se ha notado claramente en los datos reportados de la compañía, con un EBIT de 71,9 millones de euros, un 16,7% menos que los valores reportados el año pasado, y un beneficio neto de 56,9 millones de euros, con una caída del 12,7%. Este último punto a sorprendido al banco de inversiones, ya que ha superado sus estimaciones y mejorando sus previsiones a futuro debido a una menor carga impositiva de la esperada.
Por otro lado, en relación con la generación de caja, el analista pone el foco en la debilidad del flujo de caja operativo, que desciende de forma significativa hasta los 32 millones de euros. Este deterioro se explica por la combinación de un menor EBITDA y un empeoramiento del capital circulante. No obstante, la valoración del banco de inversión sigue siendo positiva por que considera que la situación financiera de Enagás sigue siendo razonablemente sólida, con una deuda controlada en niveles cercanos a los 2.400 millones de euros.
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Nuevas operaciones: Teréga y Enagás Renovable
Este primer ejercicio del año ha estado marcado por dos hitos clave para la compañía: la adquisición de parte de uno de los TSOs franceses llamado Teréga y la venta parcial de Enagás Renovable. En el primer caso, Enagás ha comunicado la adquisición del 31,5% Teréga por 573 millones de euros.

Según el banco de inversión, esta operación encaja con el rumbo de Enagás debido a que permitirá una mayor coordinación sobre el proyecto H2Med, debido a sus dos conexiones con el operador francés; además de consolidar su expansión internacional ya que representa un el 16% de la red francesa de transporte de gas y el 27% de su capacidad de almacenamiento. Por lo que Renta 4 apunta a que esta adquisición se podría traducir en un aporte medio superior al 5% en su cuenta de resultados y superior al 6% a su flujo de caja operativo.
En cuanto al segundo caso, la compañía ha vendido el 40% de Enagás Renovable por 48 millones de euros a Hy24, en línea con su estrategia de rotación de activos y de cumplimiento de la normativa europea de separación de actividades, tal y como estaba previsto en su Actualización Estratégica 2025-2030. Además, según sostiene el banco de inversión, la operación generará, un impacto positivo en el beneficio de aproximadamente 9,5 millones en 2026.
No obstante, a pesar de que estas operaciones tengan un valor estratégico clave, el informe señala como riesgo el corto plazo por la operación de Teréga. En este sentido, Renta 4 apunta a que la operación implica una salida de caja significativa de 573 millones de euros, lo que podría generar cierta presión sobre el balance de la compañía, especialmente en un contexto en el que Enagás tiene previsto acometer importantes inversiones en infraestructuras de hidrógeno. Este aumento de las necesidades de inversión, junto con la incertidumbre regulatoria, introduce un elemento de cautela en la valoración.
Por lo que, en definitiva, Enagás ha reportado unos resultados en línea con lo esperado pero han sorprendido porque su rendimiento ha bajado más de lo esperado por los ajustes regulatorios. No obstante, la compañía sigue manteniendo un balance sólido de deuda sumado a dos proyectos que podrían disparar su crecimiento en el medio plazo, quitando los riesgos en el corto. Por ello, desde Renta 4 recomiendan Mantener con un precio objetivo de 17,80 euros la acción.




