Cuando la Dirección General de Tráfico (DGT) ya sanciona a los conductores que no llevan la baliza V-16 conectada, el grupo parlamentario Vox ha registrado una enmienda para convertirla en un dispositivo voluntario y devolver la plena vigencia a los triángulos reflectantes de toda la vida.
Qué propone la enmienda de Vox
El texto registrado en el Congreso el pasado 24 de abril, al que ha tenido acceso Europa Press, establece que la señal luminosa V-16 podrá utilizarse como «alternativa» a los triángulos de preseñalización de peligro, «sin que estos pierdan vigencia después del 1 de enero de 2026». Es decir, los triángulos reflectantes volverían a ser plenamente legales y el conductor podría elegir entre los dos sistemas.
Además, la enmienda elimina la exigencia de que la baliza esté conectada con los sistemas de detección de la DGT y que incorpore geolocalización. Actualmente, no llevar una baliza V-16 homologada supone una multa leve de 80 euros (40 con pronto pago), y la falta total de señalización de una avería puede elevar la sanción hasta los 200 euros.
Los triángulos, desechados en 2021, pueden volver al maletero si el Congreso da la razón a Vox.
La Comisión Europea avala la legalidad de la V-16
La obligatoriedad del dispositivo conectado ha suscitado dudas sobre su compatibilidad con el derecho comunitario, pero la Comisión Europea ha cerrado el debate: no existe legislación europea sobre estos sistemas, por lo que los Estados miembros pueden regular los dispositivos de seguridad vial dentro de sus fronteras.
En respuesta a iniciativas en la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, un alto funcionario de la Comisión argumentó que España se ha amparado en la prerrogativa que le concede el Convenio de Viena sobre tráfico viario. «No se ha infringido la legislación europea. Las autoridades españolas han recurrido a la prerrogativa que les permite definir un nuevo dispositivo», afirmó.
Precisamente, la Asociación Unificada de de Guardias Civiles (AUGC) —con un pequeño despiste tipográfico— ha manifestado críticas a la imposición de la V-16, defendiendo la complementariedad en lugar de la obligatoriedad. Vox recoge ese argumento para sostener que la medida carece de respaldo técnico suficiente y que solo España la exige entre sus vecinos europeos.
Seguridad, coste y libertad de elección: el debate de fondo
La apuesta por la baliza geolocalizada responde al objetivo de evitar que los conductores abandonen el vehículo para colocar triángulos, una maniobra que la DGT considera peligrosa. Sin embargo, la efectividad real de estos dispositivos en condiciones de visibilidad compleja y climatología adversa ha sido puesta en duda por entidades de seguridad vial.
La enmienda de Vox plantea un giro hacia la voluntariedad: que sea el conductor quien decida si incorpora la baliza o sigue confiando en los triángulos clásicos. El argumento económico pesa: cada baliza cuesta entre 30 y 50 euros, un gasto que para muchas familias resulta significativo y que el partido de Abascal quiere evitar.
Más allá del bolsillo, la medida afecta de lleno a los fabricantes que habían apostado por el modelo conectado. Empresas como Neomotor —citada en el artículo original— y otras del sector de la señalización vial vieron en la obligatoriedad un mercado cautivo de millones de unidades. Si el Congreso valida la enmienda, la demanda se desplomaría y podrían perder inversiones ya realizadas.
Eso sí, la Comisión Europea no ha abierto la puerta a una armonización comunitaria, por lo que incluso si España da marcha atrás, otros países podrían seguir su propio camino. La seguridad vial sigue siendo competencia nacional. La cuestión es si la prevención de atropellos en carretera justifica un mandato único sin alternativa.
El debate parlamentario, que apenas comienza, medirá el peso de la libertad individual frente a la seguridad colectiva. Mientras, los conductores que no hayan adquirido la baliza V-16 pueden enfrentarse a multas si sufren una avería en carretera. La incertidumbre legislativa añade una capa más de confusión a un sistema que apenas cumple medio año.




