Austria desarrolla muros de ladrillos desmontables y reutilizables sin escombros

La tecnología prescinde del cemento y permite desmontar y reutilizar los paneles en nuevos edificios. El sector de la construcción en España se enfrenta a un cambio de paradigma ambiental y económico.

Recientemente, un equipo de la Universidad Tecnológica de Graz (TU Graz) y Wienerberger, el mayor productor austriaco de ladrillos, ha presentado un sistema de muros prefabricados que elimina el mortero y permite desmontar y reutilizar los ladrillos sin generar escombros. La innovación reduce las emisiones de CO₂ en torno a un 60% a lo largo de tres ciclos de vida y desafía a un sector, el de la construcción, que en España sigue anclado en técnicas que convierten cada demolición en toneladas de residuos.

El proyecto, denominado Re-Use Ziegelwand, prescinde del cemento tradicional y apuesta por conexiones reversibles entre los paneles. «Los ladrillos son materiales de muy alta calidad y su producción consume muchos recursos. Poder retirarlos sin daños y reutilizarlos en otro edificio ofrece enormes ventajas», explica Hans Hafellner, jefe del proyecto en el Instituto de Física de la Edificación de la TU Graz, al medio TechXplore.

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¿Cómo se logra la estabilidad sin cemento?

Los ingenieros han desarrollado paneles de 44 centímetros de grosor que incluyen lana aislante y salen pre-enlucidos de fábrica. Para garantizar la resistencia estructural, se recurre a dos métodos: el peso del techo presiona la estructura hacia abajo, o bien se emplean varillas roscadas verticales que atraviesan los ladrillos y se tensan. Además, mediante análisis modal —sometiendo el muro a vibraciones para medir su frecuencia natural— se verifica su capacidad portante sin ensayos destructivos.

La viabilidad técnica ya se ha demostrado en un prototipo a escala real. «La exitosa construcción, desmontaje y reensamblaje confirma la robustez del sistema en condiciones realistas», asegura Andreas Trummer, supervisor del proyecto en el Instituto de Diseño Estructural.

Un reto directo para la construcción española

El avance austriaco pone el foco en una práctica habitual: los edificios comerciales se derriban apenas diez o veinte años después de levantarse, generando millones de toneladas de escombros que acaban en vertedero. En España, donde el sector de la construcción representa alrededor del 7% del PIB, la dependencia del cemento y el ladrillo tradicional convierte cada demolición en un problema ambiental de primera magnitud. La nueva tecnología obliga a plantearse si las constructoras locales están preparadas para absorber un sistema que, de entrada, exige invertir en un producto de mayor coste unitario.

La construcción circular no empieza en la demolición: comienza en el diseño del propio ladrillo.

construcción sostenible Austria

Certificación y futuro: ¿llegará este ladrillo a España?

El siguiente paso para TU Graz y Wienerberger es la estandarización del sistema y la obtención de las certificaciones europeas de construcción, un proceso lento y costoso. Aunque la tecnología ha superado la fase de prototipo, la producción a escala industrial sigue siendo el verdadero desafío. En este punto, la incógnita es si las constructoras españolas, acostumbradas a márgenes ajustados, estarán dispuestas a apostar por un producto cuyo coste inicial puede ser superior al del ladrillo convencional, aunque su valor residual y los ahorros ambientales lo compensen a largo plazo.

No es la primera vez que la innovación europea en construcción circular avanza más rápido que su adopción en España. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) marca objetivos ambiciosos de reducción de residuos, pero la brecha entre la investigación y la obra sigue abierta. La pregunta no es si este tipo de soluciones llegarán, sino cuándo y con qué apoyo normativo. Y si la industria española será capaz de sumarse, o una vez más se limitará a importar la tecnología que otros desarrollan.


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