Unicaja ha decidido pisar el acelerador en el negocio con grandes corporaciones. El banco malagueño se ha fijado un objetivo ambicioso: alcanzar los 10.000 millones de euros en balance de banca empresas, lo que supone un crecimiento del 30% respecto a las cifras actuales. Una apuesta que llega en un momento donde la competencia por captar clientes corporativos se ha convertido en campo de batalla para las entidades españolas.
El salto estratégico de Unicaja hacia la banca corporativa
Los números son claros. Unicaja parte de una base de aproximadamente 7.700 millones de euros en su segmento de banca de empresas y quiere añadir otros 2.300 millones para redondear esa cifra de diez mil millones. No es un objetivo a décadas vista, sino un horizonte que el banco sitúa en el medio plazo de su plan estratégico.
¿Por qué ahora? La fusión con Liberbank ya está digerida. Los costes de integración, absorbidos. Y el banco necesita nuevas palancas de crecimiento que compensen la presión sobre márgenes que vive todo el sector desde que los tipos de interés empezaron a moderarse. La banca corporativa ofrece precisamente eso: volumen, vinculación de clientes y comisiones recurrentes por servicios de tesorería, financiación estructurada y comercio exterior.
El movimiento tiene sentido si miramos el contexto sectorial. CaixaBank y Santander llevan años dominando el segmento de grandes cuentas, mientras que BBVA ha reforzado su propuesta para empresas medianas con herramientas digitales cada vez más sofisticadas. Unicaja, tradicionalmente más centrado en particulares y pymes, busca ahora un hueco en ese nivel superior del mercado.
Las cifras detrás de la ambición
Un crecimiento del 30% en banca empresas no se consigue solo con buenas intenciones. Implica captar nuevos clientes, aumentar el crédito concedido y, sobre todo, convencer a directores financieros de que Unicaja puede competir con los grandes en condiciones y servicio.
Según los datos que maneja el sector, el banco ha reforzado su equipo comercial en las principales plazas empresariales: Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia. También ha ampliado los límites de riesgo que pueden aprobar las oficinas de empresa sin pasar por comités centrales, lo que acelera las operaciones y mejora la experiencia del cliente.
Eso sí, crecer en banca corporativa tiene sus riesgos. Las grandes empresas suelen negociar condiciones muy ajustadas, lo que presiona los márgenes. Y si la economía se frena, los impagos en este segmento pueden ser de un tamaño considerable. El banco deberá equilibrar volumen con rentabilidad, una ecuación que no siempre sale bien.
El contexto competitivo y lo que significa para el sector
La apuesta de Unicaja llega en un momento de reacomodo en la banca española. Tras años de fusiones y concentración, las entidades supervivientes buscan diferenciarse. Unas apuestan por la digitalización extrema. Otras, por nichos como la banca privada o la financiación sostenible. Unicaja ha elegido escalar en el segmento corporativo.
Creo que hay una lectura interesante aquí. Unicaja no puede competir en tamaño con CaixaBank o Santander, pero sí puede ofrecer algo que los gigantes a veces descuidan: cercanía, flexibilidad y decisiones rápidas. Muchas empresas medianas-grandes se quejan de que en los grandes bancos se sienten un número más. Si Unicaja logra capitalizar esa frustración con un servicio más personalizado, tiene opciones reales de captar cuota.
Sin embargo, también hay que ser realistas. El segmento de grandes empresas está muy maduro en España. Las corporaciones relevantes ya tienen relaciones bancarias consolidadas, y cambiar de banco principal es un proceso lento y costoso. Unicaja tendrá que entrar como segundo o tercer banco de muchas cuentas antes de aspirar a convertirse en el principal, lo que limita la rentabilidad inicial de la estrategia.
El Banco de España viene insistiendo en que las entidades diversifiquen sus fuentes de ingresos para reducir la dependencia del margen de intereses. Desde esa óptica, el movimiento de Unicaja hacia la banca empresas encaja con las recomendaciones del supervisor. Más comisiones, más vinculación, menos exposición a los vaivenes de los tipos.
La cuestión que queda abierta es si el banco tiene la capacidad operativa y el talento necesario para ejecutar este plan. Crecer un 30% en un segmento donde no eres líder requiere inversión sostenida, paciencia y, probablemente, aceptar pérdidas iniciales en algunas operaciones para ganar cuota. Los próximos resultados trimestrales mostrarán si el crecimiento en banca empresas empieza a materializarse o si, por ahora, sigue siendo más intención que realidad.




