Veolia presentará los resultados de su ejercicio del primer trimestre de este año el 6 de mayo, hasta entonces bancos como RBC están realizando previsiones y en el caso de esta compañía son optimistas cara a su rendimiento en la primera parte de 2026. En este sentido, el último informe de los canadienses estima que Veolia va a alcanzar su objetivo de crecimiento orgánico en EBITDA de entre el 5% y 6% de 2026, a pesar del impacto que está provocando la coyuntura iraní. Por ello, el banco recomienda Sobre ponderar con un precio objetivo de 38,5 euros la acción.
Veolia: resistencia a la geopolítica
En este sentido, el informe de RBC firmado por el analista Joseph Pepper apunta a que el trimestre de Veolia será sólido, con un EBITDA estimado de 1.794 millones de euros, creciendo un 5,8% interanualmente; de la misma forma también experimentaría mejoras en su beneficio operativo (EBIT), aumentado en un 6% respecto al primer trimestre de 2025 alcanzando los 970 millones de euros. Un crecimiento que se apoyó en parte a una mejor climatología europea que ha repercutido en unos 10 millones de euros adicionales para la compañía, además de su capacidad estructural de aguantar situaciones externas adversas como el conflicto de Oriente Medio.

En este sentido, el informe apunta a que pese a que su acción haya tenido un comportamiento ligeramente inferior al de otras utilites, Veolia ha demostrado que tiene capacidad para superar sus objetivos anuales y seguir creciendo año tras año incluso bajo un ambiente complejo a nivel internacional. Según datos de RBC, Veolia en su ejercicio de 2025 logró crecer su EBITDA en un 6,3% pese a la volatilidad de los aranceles en Estados Unidos y la debilidad económica de Europa; y en el caso de Irán la compañía tampoco está muy expuesta al conflicto, con menos del 1% del capital empleado y el 2% de los ingresos.
A este contexto se suma un elemento relevante en el corto plazo: el impacto de las divisas. En este sentido, RBC estima que la apreciación del dólar durante el mes de marzo, en pleno repunte de tensiones por el conflicto iraní, generará un efecto negativo en EBITDA de aproximadamente 30 millones de euros en el primer trimestre, situándose en la parte baja del rango previsto por la compañía que está entre -30 y -40 millones de euros.
No obstante, este fenómeno se vería parcialmente compensado por la propia estructura del negocio, con mecanismos de traspaso de costes, que permiten amortiguar este tipo de shocks externos. Datos de RBC apuntan a que el impacto total de los costes energéticos en 2026 será limitado, en torno a 30 millones de euros, apenas un 0,5% del EBITDA.
Europa está más preparada ante crisis energéticas incluso con la volatilidad de Irán
Más allá del trimestre, el foco de los analistas se sitúa en la evolución estructural del grupo. RBC prevé que el EBITDA alcance los 7.474 millones de euros en 2026, lo que supondría un crecimiento del 5,4%, ligeramente inferior al 6,3% registrado en 2025. Esta moderación responde principalmente a un efecto de calendario, donde tras completarse la integración de Suez, los beneficios derivados de otras operaciones, como Water Technologies Solutions o Clean Earth, todavía no alcanzarían su plena contribución a los resultados totales.
Aun así, el banco anticipa una aceleración del crecimiento hasta el 5,9% en 2027 y una tasa media anual cercana al 5,6% hasta 2028.
Este crecimiento se sustenta, en gran medida, en la aportación de sus distintas divisiones de negocio. Según las estimaciones de RBC, la mayor contribución al EBITDA procede de su negocio europeo fuera de Francia, con cerca de 2.946 millones de euros en 2026, seguida por el resto del mundo, que aportaría 2.146 millones. Por su parte, la división histórica de Francia y residuos especiales en Europa generaría en torno a 1.525 millones, mientras que el área de tecnologías del agua alcanzaría los 718 millones.
En términos de ingresos, las estimaciones apuntan a una cifra de 45.758 millones de euros en 2026, mientras que el beneficio neto alcanzaría los 1.758 millones de euros. En paralelo, el beneficio por acción se situaría en 2,40 euros, con una progresión sostenida hasta los 2,99 euros en 2028, lo que refuerza la visibilidad del crecimiento a medio plazo.
Por otro lado, en términos financieros, RBC estima que la deuda neta se situará en torno a 3,1 veces el EBITDA en 2026, con una reducción progresiva hasta 2,9 veces en 2027. Un desapalancamiento fruto del crecimiento orgánico y de un programa de desinversiones de 2.000 millones de euros. Siendo este programa uno que se daría mayoritariamente a partir de 2027.
En definitiva, Veolia según las estimaciones va a tener un rendimiento sólido, demostrando que estructuralmente es resistente a las crisis internacionales.




