Bitcoin lleva semanas corrigiendo, pero bajo el ruido del precio se está gestando uno de los movimientos de acumulación más silenciosos y masivos de la historia del criptoactivo. Un análisis on-chain (el estudio de los datos registrados en la propia red) publicado por la firma CryptoQuant sostiene que la presión vendedora actual —muchas veces interpretada como debilidad— es en realidad una transferencia de suministro masiva hacia manos institucionales, y que ese cambio de dueños es la materia prima de un nuevo ciclo alcista.
El argumento central, esgrimido por el propio CEO de CryptoQuant, Ki Young Ju, no es que Bitcoin haya agotado su recorrido. Muy al contrario: lo que está pasando es que los inversores veteranos —los llamados OG y los mineros históricos— están vendiendo, pero los compradores que absorben esas monedas son instituciones financieras tradicionales, fondos cotizados (ETFs) y nuevos poseedores con vocación de largo plazo.
Un cambio de manos sin precedentes
Ki Young Ju lo describe como una “transferencia masiva de manos”. Para él, la cuestión crucial no es cuánto suministro se está vendiendo, sino quién lo está recibiendo. Y ese quién ha cambiado radicalmente. “Para cualquier activo, lo que realmente importa es quién lo posee”, explica. Si los nuevos dueños son entidades con capacidad de movilizar grandes reservas de liquidez en el futuro, la base de demanda se fortalecerá a medio plazo.
Los números respaldan esta tesis. Desde enero de 2023, Strategy (la antigua MicroStrategy) ha comprado 711.206 BTC y vendido apenas 32, retirando de la circulación más de 711.000 monedas. Desde marzo de 2024, cuando Bitcoin también cotizaba en torno a los 63.000 dólares, los ETFs spot en Estados Unidos han absorbido 509.102 BTC adicionales, mientras Strategy sumaba otros 650.706 BTC. En total, 1.240.808 BTC han pasado a carteras institucionales solo en ese período.
Estamos ante un relevo generacional en las manos de Bitcoin. Los que vendieron no han desaparecido: han sido reemplazados por gigantes con capacidad de movilizar cientos de miles de millones.
Para contextualizar la magnitud de la absorción, Ki recuerda que las reservas de Bitcoin en los exchanges rondan los 2,7 millones de BTC, y que se estima que el creador original, Satoshi Nakamoto, posee alrededor de un millón de monedas. Dicho de otra manera: en poco más de un año se ha retirado del mercado una cantidad de bitcoin superior a todo lo que estaría en manos de Satoshi y equivalente a casi la mitad de lo que hay disponible en las plataformas de intercambio. Y sin embargo, el precio no ha roto al alza de forma sostenida.
¿Por qué el precio no refleja tanta compra institucional?
La paradoja es evidente. Pese a esa demanda histórica, Bitcoin ha vuelto a niveles de precio similares a los de hace dos años, alrededor de los 63.000 dólares. La explicación, según CryptoQuant, está en que la presión vendedora sigue siendo muy alta y la demanda total —incluida la especulativa— se está contrayendo. Los datos de la firma muestran que la demanda de bitcoin se reduce a un ritmo de 232.000 BTC al mes, lastrada por las incertidumbres macro y las salidas de capital en los mercados.
Además, el coste medio de los inversores (lo que en análisis on-chain se conoce como “precio realizado”) ronda los 53.000 dólares. Históricamente, los mercados bajistas solían tocar fondo cuando el precio caía por debajo de ese umbral, pero Ki pensaba que ese nivel sería difícil de alcanzar de nuevo gracias a los flujos institucionales. Sin embargo, la presión vendedora ha sido “inusualmente fuerte”, reconoce, y el precio ha vuelto a acercarse a esa zona sensible.

El equilibrio actual es delicado. Por un lado, las compras institucionales crean un suelo teórico más sólido. Por otro lado, la continua oferta de los poseedores veteranos y el agotamiento de la demanda a corto plazo mantienen el precio contenido. La firma advierte de que, si esa transición no se traduce en una capacidad renovada de atraer liquidez, el techo alcista podría quedar limitado.
El inversor a corto plazo se convierte en largo placista
Un dato que pasa más desapercibido es la maduración de los inversores. Los poseedores con bitcoins comprados hace entre 6 meses y 2 años (la cohorte de medio plazo) representan ya el 53% del capital realizado de la red, frente al 15% de hace dos años. Esto significa que una porción creciente de los compradores recientes está evolucionando hacia el perfil de tenedor a largo plazo (holder), un comportamiento que en ciclos anteriores precedió a fuertes revalorizaciones.
Ki compara este patrón con el ciclo anterior, cuando el mercado tocó fondo justo después de que esa misma cohorte alcanzara el 68% del capital realizado. “Los poseedores a corto plazo se están convirtiendo en poseedores a largo plazo”, resume. Si la tendencia se mantiene, la base de propietarios anclados será cada vez más amplia y reacia a vender al primer susto, lo que reduciría la oferta disponible en los exchanges con el paso del tiempo.
Lectura de Merca2: ¿otro ciclo alcista o simple traspaso generacional?
Lo que describe CryptoQuant no es una profecía alcista automática, sino una transformación estructural de la propiedad de Bitcoin. La entrada de Wall Street a través de los ETFs —algo que no existía antes de 2024— cambia las reglas del juego. Históricamente, las grandes subidas de Bitcoin se apoyaban en narrativas como la escasez digital, la cobertura contra la inflación o la adopción minorista. Ahora, el capital institucional se ha convertido en el principal motor potencial de demanda.
Eso tiene sus luces y sus sombras. Por un lado, la llegada de BlackRock, Fidelity, Strategy y compañía aporta credibilidad y músculo financiero que el sector cripto nunca había tenido. Por otro lado, como reconoce el propio Ki Young Ju, algo del espíritu original cypherpunk se diluye en el proceso. Para el inversor medio español, lo relevante es si esa nueva base de propietarios será capaz de impulsar otro rally cíclico como los que se vieron en 2017, 2020 o 2024.
La respuesta de este medio es prudente: los ingredientes están sobre la mesa, pero la receta no está completa. La absorción institucional es un hecho, la maduración de los inversores también. Falta saber si la demanda agregada —que ahora mismo se contrae— volverá a repuntar cuando se aclare el panorama macroeconómico. Mientras tanto, como dice Ki, “definitivamente habrá otro ciclo ascendente para Bitcoin. Como inversor, sigo creyendo en Bitcoin y pienso que vale la pena esperar un poco más”. Habrá que ver si los datos le dan la razón.




