Finalmente ha ocurrido. A la espera de una decisión de Bruselas y a pesar de que el Departamento de Justicia norteamericano había abandonado la investigación, un tribunal de Nueva Jersey ha sentenciado que Live Nation operaba como un monopolio. Esto se debe a la forma en la que ha manejado el mercado de los conciertos tras su fusión con Ticketmaster; las denuncias sobre la presión contra artistas independientes y locales de música han marcado la estrategia de la plataforma.
Pero la duda es clara: ¿la situación puede marcar el futuro de la música en vivo en Europa? Lo cierto es que Ticketmaster y Live Nation no son marcas conocidas solo en territorio norteamericano. De hecho, en España son la promotora y la web de venta de entradas encargadas de las principales giras que pasan por el país este año, como las de Bad Bunny o Shakira. Así que puede tener un efecto directo, sobre todo porque en Bruselas ya se han puesto los ojos sobre su forma de operar, aunque de momento no hay una sentencia ni sanción en contra de la empresa.

En España, además, atraviesa otra crisis, acumulando una larga lista de denuncias apoyadas por FACUA o la OCU contra la empresa por el uso de los «gastos de gestión«. No son detalles menores; pueden acabar por cambiar cómo operan las otras promotoras y locales de música en vivo en España y el resto del Viejo Continente. Es cierto que el proceso acaba de empezar, y lo esperado es que Live Nation presente una apelación en el caso de Nueva Jersey, así que todavía hay mucho que decir.
UNA SENTENCIA Y UNA FILTRACIÓN QUE MARCAN EL 2026 DE LIVE NATION
En cualquier caso, la empresa está en una posición delicada de cara al público. Es cierto que los acuerdos con discográficas y artistas obligan a que los fanáticos de la música en vivo lidien con sus prácticas, incluso las más abusivas, pero se han puesto en una situación reputacional delicada, tanto por la sentencia en su contra en Nueva Jersey como por los mensajes filtrados dentro de la empresa en los que su directiva se burlaba de sus clientes.
Es un cóctel complicado, sobre todo en un momento en el que se multiplican las voces, tanto en la industria y entre los fanáticos como a nivel político, que piden tomar medidas para evitar que ir a conciertos sea inviable. Es cierto que el consejero delegado de la empresa ha defendido su modelo de precios, señalando que las entradas de los eventos deportivos son mucho más costosas, pero no ha conseguido grandes apoyos a nivel institucional.
¿PUEDE EUROPA TOMAR DECISIONES?
Lo cierto es que en Europa ya hace dos años que se sigue de cerca la situación de la empresa. La gira de reunión de Oasis fue la gota que colmó el vaso en el Viejo Continente, no solo por unos precios altos, sino por lo complicado que ha sido para algunos usuarios incluso acceder a las opciones de compra de las entradas, con colas virtuales que fallaban, asientos en los estadios que se desmarcaban y un mercado de reventas que, a pesar del intento de controlarlo, llegaba a triplicar los precios.
La investigación también hizo que algunos legisladores del Parlamento Europeo promovieran una nueva normativa para acabar con prácticas comunes de Live Nation y Ticketmaster, en particular el uso de las «tarifas dinámicas». De momento es una idea que ha quedado en el tintero, pero que puede retomarse dependiendo de cómo reaccione Europa a la nueva sentencia, y si realmente se toma la decisión de obligar a separar las dos empresas desde el territorio norteamericano.
LIVE NATION EN UN BUEN MOMENTO POR EL EMPUJE DE LA MÚSICA EN VIVO
Como buena parte de las empresas dedicadas al ocio y la cultura, Live Nation ha vivido varios años dulces antes de esta sentencia. La realidad es que la empresa ha podido celebrar varias giras internacionales que han roto récords de venta de entradas de artistas tan variados como Coldplay, AC/DC, Taylor Swift o Bad Bunny. En este panorama, la sentencia es el primer gran revés de los últimos años.

Es cierto que de momento no ha tenido un efecto inmediato, pues no solo se espera que se alargue el proceso legal, sino que los accionistas siguen contando con la empresa, que mantiene un dato positivo a pesar de una ligera caída alrededor de la sentencia. Es una situación interesante y hay que seguirla de cerca por el efecto que puede tener en una industria que se ha hecho clave en España.




