Los mercados privados están en el punto de mira, ya que los inversores buscan diversificar más allá de los valores tradicionales. Recientemente, la atención se ha centrado en un segmento menos conocido de estos mercados: los mercados secundarios.
Según datos de PitchBook, el volumen global de transacciones en los mercados secundarios alcanzó un récord de 226 000 millones de dólares en 2025, lo que supone un aumento del 41 % con respecto a 2024.
“El mundo de los secundarios se ha expandido exponencialmente en los últimos tres años”, afirmó Montserrat Serra-Janer, directora global de Ventas de Mercados Privados (Servicios de Valores y Ventas de Prime Finance) en J.P. Morgan. “Hemos observado un enorme crecimiento y también estamos viendo un mayor interés en nuestras capacidades de intermediación en secundarios, tanto por parte de clientes actuales como potenciales”.
“Hemos observado un enorme crecimiento y también estamos viendo un mayor interés por nuestras capacidades de intermediación en el mercado secundario, tanto por parte de clientes actuales como de potenciales”, Montserrat Serra-Janer.
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¿Qué son los mercados secundarios de capital privado?
En resumen, los secundarios del mercado privado son operaciones en las que un inversor existente vende su participación en un fondo o empresa privada a otro inversor, en lugar de esperar a que el fondo o la empresa salga del mercado. “Esto puede compararse con una especie de mercado de reventa, en el que los activos privados cambian de manos mediante transferencias negociadas”, explicó Serra-Janer.
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Los secundarios se pueden clasificar, a grandes rasgos, en dos tipos:
Secundario liderado por el socio comanditario (LP): en este caso, un socio comanditario o LP (un inversor pasivo que aporta capital y recibe rendimientos) vende su participación en el activo privado a un nuevo comprador. El socio colectivo o GP (el gestor activo a cargo de las operaciones diarias) da su consentimiento, pero no reestructura el fondo.
Secundario liderado por el GP: en este caso, el GP inicia el proceso para trasladar uno o más activos privados a un nuevo vehículo, también conocido como fondo de continuación. Esto les permite conservar la propiedad de los activos —normalmente de alto rendimiento— más allá del plazo original del fondo. Los LP que han invertido en el activo pueden optar por vender su participación a cambio de efectivo o transferir su exposición al nuevo vehículo.
¿Por qué están ganando popularidad los mercados secundarios?
Los mercados privados están en pleno auge: se prevé que los activos bajo gestión (AUM) superen los 18 billones de dólares en 2027, frente a los 10,8 billones de 2022, según S&P Global. Los mercados secundarios han crecido como consecuencia natural de ello, permitiendo a los participantes en los mercados privados reequilibrar sus carteras y liberar liquidez en una clase de activos tradicionalmente ilíquida.
Esto es especialmente importante, ya que los socios comanditarios (Limited Partners ó LP) y los socios generales (General Partners – GP) buscan cada vez más recaudar capital y devolver efectivo a los inversores. “Por ejemplo, los fondos de dotación en EE. UU. buscan más liquidez, y una forma de lograrlo es vender las participaciones en los socios generales en las que invirtieron anteriormente”, explicó Serra-Janer. “Del mismo modo, las firmas de capital riesgo necesitan liquidar sus inversiones. Las valoraciones han subido y los inversores quieren recuperar su dinero”.

La escasa actividad de salidas a bolsa también es un factor que contribuye a ello. El aumento de los costes de financiación y el ensanchamiento de los diferenciales entre el precio de compra y el de venta están dificultando las salidas tradicionales, y el cuello de botella resultante está impulsando tanto a los inversores como a los gestores a crear liquidez en el mercado secundario.
Según Serra-Janer, actualmente hay unas 30.000 empresas de cartera en todo el mundo que están a la espera de una salida —una acumulación sin precedentes que, en conjunto, representa alrededor de 3,7 billones de dólares en valor no realizado—. “Incluso en un año excelente, podríamos ver un centenar de salidas a bolsa, pero estamos hablando de un total de 30.000 empresas”, afirmó. “La pregunta es: ¿qué está pasando con el resto? Algunas buenas empresas no podrán salir a bolsa, y por eso los mercados secundarios son tan importantes”.
¿Existen riesgos asociados a los mercados secundarios?
Como destacó Serra-Janer, las transacciones secundarias pueden ser muy complejas. Existe una falta de transparencia en los mercados privados, ya que la información clave de las empresas, incluidos los estados financieros, no suele hacerse pública. Además, el precio de las operaciones suele basarse en datos históricos, que pueden estar desfasados con respecto a las condiciones del mercado.
Esto hace que las valoraciones sean intrínsecamente difíciles. “Si quieres entrar en el mercado secundario, necesitas herramientas y técnicas de valoración muy buenas, ya que debes estar seguro del valor intrínseco de la empresa”, dijo Serra-Janer. “También es importante señalar que un descuento no significa que la empresa sea barata o que no tenga valor intrínseco. Hay que diferenciar entre vender con descuento y vender con pérdidas”.
Además, la protección de los inversores sigue siendo una zona gris. “Es necesario reforzar la regulación, sobre todo ahora que cada vez más inversores particulares se incorporan a este sector”, afirmó Serra-Janer. “La gente debe comprender que los mercados privados y los mercados secundarios son inversiones a largo plazo. Existe una gran necesidad no solo de regular, sino también de educar”.




