Practicar el Feng Shui: 5 conceptos básicos que debes conocer

La conocida y antigua práctica china que consiste en equilibrar la energía de los espacios para mejorar nuestra calidad de vida se llama Feng Shui. Este, en un principio, puede parecernos complicado, pero, en realidad, practicar el Feng Shui, al menos en sus principios básicos, es bastante sencillo.

Debemos tener en cuenta, no obstante, que va más allá de la decoración y que se trata de un método de organización del entorno consciente. Es decir, que cada decisión y cada lugar tiene su razón.

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¿Qué es en realidad el Feng Shui?

El Feng Shui maneja el concepto de que todo espacio atesora una energía vital a la que se denomina “chi”. Su objetivo es liberar esta energía y permitir que fluya de manera armoniosa con el fin de evitar desequilibrios o bloqueos.

Por tanto, practicar el Feng Shui no es solo organizar nuestro hogar, es conectar con lo natural para combinarlo y orientarlo en el espacio, de manera que el entorno resulte más agradable y promueva nuestro bienestar. Sus principios básicos, sin embargo, son sencillos y se pueden resumir en cinco.

1. Mantener el orden y dar a los muebles una función

Uno de los principios más importantes del Feng Shui es evitar acumular. Cuando acumulamos, causamos desorden, lo que a su vez bloquea el flujo de energía con la sensación de ansiedad que esto conlleva.

Para practicar el Feng Shui, lo primero que debemos hacer es limpiar nuestro hogar y eliminar aquello que ya no usemos o que no nos haga falta. El objetivo es facilitar la circulación del chi para sentirnos en calma y ordenar nuestro es torno es la mejor manera de lograrlo. De hecho, en organizaciones como el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo se habla de los beneficios del orden, aunque no tengan estricta relación con el Feng Shui.

Asimismo, la disposición de los muebles es otro aspecto fundamental de esta disciplina. De cómo estén colocados dependerá la fluidez de la energía en una habitación, por lo que debemos evitar, ante todo, ponerlos en zonas de paso.

Un ejemplo de practicar el Feng Shui con la disposición del mobiliario es dejar libre la entrada al dormitorio y desde la que se pueda ver la cama sin quedar al frente.

2. Practicar el Feng Shui es cuidar la entrada de casa

Hablando de entrada, la de nuestro hogar es uno de los ejes más importantes de esta disciplina, pues es por donde entra la energía. Así que para practicar el Feng Shui, debemos procurar que esa zona esté limpia y, sobre todo, bien iluminada.

3. La luz y elementos naturales: claves para el Feng Shui

En el Feng Shui se considera que la luz es esencial para lograr el equilibrio energético. De este modo, aquellas estancias bien iluminadas con luz natural proyectarán bienestar y vitalidad. Por tanto, si queremos practicar el Feng Shui, debemos abrir las cortinas y aprovecharla.

Además, como ya hemos comentado, el Feng Shui nos conecta con lo natural, por lo que también resulta indispensable incorporar elementos naturales, como plantas o muebles fabricados en madera para equilibrar la energía.

Las plantas, en concreto, transmiten vitalidad al espacio, además de mejorar la calidad del aire, pero hay que mantenerlas bien, pues marchitas lograrán el efecto contrario.

4. Equilibrio de colores, nada de estridencias

Al igual que otros aspectos, a la hora de practicar el Feng Shui hay que fijarse en los colores que nos rodean. Estos influyen directamente en nuestro estado de ánimo por lo que, de manera general, hay que saber que:

Los colores suaves como los blancos o los beiges transmitirán serenidad.

Los verdes y azulados promoverán y facilitarán la relajación.

Los colores cálidos, en cambio, como el rojo, nos darán energía.

Combinarlos bien nos equilibrará la energía.

5. Diseña espacios para descansar

Por último, otros de los principios básicos para practicar el Feng Shui es establecer zonas de descanso o que favorezcan la desconexión. Por ejemplo, el dormitorio debería estar destinado a ello y no al trabajo, por lo que se recomienda retirar de él los dispositivos electrónicos.

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La idea es que en el hogar haya espacios para todo y que cada uno de ellos nos ayude a equilibrarnos, en función de lo que necesitemos en cada momento.

Practicar el Feng Shui, como ves, al menos en sus principios más básicos, no es difícil. Unos pocos cambios en casa te permitirán adoptar esta disciplina y comprobar por ti mismo si te funciona.


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