Los fondos cotizados (ETF) de Bitcoin al contado en Estados Unidos han roto una barrera psicológica: este miércoles 28 de mayo completaron su novena jornada consecutiva con salidas netas de capital, alcanzando un total acumulado de 2.840 millones de dólares desde el 14 de mayo, según datos de SoSoValue. Una racha sin precedentes desde que estos productos viesen la luz en enero de 2024.
La sesión del miércoles por sí sola restó 228,88 millones de dólares al grupo de 13 fondos. El iShares Bitcoin Trust (IBIT) de BlackRock, el mayor por activos, lideró las ventas con salidas de 177,94 millones, seguido del GBTC de Grayscale (26,19 millones) y el FBTC de Fidelity (19,16 millones).
Nueve días de fugas sin precedentes
Pese a las salidas, el conjunto de los ETF spot de Bitcoin todavía suma 94,25 mil millones de dólares en activos netos, lo que equivale a aproximadamente el 6,4% de la capitalización total del mercado de la criptomoneda. Las entradas netas acumuladas desde el lanzamiento se mantienen en 55,79 mil millones de dólares. Es decir, la ola de retiradas ha mermado la acumulación institucional, pero no la ha borrado.
Hasta ahora, la mayor racha de salidas consecutivas había sido de siete sesiones, registrada en mayo de 2024 con una fuga de 900 millones. Esta nueva serie de nueve días no solo bate el récord de duración, sino que multiplica por más de tres el importe retirado.
¿Por qué huyen los inversores institucionales?
El detonante es doble. Por un lado, la Reserva Federal ha endurecido su mensaje: Goldman Sachs pospuso esta misma semana su previsión para el próximo recorte de tipos hasta diciembre de 2026. Los tipos altos restan atractivo a los activos sin rendimiento fijo, como el Bitcoin, frente a los bonos del Tesoro. Por otro, la escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán y la subida del precio del petróleo han devuelto la inflación subyacente por encima del objetivo del 2% de la Fed, alimentando el temor a que el banco central mantenga la política restrictiva durante más tiempo.
Los 55.790 millones de entradas netas desde el lanzamiento no se desvanecen con nueve días malos.
El resultado es visible en el precio: el Bitcoin cotiza alrededor de 73.504 dólares, un descenso del 5,4% en la última semana y más de un 40% por debajo de su máximo histórico de octubre de 2025, cuando rozó los 126.000 dólares. La correlación con los índices bursátiles se ha reforzado, y el outflows (salida de capital) de los ETF actúa como un termómetro del apetito por el riesgo en los grandes fondos.
Un parón en la acumulación, no un cambio de rumbo
Los ETF de Bitcoin han vivido rachas negativas antes, aunque nunca tan largas: en mayo de 2024 encadenaron siete días de salidas por un total de 900 millones, y en marzo de 2025 otras seis jornadas por 1.100 millones. En ambas ocasiones, el flujo institucional se reanudó en cuestión de semanas y el precio acabó marcando nuevos máximos. La diferencia ahora es que la retirada no responde a un pico de euforia, sino a un cambio en las expectativas sobre los tipos de interés. Por eso tiene más peso cualitativo.
No obstante, el músculo de los emisores —BlackRock gestiona en solitario más de 40.000 millones en su IBIT— ofrece un colchón. Lo que vemos ahora, en mi opinión, es más una pausa táctica que una desbandada. Los grandes inversores reducen exposición mientras el calendario de la Fed sigue moviéndose, pero no abandonan el activo. En otras palabras: el precio puede bajar más, pero la estructura institucional no se ha roto.
Eso sí, si la racha se extiende a una décima sesión —los datos del jueves 28 se conocerán esta tarde—, la señal se volvería más preocupante. En cualquier caso, el inversor particular debería mirar los flujos semanales, no los diarios, para evitar lecturas precipitadas. Y recordar que nueve días en un mercado que acumula más de 55.000 millones en entradas netas desde su nacimiento son, con todo, una mancha pequeña.




