Lorenzo Ramírez: El petróleo superará los 150 dólares si no hay acuerdo en Ormuz antes de julio

Lorenzo Ramírez advierte desde Negocios TV: la tensión entre Irán y EE.UU. en Ormuz dispara el riesgo de un crudo a más de 150 dólares si no hay pacto en julio. La 'guerra de baja intensidad' solo alimenta una crisis que ya asusta a los mercados financieros.

Esta mañana, al repasar las agencias, me topé con un argumentario que ya anticipábamos aquí hace un par de días. El segundo intercambio de golpes en el estrecho de Ormuz entre Estados Unidos e Irán responde a una confluencia de fuerzas dentro del aparato gubernamental y militar norteamericano que lleva semanas tirando cada una de un miembro de la administración Trump. Lorenzo Ramírez, desde Negocios TV, lo explicó con crudeza: la Casa Blanca intenta vender una idea de victoria que no es real, ampliando acciones de “baja intensidad” mientras la primera potencia militar del planeta sigue empantanada en un problema que ella misma creó y que ahora no sabe cómo resolver.

La semántica como parche para una guerra de baja intensidad

Ramírez insistió en la importancia del lenguaje. Llamar “baja intensidad” a lo que está ocurriendo en Ormuz sirve para salvar la cara ante la opinión pública, pero cada ataque —aprobado personalmente por Trump, según el analista— eleva el riesgo de una escalada que Irán, de momento, contiene. La Guardia Revolucionaria sabe que una respuesta más amplia beneficiaría a Israel y podría volver a unir al Golfo Pérsico con Washington, justo lo contrario de lo que busca Teherán, que observa con paciencia el divorcio entre los países del Golfo y su histórico aliado.

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“Lo más probable es que este nudo gordiano del comercio petrolero en Oriente Medio acabe controlado por Teherán”, subrayó Lorenzo Ramírez. Eso obliga, a su juicio, a reconfigurar todos los sistemas de importación energética del planeta. La amenaza del cierre del estrecho ya no es una posibilidad descartable, sino la primera variable a considerar. Es una espada de Damocles disfrazada de impuesto permanente.

El borrador que descolocó a Washington

La televisión estatal iraní publicó por primera vez el borrador de entendimiento que los equipos negociadores llevan semanas discutiendo en Qatar, un mediador que ha sustituido a Pakistán. La Casa Blanca sospecha que Islamabad se está acercando al corredor norte-sur que impulsa China, así que Qatar se convierte en el nuevo interlocutor de confianza. El documento —ultimado en Doha y aireado sin filtros— revela, según Ramírez, “con toda crudeza cómo Estados Unidos fracasa en sus principales objetivos”.

Ese golpe mediático empujó a Trump a autorizar los últimos ataques. Una reacción que el analista de Negocios TV califica de peligrosa presión sobre un tablero ya de por sí frágil. La estrategia de “guerra de baja intensidad” parece dirigida más a contentar al electorado estadounidense y a los halcones del partido que a obtener concesiones reales de Irán.

El veredicto de Brookings: 150 dólares si no hay acuerdo en julio

Ramírez mencionó un informe reciente de la Brookings Institution, un think tank cuyos directivos están, precisamente, en el bando de los halcones que piden una guerra total. El documento es claro: si no se alcanza un acuerdo a mediados de julio, todos los amortiguadores que hoy contienen los precios del crudo desaparecerán. Los mercados abandonarán la visión optimista y el barril se disparará por encima de los 150 dólares.

“Si no hay un acuerdo a mediados de julio, el petróleo se irá por encima de los 150 dólares. Los mercados dejarán al lado la visión optimista y todo cambiará”.

— Lorenzo Ramírez

No es un escenario aislado. Durante la mañana, otros invitados del programa coincidieron en que ese umbral es cada vez más probable. Brookings, además, se alinea con quienes rechazan cualquier papel mediador de Estados Unidos en Ucrania y con quienes bloquean un posible acercamiento a Rusia. Son demasiadas piezas empujando hacia una crisis sistémica.

Incertidumbre financiera y salidas a bolsa precipitadas

Ramírez conectó los puntos con crudeza: el aviso del Banco Central Europeo sobre una posible crisis financiera y la salida anticipada a bolsa de SpaceX —favorecida por información privilegiada del Pentágono— demuestran que los actores con acceso a datos sensibles ven un verano explosivo. “Son demasiados elementos de incertidumbre”, remachó, “demasiadas vías que tapar para evitar una crisis que se nos viene encima”.

La presión sobre el precio de los hidrocarburos no solo cambiará las perspectivas de crecimiento; también forzará a Japón, Taiwán y al resto de Asia a rediseñar sus rutas de importación. La dependencia del crudo que atraviesa Ormuz deja de ser un riesgo calculable para convertirse en una variable permanente de inestabilidad.

Una lectura editorial: prepararse para la nueva geopolítica del crudo

Lo que Lorenzo Ramírez dibuja no es una crisis pasajera, sino un cambio estructural en el equilibrio energético global. Si Teherán logra mantener el control de facto sobre el tránsito en el estrecho, todos los planes de descarbonización y de transición energética quedarán supeditados a una prima de riesgo difícil de cuantificar. Para el ciudadano de a pie, significa que la factura del combustible y de los bienes que viajan en contenedores llevará incorporada una tasa de “paz inestable” que no existía hace apenas dos años.

La pregunta incómoda que sobrevuela el análisis de Negocios TV es si realmente hay alguien en la Casa Blanca con un plan distinto al de reaccionar a golpe de tuits y golpes de baja intensidad. O si, como sugiere Ramírez, estamos ante un nudo gordiano que solo se cortará cuando los mercados lo hagan inevitable.


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