Marc Puig lo deja claro: ‘Puig no está en venta’ tras la ruptura con Estée Lauder

El presidente de la compañía catalana zanja cualquier rumor de venta y asegura el control familiar a largo plazo. Bank of America mejora la calificación de Puig hasta 'Comprar' en plena reestructuración del sector de la belleza.

La junta de accionistas de Puig sirvió este miércoles para que Marc Puig, presidente ejecutivo del grupo, lanzara un mensaje inequívoco: ‘Puig no está en venta’. Lo hizo tras el fracaso de las negociaciones de fusión con la estadounidense Estée Lauder, una operación que habría creado un gigante de la belleza y que finalmente no llegó a buen puerto.

“Quiero recalcar que no estamos en venta”, declaró Puig ante los accionistas, según recogieron varios medios. Y añadió: “La familia permanecerá como accionista principal en el largo plazo”. Una afirmación que busca disipar los rumores que han circulado en el mercado en las últimas semanas.

Publicidad

Un mensaje sin margen para la interpretación: Puig no se vende

El tono de Marc Puig fue contundente. Lejos de dejar espacio a la especulación, el presidente vinculó la estrategia futura con la continuidad del control familiar. La mayoría de los accionistas respalda la postura de la familia, según fuentes cercanas a la compañía. La junta transcurrió sin sorpresas y con una ovación a la decisión de mantener la independencia.

La ruptura con Estée Lauder había generado incertidumbre. Tras meses de conversaciones, los dos grupos no lograron alinear valoraciones ni el modelo de integración. Según trascendió, la familia Puig se resistía a perder el control en una fusión que podría haber diluido su participación por debajo del 30%.

Por qué encallaron las conversaciones con Estée Lauder

El proyecto de fusión, que se fraguó a principios de año, buscaba crear un coloso con ventas superiores a los 18.000 millones de euros. Pero las diferencias culturales y de gobierno corporativo pesaron más que las sinergias. Fuentes del sector apuntan a que Estée Lauder pretendía un control operativo total, algo inasumible para una empresa que ha crecido bajo el paraguas de la familia Puig.

Además, la prima que Estée Lauder ofrecía sobre la valoración de Puig –cifrada en torno a 12.000 millones de euros– no convenció a los accionistas catalanes. ‘Prefieren esperar y capturar el crecimiento orgánico, que ha sido del 15% anual en los últimos tres años’, comentó un analista de Bank of America.

La cotización de Puig subió un 3,2% en la sesión del martes, la mayor subida en dos meses, reflejando el alivio del mercado ante la claridad estratégica.

fusión Puig Estée Lauder

Bank of America apuesta por el valor en solitario

El banco de inversión estadounidense, de hecho, ha respaldado la decisión de Puig. En un informe publicado tras conocerse el fin de las negociaciones, Bank of America ha elevado la calificación de las acciones de Puig de ‘Neutral’ a ‘Comprar’, con un precio objetivo de 38 euros, un 20% por encima del cierre del lunes.

‘La ruptura con Estée Lauder elimina un factor de incertidumbre sobre la estructura de la compañía y permite centrarse en las oportunidades de crecimiento en Asia y en el negocio de fragancias de lujo’, señala el informe. Bank of America destaca que Puig tiene una cartera de marcas –entre ellas Carolina Herrera, Paco Rabanne y Jean Paul Gaultier– con margen de expansión en mercados como China e India.

El banco también valora positivamente el plan de inversiones de 500 millones de euros hasta 2028, que incluye la apertura de 200 tiendas propias y el refuerzo de la división de dermocosmética. Una hoja de ruta que, ahora, se puede ejecutar sin las distracciones de una integración.

No es la primera vez que una entidad de peso da su aval a Puig. Ya en 2025, Goldman Sachs le otorgó un potencial alcista del 15%, aunque ahora el contexto es más favorable tras resolver la incógnita de la fusión.

Qué significa este giro para el futuro de Puig

El desenlace de la fallida fusión coloca a Puig en una posición paradójica. La compañía catalana, con ventas de 4.500 millones de euros en 2025, es lo suficientemente grande para competir en los lineales globales pero pequeña en comparación con los titanes del sector. Mantenerse independiente exige acelerar en innovación y en presencia digital, dos áreas donde la escala importa.

En mi opinión, la decisión de la familia es acertada a medio plazo. Fusionarse ahora habría significado ceder la soberanía cuando el grupo disfruta de sus mejores años. Sus marcas de lujo —Carolina Herrera, Nina Ricci, Paco Rabanne— tienen recorrido en Asia y Oriente Medio. El margen ebitda supera el 22% y la generación de caja permite financiar adquisiciones selectivas sin regalar el control.

No obstante, hay que leer entre líneas. Marc Puig no ha descartado alianzas tácticas. De hecho, fuentes próximas a la dirección no dan por cerrada la puerta a acuerdos de distribución conjunta con líderes como LVMH o Shiseido. Pero una fusión total queda, al menos por ahora, fuera del radar. Bank of America, con su recomendación de ‘Comprar’, está apostando precisamente a esa hoja de ruta: crecimiento orgánico más pequeñas compras. Los 38 euros por acción son su precio objetivo, un 20% de recorrido sobre la cotización actual.

Conviene recordar que el sector de la belleza de lujo ha sido uno de los más resilientes en la última década, pero también uno de los más concentrados. Solo cuatro grupos controlan el 60% del mercado mundial. Para Puig, la independencia es un caramelo si logra sostener el ritmo de lanzamientos y si la economía global no se tuerce. De lo contrario, puede verse forzado a reconsiderar su posición.

La familia Puig posee el 78% del capital y siempre ha mostrado una vocación de permanencia. La tercera generación ya está trabajando en la empresa. Marc, que tomó las riendas en 2007, ha rechazado en varias ocasiones ofertas de compra. Esto añade coherencia a sus palabras: no es solo una respuesta al desencuentro con Estée Lauder, sino una filosofía que ha guiado al grupo desde hace décadas.


Publicidad