Trump decide hoy si firma el acuerdo con Irán y libera Ormuz: el petróleo se juega la inflación global

La reunión en la Sala de Crisis de la Casa Blanca decidirá si se levanta el bloqueo naval que ha tensionado los precios energéticos globales y ha añadido presión inflacionista sobre las economías de la eurozona.

Me reúno esta mañana frente a las pantallas para analizar la última hora de una decisión que, en términos de impacto macroeconómico global, tiene muy pocos precedentes recientes. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebra en la Situation Room de la Casa Blanca una reunión de alto nivel para decidir si acepta el memorándum de entendimiento (MOU) con Irán. El quid pro quo es tan simple como explosivo: el desbloqueo del estrecho de Ormuz a cambio de condiciones estrictas sobre el programa nuclear iraní.

Las condiciones sobre la mesa y el pulso en la negociación

La cita de este viernes pretende dar forma definitiva a un texto cuyo consenso sigue siendo esquivo. La administración estadounidense ha filtrado a través de la red social Truth Social la lista de exigencias que Trump exige ver satisfechas antes de estampar su firma: la renuncia explícita y verificable de Irán a cualquier tipo de arma o bomba nuclear, la eliminación o inutilización del uranio enriquecido que se encuentra bajo tierra y, como punto central de disrupción en los mercados, la apertura del estrecho de Ormuz en ambas direcciones y sin el pago de peajes, incluyendo la retirada de las minas navales que pudieran quedar.

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La contraparte iraní no ha tardado en dejar claro que los tiempos de la imposición pertenecen, según ellos, al pasado. El portavoz de su Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baghaei, respondió con firmeza al lenguaje de Trump: en su opinión, lo que Washington denomina un “bloqueo naval sin precedentes” no es más que una “acción ilegal, una violación del alto el fuego y una interrupción de la libertad de navegación”.

“Nos despedimos del lenguaje de ‘debe’ hace 47 años. Ninguna de las partes occidentales, al hablar de la República Islámica de Irán, puede utilizar el lenguaje de ‘debe’. Tomamos decisiones basadas en los intereses y derechos del pueblo iraní.” — Esmaeil Baghaei, portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, 29 de mayo de 2026.

Esa tensión dialéctica es la que los mercados intentan descifrar. Por un lado, las fuentes de la agencia estatal iraní Fars insinúan que el acuerdo está en “fases finales de ratificación” y que el MOU no incluiría la destrucción de materiales nucleares. Por otro, el principal negociador iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, dejó una advertencia que en los círculos de inteligencia financiera se interpreta como un seguro ante un posible fracaso: “No se tomará ninguna medida antes de que la otra parte actúe. El ganador de cualquier acuerdo es aquel que está mejor preparado para la guerra al día siguiente”.

Análisis: la persistente desconfianza que bloquea una paz inminente

Lo que veo desde mi puesto de análisis no es solo una negociación diplomática al límite, sino un enorme juego de expectativas económicas que mantiene en vilo a la inflación global. El bloqueo naval ha estrangulado una de las arterias energéticas más importantes del planeta, presionando al alza los futuros del petróleo Brent. Levantar esa restricción sería una inyección de alivio desinflacionario para las economías avanzadas, muy notable en la eurozona, justo cuando los bancos centrales luchan contra los últimos estertores de la crisis de precios. Sin embargo, la profunda desconfianza que reflejan las declaraciones cruzadas hace que cualquier optimismo deba ser, forzosamente, cauto. Acordar sobre el papel es sencillo; verificar que las acciones se corresponden con lo firmado, en esta geopolítica, es todo lo demás. El mercado sabe que firmar el documento no equivale a normalizar el tránsito marítimo; ese proceso llevará semanas y dependerá de la primera inspección naval que se realice sin incidentes.

🌍 El impacto en España y Europa

Para los consumidores europeos, y especialmente para los españoles, este fin de semana puede marcar una diferencia real en su poder adquisitivo en la segunda mitad del año. Si Trump acepta el MOU y se inicia el proceso de reapertura, veremos un descenso en la cotización del crudo que se trasladará rápidamente a los costes de producción y transporte. Esto aliviaría la presión sobre la inflación general, dando argumentos dovish al BCE para continuar, o incluso acelerar, la senda de recortes de tipos. El Euríbor a 12 meses, barómetro de las hipotecas variables en España, se mantendría en una senda bajista estable, rebajando la factura mensual de millones de familias que revisan su préstamo con las referencias de primavera. Por el contrario, un fracaso en las conversaciones y el mantenimiento del bloqueo consolidarían a los 85-90 dólares por barril como nuevo suelo temporal, aplazando cualquier expectativa de alivio hipotecario hasta otoño y complicando la recta final de la legislatura económica en Bruselas.


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