El precio de la electricidad en el mercado mayorista español —el pool— ha cerrado mayo de 2026 con una media de 54 euros por megavatio hora (€/MWh). Es más del triple de los 16,92 euros que marcó en el mismo mes de 2025. La noticia sacude a los 8 millones de hogares acogidos al PVPC, que verán un incremento notable en sus próximas facturas.
Los datos, recogidos por EFE a partir de OMIE y todavía provisionales a falta de una jornada, confirman un salto interanual del 222 % y sitúan a mayo como el segundo mes más caro de lo que llevamos de 2026, solo por detrás de los 71,67 €/MWh de enero. Respecto a mayo de 2024, el alza es del 69 %, y frente a abril de 2026, el precio ha subido un 28 % —no el 148 % que han difundido algunos informes al confundir la variación absoluta con la relativa.
El pool funciona como central de compraventa diaria de electricidad y su cotización repercute directamente en el término de energía de la tarifa regulada. Cuando el pool sube, la factura del PVPC se encarece de inmediato, aunque el efecto se diluye a lo largo de la revisión trimestral. De mantenerse esta escalada, el recibo medio podría engordar entre 8 y 12 euros al mes para un hogar tipo.
Por qué el pool se ha disparado: del ‘cero eléctrico’ al bloqueo de Ormuz
Detrás del repunte hay una tormenta de factores coyunturales, ninguno nuevo pero todos alineados. El primero, y más evidente, es la menor aportación de la energía hidráulica. Según Red Eléctrica, la generación hidroeléctrica ha caído respecto a mayo de 2025, un año excepcionalmente húmedo. Aquel mes de mayo, además, arrastraba las restricciones del gran apagón peninsular del 28 de abril de 2025, que obligó a limitar las importaciones desde Portugal y a operar en ‘modo reforzado’. Esa situación sigue vigente y restringe los flujos transfronterizos.
El segundo factor es el conflicto de Irán, que desde finales de febrero mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz y ha disparado la volatilidad de los mercados internacionales de petróleo y gas. Aunque España no depende del crudo iraní, la tensión geopolítica ha encarecido el gas natural, el combustible que marcan los ciclos combinados que entran por las noches cuando no hay sol.
El pool de mayo no es un accidente aislado: lleva cinco meses por encima de los 40 €/MWh y la tendencia apunta a un verano caro si el gas no da tregua.
Las renovables amortiguan el golpe, pero no lo anulan

En condiciones normales, la alta penetración de las renovables en el ‘mix’ español suaviza estas subidas. La energía solar y eólica entran a precios cercanos a cero en el mercado mayorista, y durante las horas centrales de mayo los precios han llegado a ser negativos en varias sesiones. Una bendición para el pool diurno, pero insuficiente cuando a las nueve de la noche se imponen los ciclos combinados.
Según los datos de OMIE, la diferencia entre la hora solar y la nocturna se ha ensanchado: al mediodía, los precios caen a 2 o 3 €/MWh, a veces a cero, mientras que a partir de las 20.00 horas escalan hasta los 70-80 €/MWh. Este patrón, conocido como la ‘curva de pato’, refleja el auge de la fotovoltaica y la dependencia del gas natural en las puntas de demanda. En mayo de 2026, la generación solar ha batido récords, pero no ha bastado para compensar la escasez hidráulica y la tensión del gas.
Análisis: una factura que anticipa un verano de alta tensión
Desde esta redacción observamos que el encarecimiento del pool no es un fenómeno pasajero, sino el síntoma de un mercado eléctrico europeo que sigue atado al gas en las horas sin sol. Mientras la Comisión Europea debate la reforma del mercado eléctrico, la realidad se impone: España, con una de las mayores capacidades renovables, no logra desacoplar del todo la tarifa regulada de las tensiones geopolíticas.
El modo reforzado que arrastramos desde el apagón de 2025 es un recordatorio de la fragilidad de las interconexiones ibéricas. Y aunque la CNMC vigila los posibles comportamientos oportunistas de las comercializadoras, la subida del PVPC es automática: no depende de la voluntad de las empresas, sino de la cotización horaria del pool. El consumidor se convierte en rehén de una fórmula reglada que en meses como este castiga sin miramientos.
A corto plazo, los próximos movimientos en el estrecho de Ormuz y las decisiones de la OPEP+ marcarán el precio del gas. Si la tensión se mantiene, el verano de 2026 podría registrar facturas del PVPC en niveles de 2022, aunque con una ayuda: las renovables seguirán conteniendo el precio en las horas centrales. Pero mientras las noches sigan dependiendo del gas, la factura de la luz mantendrá un suelo alto.
En mi opinión, el dato de mayo es una llamada de atención para acelerar el almacenamiento y las interconexiones con Francia. Sin baterías ni bombeos, la energía solar sobrante a mediodía no sirve para cubrir la cena. Y mientras eso no cambie, los picos del pool seguirán golpeando a los hogares.




