Se han escrito ríos de tinta sobre la nieta más mediática del dictador Francisco Franco. Carmen Martínez-Bordiú, aquella mujer a la que la prensa del corazón apodó la «nietísima» o «la mujer que siempre ha hecho lo que le ha dado la gana».
Y no engañaban. Si por algo se ha guiado Carmen Martínez-Bordiú toda la vida ha sido por amor, pese a que ella afirma que solo ha estado enamorada (de verdad) de su última pareja (antes del joven Timothy), Luis Miguel Rodríguez.
Carmen Martínez-Bordiú, la vida que ha gustado

Carmen Martínez-Bordiú se casó en 1972 con Alfonso de Borbón y Dampierre. Cuentan que la intención de la boda no era otra que la adquirir su ansiada libertad. En ese preciso instante, y con su abuelo Francisco Franco como padrino de boda, arrancaba el comienzo de su gran vida.
Emparentada con la Familia Real Española, por fin, Carmen tuvo dos hijos: Francisco y Luis Alfonso de Borbón. Pero un crucero junto a su marido hizo que pusiera los ojos sobre otro hombre, Jean Marie Rossi, un anticuario francés que le doblaba la edad y le robó absolutamente el corazón.
«Se fue con su amante y abandonó a sus hijos»

Ese era el titular más suave que sobre Carmen podíamos encontrar en la época. Carmen Martínez-Bordiú abandonó al padre de sus hijos, Alfonso de Borbón, para huir con su amante, el anticuario francés Jean-Marie Rossi. Eso es la versión oficial. Sin embargo, la hija de Carmen Franco ha afirmado en innumerables ocasiones que ella nunca ha sido infiel. En 1984 Carmen y Rossi contrajeron matrimonio civil, entonces la nietísima dejó su vida entera España (incluyendo a sus hijos) y se mudó a París junto al segundo hombre de su vida. De su relación, de algo más de 18 años, nació su única hija, Cynthia.
Aún así, Carmen ha sabido sortear bien las balas. Además, en su última entrevista en televisión afirmó que «a mí las críticas me resbalan bastante. Es el dolor de no poder ver a tus hijos. Eran otros tiempos y no existía el divorcio…», justificando su huida de Julieta en busca de su Romeo, en este caso, sustituyendo Verona por París.
Carmen Martínez-Bordiú, ni una lágrima por la muerte de su hijo

Desgraciadamente, su hijo Francisco, el mayor de los dos hermanos, falleció en un trágico accidente de coche a la edad de 11 años. Subrayan la frialdad de Carmen al mencionar que no lloró ni una sola lágrima por la pérdida de su hijo. En los días de duelo, la imagen de Carmen Martínez-Bordiú ante los ojos de la prensa era hierática, seria, triste, quizá, pero no se le escapó una lágrima, un gesto por el que fue tremendamente criticada. «Una madre que no llora la muerte de un hijo que es todavía un niño», exclamaban, asustadas, las plañideras.
Sin embargo, ella lo tiene claro y sobre esto siempre ha dicho que «no se me cayó una lágrima con la muerte de mi hijo. Cuando un dolor es tan fuerte se te secan las lágrimas«, afirmaba en el extinto programa de televisión española ‘En la tuya o en la mía’, presentado por Bertín Osborne. La procesión, una vez más, va por dentro.
«He vivido toda mi vida sin trabajar»

Uno de los ataques más recurrentes a la nieta del dictador Francisco Franco es el hecho de que no se le conoce oficio ni beneficio. Ante tales acusaciones, Carmen Martínez-Bordiú decidió dar un paso al frente en su última entrevista y comentar lo que es un hecho conocido por todos: «He vivido toda mi vida sin trabajar«.
Y es que no es ningún secreto si contamos que Francisco Franco dejó un ingente patrimonio a su madre. Una herencia que los expertos han llegado en cifrar en más de 600 millones de euros entre fincas, propiedades, obras de arte, y por supuesto, dinero. Tras la muerte de su madre el pasado mes de diciembre, Carmen quiere luchar por conseguir y ostentar el título de duquesa de Franco.
Los hombres de su vida

Los hombres más importantes en la vida de Carmen Martínez-Bordiú han sido Alfonso de Borbón y Dampierre, padre de sus dos hijos, Luis Alfonso y Francisco. En segunda instancia, Jean Marie Rossi, el hombre que conquistó el corazón de una mujer casada y con quien tuvo a su única hija, Cynthia. 11 años duró la relación entre Carmen Martínez-Bordiú y el arquitecto italiano Roberto Federici.
Años más tarde, con cinco décadas vividas a sus espaldas, llegó el empresario cántabro José Campos, que según cuentan poseía aquellos sentimientos patrios fundados por el abuelo de Carmen, algo que sin duda tenían más que en común. Aquello acabó como el Rosario de la Aurora y es precisamente este último el hombre de la vida de Carmen del que verdaderamente se arrepiente.
En estos días, su relación, lejos de ser nula, es terrible. José Campos pidió una altísima cantidad de dinero para mantener la boca callada y en aquel momento, Teresa Bueyes, abogada de Carmen declaró a ‘Vanitatis‘, que este trámite legal se debe a que Campos «ha pedido trescientos mil euros a cambio de mantener su silencio y eso supone una amenaza en toda regla». Carmen ‘dio la vuelta a la tortilla’ y lo demandó a él por amenazas. En estos días, la Bordiú bebe los vientos por Tim, un guapísimo y joven coach de origen australiano que hace las delicias de la Bordiú y la ha elevado hasta un punto más espiritual y mucho menos frívolo del que nos tenía acostumbrados: «Para mí, el sexo es más importante que para él«, afirmó recientemente.







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