La gestión del tiempo es uno de los mayores retos que debe enfrentar un autónomo. Porque no solo debe atender las tareas propias de su actividad, también debe realizar otras relacionadas con la administración, la contabilidad, el marketing, etc. Con tanto por hacer, no es extraño que surja la tentación de dejar las tareas más pesadas para otro momento. Pero esto solo acaba generando más estrés de cara al futuro, así que hay que vencer la procrastinación.
Aplazar de forma sistemática las cosas para otro momento influye de forma directa y negativa sobre la productividad, lo que acaba derivando en pérdida de rentabilidad de la actividad y también influye para mal en el equilibrio psicológico del autónomo, ya que puede padecer episodios de estrés y ansiedad. Pero, ¿cómo luchar contra la procrastinación?
Elige qué vas a procrastinar

Como seres humanos que somos, es imposible que nuestra mente esté siempre centrada al 100% y que siempre demos lo mejor de nosotros mismos. Esto quiere decir que va a haber momentos en los que aplazar tareas no solo va ser necesario sino hasta recomendable si no queremos saturarnos. La clave está en saber bien qué tareas podemos aplazar y cuáles no.
Para que esas tareas que atrasamos no se conviertan en un problema debemos hacer primero un buen análisis de las mismas. Si tienes que dejar algo para otro momento, mejor dejar lo urgente antes que lo importante. Eso sí, para poder hacerlo primero que tendrás que tener bien claras las prioridades de tu trabajo.
Da el primero paso y consigue vencer a la procrastinación

Cuando una tarea es demasiado pesada o compleja es normal que aparezca cierta pereza o apatía a la hora de enfrentarla. Es esto lo que nos lleva de cabeza a procrastinar. De ahí que una buena forma de evitar la procrastinación sea entrar de lleno en esa tarea en lugar de darle tantas vueltas y pensar constantemente que no nos apetece hacerla.
No hace falta que abordes la tarea en toda su inmensidad en un primer momento. Se trata sencillamente de dar un primer paso, sin presiones. En cuanto centres tu atención en lo que estás haciendo seguro que avanzas mucho más de lo que imaginabas. Mejor hacer un poco cada día que nada durante muchos días y luego tener que sobreesforzarte al final.
Crea tu rutina de trabajo

Los emprendedores de éxito saben que una buena forma de vencer a la procrastinación y aumentar la productividad es tener una rutina de trabajo. Los hábitos hacen que tu mente esté mucho más centrada y así se reduce el número de veces que aparece esa sensación de apatía frente a ciertas tareas.
Además, una buena rutina de trabajo te ayuda a ser más eficiente, agilizando el ritmo al que llevas a cabo tus obligaciones. Esto supone un ahorro de energía y, cuanto menos cansado estés, menos riesgo existe de que te dejes tareas pendientes sin realizar.
Aprender a decir “no”, la clave para vencer a la procrastinación

Muchas veces vamos dejando tareas de un día para otro sencillamente porque no podemos abordar todo lo que tenemos pendiente, no tenemos tiempo para ello. Las sobrecargas de trabajo son bastante habituales entre los autónomos, pero no son nada buenas, porque al final degeneran en situaciones de estrés.
La clave para que esto no ocurra está en aprender a decir “no”. Solo así puedes reducir tu carga de trabajo hasta un volumen que sea asequible para ti. Si no tienes más tareas de las que deberías no padecerás tanto la pereza de enfrentarlas. Puede que al principio te cueste rechazar ciertos proyectos o cambiar algunas cosas en tu rutina, pero en poco tiempo notarás una mejoría considerable.
Planifica tu jornada

La planificación es fundamental para aumentar la productividad. Lo que recomiendan los expertos es que dediques los últimos minutos de cada jornada a planificar el día siguiente. O bien que dediques los primeros minutos de cada jornada a planificar lo que vas a hacer a lo largo de ella. Así tendrás una particular hoja de ruta que te dirá lo que tienes que hacer en cada momento.
Eso sí, para que la planificación funcione tienes que ser proactivo. Debes ser tú mismo el que seleccione que tareas hacer en cada momento, siendo consciente de que no todas ellas serán de tu agrado. Por otro lado, procura no rellenar tu agenda al 100%, deja siempre algo de tiempo libre para atender a posibles temas urgentes.
Aplica la regla de los dos minutos

Existe cierta tendencia a dejar para otro momento tareas de pequeña entidad. El problema es que cuando se acumulan muchas de esas tareas te puedes ver en un serio problema. Para que esto no ocurra puedes aplicar la regla de los dos minutos. Si ha surgido algo que puedes hacer en menos de dos minutos, hazlo inmediatamente.
Si es algo que te va a llevar más de ese tiempo, simplemente apunta esa tarea pendiente y las ideas que hayas tenido con respecto a la misma. Así consigues sacar ese problema de tu mente y puede seguir centrado en aquello que estabas haciendo.
Descansa cuando sea necesario

Como decíamos antes, evitar la procrastinación no siempre es posible. Hay momentos en los que tu mente no da más de sí. Por mucho que lo intentes no consigues avanzar en tus tareas pendientes o no con la calidad que sería adecuada. Cuando esto sucede, simplemente descansa.
A veces es mejor parar un poco y luego volver a la actividad con las pilas cargadas antes que ir siempre a medio gas y no avanzar ni tan siquiera en las tareas más sencillas. Eso sí, no conviertas esto en tu tónica habitual o acabarás procrastinando más de lo aconsejable.





































