Los flamenquines son unos bocados muy típicos de Córdoba, que consisten en trozos de jamón serrano enrollados en cintas de lomo de cerdo con huevo y con pimiento. Después este rollo se reboza en pan rallado y finalmente se fríe en aceite vegetal. Sin duda es un plato contundente, fuerte y calórico, pero que merece la pena disfrutar de vez en cuando. El origen del flamenquín es incierto, aunque según las investigaciones de los expertos, fueron los romanos quienes llevaron la costumbre de comer cerdo a esta zona de Andalucía. Después, en la época musulmana se introdujo la técnica de la fritura, y finalmente los cristianos unieron ambas cosas, incorporando la técnica del rebozado, un punto clave para conseguir un resultado mucho más jugoso.
LA VARIANTE DE LOS FLAMENQUINES DE JOSÉ ANDRÉS

Esto significa que tuvieron que pasar tres civilizaciones para que los flamenquines pudiesen gozar de la excelencia que lo ha convertido en uno del los platos más famosos de Córdoba y de Andalucía. Hoy, sin embargo, queremos traer una versión ligeramente diferente de este plato. Es una variante ideada por el prestigioso chef internacional José Andrés, que no tienen nada que envidiar al flamenquín original. La principal diferencia es que José Andrés los prepara solo rellenos con queso, mientras que los flamenquines cordobeses están rellenos de jamón y queso. A continuación te explicamos como los prepara.
INGREDIENTES PARA LOS FLAMENQUINES

Con estos ingredientes podemos elaborar flamenquines para 4 personas.
- 12 filetes de lomo de cerdo finamente cortados.
- 6 lonchas de queso tierno.
- 2 huevos.
- 200 gr. de harina.
- 300 gr. de pan rallado.
- 1/2 litro de aceite de oliva.
- Pimienta negra.
- Sal al gusto.
CÓMO SE PREPARAN

El primer paso es preparar los filetes de lomo que tienen que estar loncheados bastante finos para poder enrollarlos y que queden unos canutillos no demasiado gruesos. Colocamos los filetes en una tabla y los golpeamos con un mazo de cocinar para hacerlos más finos y flexibles. Después los estiramos bien en una bandeja y los aderezamos con sal y pimienta. A continuación colocamos una loncha de queso tierno encima de cada filete y los vamos enrollando. Si es necesario se puede sujetar el rollo pinchando un palito de madera para que no se abra.
EL REBOZADO

En un cuenco o un plato hondo batimos los dos huevos. En un plato vertemos la harina y en el otro el pan rallado, como si fuésemos a preparar unas croquetas. Por otro lado ponemos una sartén al fuego con abundante aceite de oliva, o bien encendemos la freidora. Comenzamos a rebozar los flamenquines pasándolos primero por la harina, después por el huevo y finalmente por el pan rallado. Cuando el aceite esté bien caliente, vamos depositando cada rollo en tandas de 2 o 3 para que no se enfríe.
FREÍR LOS FLAMENQUINES Y SERVIR CRUJIENTES

Freímos los flamenquines y doramos por todos los lados. Después los vamos depositando en una bandeja sobre un poco de papel absorbente para retirar el exceso de aceite. Se sirven recién hechos, calientes y con el rebozado bien crujiente. Están deliciosos sin nada más, pero se pueden acompañar con un poco de salsa de tomate, tanto mejor si es casera. Es un bocado que gusta a toda la familia y que se pueden servir en el almuerzo. Para completar el menú, podemos servirlos acompañados de una ensalada completa, un poco de arroz blanco o unas ricas patatas asadas.
PARECIDOS PERO DIFERENTES

El flamenquín es una receta que recuerda mucho al famoso sanjacobo que tanto gusta al público infantil. Sin embargo, la elaboración enrollada del flamenquín es mucho más rápida y sencilla. También recuerda bastante a otras preparaciones de carnes rebozadas como el cordon bleu francés o el popularmente amado cachopo que desde tierras asturianas ha conquistado a toda la geografía nacional.
























































