Los torreznos son una de las recetas que no pueden faltar en alguna ocasión especial. Un preparado que ha pasado a ser uno de los típicos de la gastronomía española, y del que se ha hecho de ver, también, como parte de las guarniciones más famosas.
Motivo de ello es que se conforman parte del patrimonio gastronómico de la humanidad por la UNESCO. Además, son típicos de toda España, por lo que hacen verse siempre como un recurso de gran interés por todos. Y, obviamente, tienen un sabor muy particular. ¿Quieres conocer cómo podemos hacer estos torreznos? Te mostramos su preparado desde nuestro portal de MERCA2.
El torrezno bien hecho es una delicia

Aunque el torrezno no es un invento nuevo, solo hace unos años que se ha puesto de moda como si de una delicatessen se tratase. Y no es para menos. Cuando un torrezno está bien hecho es una auténtica delicia. El problema es que, por mucho que el nivel vaya mejorando, en la mayoría de bares siguen siendo terroríficos.
En la mayor parte de España el torrezno es un aperitivo elaborado con panceta de cerdo frita hasta el extremo y dura como una piedra. Pero la cosa cambia en Soria, donde hacen los mejores torreznos que podemos encontrar, y cada vez es más fácil hallar el que hoy nos ocupa: un estupendo aperitivo, crujiente por fuera y jugoso por dentro. Sigue leyendo, vamos a repasar su receta.
Los torreznos, todo un símbolo de Soria

En esas, algo importante a considerar del mismo es que los torreznos La historia del torrezno está íntimamente ligada a la tradición de la matanza, fuente de avituallamiento de carne para todo el año en la mayoría de las zonas rurales de España.
Para prolongar en buen estado la vida de las chacinas (chorizo, lomo, pancetas y costillas), lo que sabemos es que anteriormente se freían en grandes ollas de barro rellenas de manteca. El fin era dosificar su consumo según las necesidades. Con todo, y aunque se consumen y hacen torreznos en prácticamente toda España, son todo un símbolo de la provincia de Soria. Tanto es así que en 2010 fabricantes y productores constituyeron una Marca de Garantía gracias a la cual han protegido los torreznos como patrimonio gastronómico de la humanidad por la UNESCO.
Para preparar los torreznos se requiere dedicación y paciencia

Se puede decir que este tipo de aperitivo trata de unas láminas gruesas de tocino o panceta de cerdo y normalmente se fríen en aceite de girasol. El nombre de este plato es proveniente del latín ‘torrere’ que da como significado a nuestro castellano como ‘tostar’.
Asimismo, esta receta de torreznos, como vamos a comprobar, puede ser sencilla a la hora de preparar, sin embargo, se requiere dedicación, paciencia para que quede en punto exacto. No obstante cabe mencionar que para ellos bien vale seguir unos consejos prácticos. El ejemplo se da, entre otros, conque podamos conseguir una jugosidad extrema en la parte de la carne.
La popularidad de los torreznos, más que típico en los bares y restaurantes de toda España

Ahora bien; los torreznos, o los torreznos fritos de Soria, como también se los conoce, es una tapa humilde y artesana, de las de toda la vida, típica en los bares de toda España.
Aunque también es cierto que, debido a su popularidad, parece que se ha puesto de moda en los últimos años. Y desde luego no nos extraña, porque un torrezno bien cocinado es una auténtica delicatesen. De hecho, los mismos han pasado de ser un producto olvidado, una comida de campesinos, a convertirse en uno de los manjares de las cocinas de los restaurantes
Uno de sus secretos es que los torreznos estén elegantemente adobados y oreados

¿Uno de sus secretos? Sin duda una buenísima panceta elegantemente adobada y luego bien oreada. Una vez la tira de panceta esté bien seca -si se le da un par de golpecitos y suena, es buena señal-, se corta en tiras del grosor que sea al gusto.
Todo para que después procedamos a su cocinado. Como dicen los expertos (sorianos, claro está), estos torreznos pueden tomarse solos con un trozo de pan, de acompañamiento o de topping, por ejemplo en las patatas revolconas o meneonas. El nombre da igual, pero la untuosidad de la patata, el picante del pimentón, y el crujiente del torrezno es algo tan básico que las hace muy protagonistas.
Es importante que obtengamos una doble textura: corteza muy crujiente y carne muy tierna

Pero además de contar con una buena panceta, hay que saber freírla. Y no es tan fácil como parece. Para lograr que la corteza quede crujiente es necesario una cocción lenta. Hacer buenos torreznos en casa es posible siguiendo la técnica adecuada, pero se requiere paciencia.
Es cierto que quedan espectaculares solos, pero también se pueden incorporar a algunos otros platos. Con todo, y como parte de los mismos torreznos, es también muy crítico que se obtenga una doble textura a partir de una corteza muy crujiente y carne muy tierna del torrezno, funcionando muy bien en contraste con la melosidad de las patatas obteniéndose una mezcla de sabores que crean una explosión de sabor.
Para que sea un éxito debes contar una buena panceta y saber freírla, pero también acompañarla de cerveza, vermut o vino tinto

Este plato se suele servir como tapa o guarnición, a su vez, lo podemos encontrar en platos donde puede usarse como ingrediente principal. No obstante, para que este alimento sea un éxito necesitas contar con una buena panceta y saber freírla.
Como suele ser un aperitivo para compartir podemos partir los torreznos en una tabla de madera y servir la ración al centro para compartir con los comensales. Acompañarlos de una cerveza bien fría, de un vermut o de un buen tinto es algo crucial. Se sirven en lonchas o se cortan en pequeños trozos para bocadillo.
Así los puedes preparar fácil en sencillos pasos

Otra de sus claves se encuentra en el propio material donde, para la elaboración del famoso torrezno de Soria, se selecciona la zona más jugosa del cerdo, la parte ventral, también conocida como ‘alma o íntima’, que es perfecta para darle su textura envolvente al torrezno.
Esta parte del cerdo ha evolucionado enormemente. Y es que antes, uno de los aspectos que más se valoraban era la cantidad de grasa con la que llegaba a la matanza. Hoy ya no es así, puesto que ya no se necesita la grasa del animal para la conservación de las chacinas. Estos son los pasos para que te queden en su punto y con una jugosidad extrema:
- Sacar la panceta curada del envase de plástico o de la nevera 24 horas antes, para luego colgarlos o ponerlos en un sitio fresco y seco para que se oree bien.
- Echamos aceite en una sartén hasta cubrir el fondo.
- Ponemos el fuego en posición lenta.
- Cortamos la panceta en lonchas de 1,5 centímetros, aproximadamente, y los colocamos con la piel hacia abajo.
- Dejamos freír unos 20 minutos vigilando que los torreznos no se caigan y observando cómo van apareciendo las burbujas características en toda la piel.
- Transcurridos los 20 minutos (cuando la piel se haya convertido en la corteza cubierta de burbujas), ponemos un fuego alto y tumbamos los torreznos para freírlos bien. Unos 10 minutos por cada lado o al gusto.



















































































