Carmen Calvo
Parece que la vicepresidenta Calvo prefiere entenderse con el PP que con Ciudadanos.

“Los caballeros las prefieren rubias” fue una película de 1953 con Jane Russell, morena, y Marilyn Monroe, rubia. ¡Anda que no ha llovido! exclamarán algunos. A modo de contraofensiva decían entonces que, si bien los caballeros las preferían rubias, luego se casaban con las morenas… la Vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, dijo recientemente que la verdadera alternativa al Gobierno socialista es el PP porque Ciudadanos se ha ido más a la derecha. Muchos coinciden con ella. ¿Quién será la rubia, quién la morena?

En 2016, PSOE y C’s forjaron un pacto de gobierno para respaldar la Investidura de Pedro Sánchez, torpedeada por PP y Podemos. Se pusieron de acuerdo, entonces, un partido de centroizquierda y otro de centroderecha. Juntos cubrían el centro político. También ha llovido mucho desde entonces. Ciudadanos abandonó después su vocación centrista declarándose solo liberal tratando, con ello, de quitarle votos al PP y, con el recuerdo de esa investidura fallida, al PSOE.

En lo que más está despegado C’s del PSOE es en la cuestión catalana en la que PSOE y PSC buscan diálogo y acomodos para rebajar la tensión y reducir el número de separatistas. C’s prefiere, como también el PP actual (estamos a la espera del 22 de julio), apretar más las tuercas. Sin embargo, el encuentro del lunes pasado entre Sánchez y Torra puede haber constituido un punto final de la rebelión iniciada en 2012 por Mas y un revulsivo divisor para los separatistas, incluso para los aspirantes, en el PP, a la sucesión de Rajoy.

La economía no es lo que más diferencias provoca actualmente entre izquierda, centro y derecha. Las hay, pero con márgenes de entendimiento. Además, los organismos internacionales vigilan las políticas económicas gubernamentales. No gustará a algunos, pero la estabilidad económica es un objetivo supremo. La asunción por Sánchez del presupuesto de Rajoy constituye un ejemplo. Las diferencias parecen estar hoy en día en cuestiones ideológico-políticas como la de los refugiados y de los emigrantes, así como, en el caso español, en cómo resolver la cuestión catalana, sin perjuicio de las políticas sociales.

Dicho esto, el PSOE tiene que entenderse con lo que tiene a su derecha, no solo con Podemos, sea el PP o C’s, tanto por la necesidad de buscar estabilidad como para crear centralidad política, y por el hecho de que siendo ahora cuatro los partidos nacionales es más necesario que se tiendan la mano entre ellos.

Esto es también válido para el PP y C’s. Nadie dude, por cierto, de la capacidad de la derecha española para pactar también con Podemos. En el pasado el PP pactó con los comunistas más de una vez para anular a los socialistas.

De no tenderse puentes entre centroderecha y centroizquierda, quedarán todos atrapados en una dinámica de bloques o frentes de izquierda y derecha y, consecuentemente, a la merced, como hasta ahora, de los partidos nacionalistas regionales. Tanto PP como C’s debieran reflexionar a la luz de lo ocurrido recientemente con la formación del Consejo provisional de RTVE (no quisieron colaborar), por no mencionar la propia Moción de Censura.

En todo caso, la Vicepresidenta parece indicar que los socialistas prefieren entenderse a su derecha antes con el PP que con C´s. ¿Estaría, pues, el PP más al centro? ¿Qué pensaría al respecto Adolfo Suarez? ¿O será la solidaridad de los viejos partidos frente a los nuevos? El centro político constituye un punto de equilibrio importante como pueda serlo en astronomía los puntos de La Grange donde un objeto puede situarse establemente.

Carlos Miranda es Embajador de España

 

 

 

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