El equilibrio permite realizar acciones cotidianas como caminar, levantarse o girar la cabeza. El jefe de la Unidad de Otoneurología del servicio de Otorrinolaringología del Hospital de Salamanca, Ángel Batuecas, explicó cómo funciona y qué trastornos pueden alterarlo durante la conferencia sobre este sentido celebrada el 28 de octubre dentro del ciclo divulgativo organizado por la Real Academia de Medicina y el Colegio de Médicos.
La estabilidad depende de la información que aportan la vista, el tacto de las plantas de los pies, distintas articulaciones y la espalda, además de los sistemas vestibulares de los oídos. El cerebro integra esas señales y activa reflejos que ayudan a estabilizar la mirada y el cuerpo.
Vértigo, mareo e inestabilidad
Según Batuecas, puede haber pérdida de equilibrio sin vértigo. Entre las posibles causas mencionó problemas de visión, alteraciones de la sensibilidad en los pies —como puede ocurrir en pacientes con diabetes—, afecciones importantes de la columna o el cuello y problemas centrales, como la enfermedad de pequeño vaso, relativamente común en personas mayores.
El vértigo se caracteriza por la sensación de que todo gira alrededor; la inestabilidad dificulta mantenerse erguido al ponerse de pie, y el mareo es una sensación más difusa, descrita como flotar o tener la cabeza embotada. Las náuseas y los vómitos suelen acompañar al vértigo y son menos habituales en los otros dos casos.
Causas y duración de los episodios
Los vértigos periféricos, originados en el oído, representan el 90% de los casos atendidos en la consulta, indicó Batuecas. El más frecuente es el vértigo posicional paroxístico benigno, cuyos episodios duran segundos y aparecen al mover la cabeza. La enfermedad de Ménière puede provocar crisis de entre 20 minutos y varias horas, con náuseas, vómitos y síntomas auditivos; la neuritis vestibular causa episodios de más de 24 horas sin pérdida de audición, y la migraña vestibular aparece durante las crisis migrañosas.
La duración depende de la causa: en el vértigo posicional, unas pequeñas partículas se desplazan dentro del oído y desencadenan episodios breves; en la enfermedad de Ménière, el aumento de presión de los líquidos del oído puede causar crisis de entre 20 y 30 minutos; y la inflamación del nervio en la neuritis vestibular puede prolongar el vértigo durante días. Por ello, no todos los vértigos se tratan de la misma manera.
Señales de alarma y avances
Batuecas señaló que un vértigo prolongado acompañado de dolor de cabeza intenso u otros síntomas neurológicos requiere atención urgente, porque puede tener un origen central, como un ictus.
En la consulta atienden más de 900 casos al año y prevén incorporar un sillón especial para facilitar las maniobras, especialmente a personas mayores, con obesidad o problemas de movilidad. El especialista también indicó que se conocen mejor las variantes del vértigo posicional y los tipos de enfermedad de Ménière, algunos de origen genético o inmunológico, y que existen tratamientos más específicos para controlar las crisis de migraña vestibular.
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