El subsidio desempleo 2027 llega con un umbral de ingresos nuevo: 964,50 euros brutos al mes. Son casi 50 euros más que el tope que el SEPE aplica ahora.
La cifra no nace de una decisión autónoma del organismo. Equivale al 75% del salario mínimo previsto para el próximo año, y el SMI se mueve por decreto. El borrador del Ministerio de Trabajo lo sitúa en 1.286 euros brutos mensuales en 14 pagas, 18.004 euros anuales, con una subida del 5,3%.
Con el SMI vigente de 1.221 euros, el límite actual se queda en 915,75 euros. La diferencia entre los dos escenarios ronda los 49 euros al mes. Poca cosa sobre el papel. Bastante sobre la nómina de quien vive pegado al filo.
Por qué sube el tope del subsidio en 2027
La regla no es nueva: los subsidios condicionados a ingresos exigen no superar el 75% del SMI, excluyendo la parte proporcional de las pagas extraordinarias. Está escrita en el artículo 275 de la Ley General de la Seguridad Social.
Lo que se mueve es el número que acompaña a esa regla. Cada subida del salario mínimo desplaza el umbral en la misma proporción. De ahí que el tope crezca sin que nadie haya tocado la norma.
El SEPE comprueba esa condición en tres momentos: cuando se solicita el subsidio por primera vez, en cada prórroga y en cada reanudación. La referencia siempre es la misma, los ingresos del mes natural anterior a cada una de esas fechas.
El umbral sube casi 50 euros, pero la cuantía lleva congelada desde 2023: acceder antes no significa cobrar más.
En el cómputo entran las rentas del alquiler, los rendimientos del trabajo por cuenta propia, los intereses bancarios, las pensiones, las pensiones alimenticias, y otras prestaciones públicas o privadas. También ciertas ganancias de capital y rendimientos del patrimonio.
Los salarios se cuentan en bruto y con la prorrata de las pagas extras incluida. Un detalle que tumba más de una solicitud cuando el trabajo es por horas: no cuenta lo que llega a la cuenta, cuenta el bruto íntegro.
Quién gana y quién pierde con el nuevo umbral
Los beneficiarios directos son un grupo estrecho. Hablamos de quienes en 2026 superaban los 915,75 euros y en 2027 se quedarán por debajo de los 964,50. Rentas muy ajustadas, casi siempre de alquileres pequeños o trabajos puntuales.
Pasar el test de ingresos no abre la puerta por sí solo. Cada modalidad conserva sus propios requisitos:
- Haber agotado la prestación contributiva por desempleo.
- Tener más de 52 años, en el caso del subsidio para ese colectivo.
- Haber cotizado menos de 360 días, en la modalidad de cotización insuficiente.
Hay una segunda vuelta posible. Algunos subsidios admiten una nueva solicitud si la situación de ingresos cambia después de un rechazo previo.
La otra cara está en la cuantía. Los subsidios se calculan sobre el IPREM, no sobre el SMI, y el IPREM sigue congelado en 600 euros mensuales desde 2023. Si nada lo remedia, el subsidio para mayores de 52 años se mantendrá en 480 euros al mes durante 2027. El umbral de acceso se mueve. La nómina, no.
Lo que el nuevo tope no resuelve
Conviene separar dos cosas que la conversación pública mezcla con frecuencia. El SMI decide quién puede pedir el subsidio. El IPREM decide cuánto se cobra. Subir el primero mejora el acceso de unos pocos y deja intacta la cuantía de todos los demás.
En términos reales, esos 480 euros equivalen al 37% del salario mínimo previsto para 2027. La distancia entre el umbral y la prestación es la parte del debate que nadie pone encima de la mesa. Tampoco lo hará un decreto: el IPREM exige una actualización propia y acumula tres ejercicios sin ella.
El calendario aprieta. El borrador del SMI está en consulta pública hasta el 16 de noviembre y el Gobierno quiere llevarlo al Consejo de Ministros el 17, o el 24 como muy tarde, antes de las elecciones generales del 29 de noviembre. La CEOE y Cepyme piden aplazarlo hasta después de los comicios. CCOO y UGT reclamaban un 7% y no han respaldado el 5,3%.
El riesgo que conviene vigilar es la irregularidad de ingresos. Un alquiler cobrado en el mes de referencia, un trabajo de dos semanas o un finiquito pueden dejar la solicitud fuera de juego aunque el resto del año la situación sea de necesidad. La comprobación no mira el ejercicio completo, mira un solo mes.
Para el solicitante, la preparación manda. Reunir los justificantes de todas las rentas del mes anterior, comprobar el bruto con pagas prorrateadas y revisar el importe antes de cada prórroga son tres gestos que evitan la mayoría de los sustos. Quien tiene ingresos estables y bajos lo tiene más fácil que quien alterna meses en blanco con picos puntuales.
📝 Cómo enviar el currículum
La solicitud se presenta ante el SEPE, no ante una empresa, y exige acreditar la situación de ingresos con documentación. El currículum entra en juego en el itinerario de inserción laboral que se abre tras la concesión.
- Paso 1: Comprueba que cumples los requisitos de la modalidad: prestación agotada, edad o cotización insuficiente.
- Paso 2: Reúne el DNI, el certificado de empresa y los justificantes de ingresos del mes natural anterior.
- Paso 3: Pide cita previa en la sede electrónica del SEPE o en el teléfono de atención al ciudadano.
- Paso 4: Formaliza la solicitud y actualiza tu currículum en el perfil de la plataforma, que se usa para las ofertas del itinerario.
- Paso 5: Guarda el resguardo y repite la comprobación de ingresos antes de cada prórroga o reanudación.
Plazo de inscripción: el que fija la normativa para cada modalidad; el borrador del SMI, que determina el umbral, está en consulta pública hasta el 16 de noviembre. Requisito mínimo: acreditar ingresos inferiores a 964,50 euros brutos mensuales en el mes natural anterior a la solicitud.




