Leroy Merlin probablemente te suene por sus tiendas de bricolaje, decoración y materiales de construcción. Pero quizá no por su faceta financiera. En realidad, la firma francesa opera en España con una estrategia que recuerda, en ciertos aspectos, a la de un banco. Para entenderlo, hay que fijarse en su agresiva gestión del capital circulante.
La compañía mantiene de forma habitual un fondo de maniobra negativo, que en 2025 alcanzó la cifra récord de 496 millones de euros. Una situación que alertaría a muchas otras empresas, pero que constituye uno de los motores de su modelo de negocio: Leroy Merlin cobra sus ventas al contado o mediante tarjeta de forma prácticamente inmediata, mientras que paga a sus proveedores en un plazo medio de 37 días. Para mantener este sistema, recurre de forma intensiva a líneas de confirming bancario, que en 2025 superaron los 658 millones de euros.
Leroy Merlin aprovecha su montaña de liquidez
Todo comienza con un contrato de gestión centralizada de tesorería (cash pooling), un mecanismo que permite a la compañía recoger los excedentes diarios de caja de sus tiendas en España y transferirlos a su cabecera directa, Adeo Holding Iberia, y a la matriz francesa, Groupe ADEO. En 2025, la matriz mantenía una deuda de 713,5 millones de euros con su filial española. Y este préstamo no sale gratis. Al estar referenciado a los tipos de interés interbancarios, la filial española obtiene un importante margen financiero. Solo en 2024 ingresó 24,4 millones de euros en concepto de intereses por prestar su dinero al propio grupo, a los que se sumaron otros 17,5 millones en 2025.
Durante los periodos de máximos del Euríbor, Leroy Merlin España llegó a ganar casi tanto dinero financiando a sus sociedades matrices como vendiendo materiales de construcción. Además, el estricto control financiero francés también se refleja en la gestión de los activos y del riesgo patrimonial. Leroy Merlin España funciona como una compañía asset light (ligera de activos). Esto significa que, de sus 129 tiendas operativas en 2025, la sociedad solo tenía 7 en propiedad. Las 122 restantes estaban alquiladas a otra empresa del grupo: Inmobiliaria Leroy Merlin España.
Esta separación permite al grupo concentrar el patrimonio inmobiliario en una sociedad especializada y dejar el riesgo puramente comercial (plantillas y ventas) en otra. El resultado es un trasvase de más de 122 millones de euros anuales entre sociedades del grupo en concepto de arrendamientos.
Leroy Merlin frente a Hacienda
La compañía también destaca por su política de dividendos. Entre 2021 y 2025, Leroy Merlin generó en España un beneficio neto acumulado de 539,2 millones de euros. Sin embargo, durante ese mismo periodo repartió a Francia 622,3 millones de euros en dividendos, recurriendo incluso a sus reservas voluntarias para completar los pagos. La filial española se convierte así en una auténtica vaca lechera para su matriz.
Pero Hacienda también tiene sus propios planes. El mejor ejemplo es la macroinspección que la Agencia Tributaria abrió a la compañía en 2023, en la que revisó con detalle el Impuesto sobre Sociedades, el IVA y el IRPF correspondientes a los ejercicios comprendidos entre 2018 y 2021. Para una multinacional que factura más de 3.800 millones de euros anuales, un procedimiento de estas características, iniciado por la Delegación Central de Grandes Contribuyentes, puede tener importantes consecuencias económicas.
Sin embargo, Leroy Merlin consiguió cerrar el procedimiento en condiciones favorables. El 10 de marzo de 2025, la compañía firmó actas de acuerdo con la Agencia Tributaria española. El resultado fue significativo: sin multas ni sanciones, la empresa cerró el expediente con el pago de una cuota de apenas 2,55 millones de euros y otros 707.000 euros en concepto de intereses de demora.
Además, gracias a los ajustes fiscales reconocidos a su favor, la compañía acordó el derecho a recuperar 2,9 millones de euros en los ejercicios siguientes. Una muestra de cómo el estricto control financiero del grupo francés puede convertirse en una herramienta clave para gestionar sus obligaciones tributarias y contener posibles contingencias fiscales.
En definitiva, Leroy Merlin es mucho más que una conocida cadena de bricolaje y decoración en España. Detrás de sus tiendas se encuentra una compleja estructura financiera, inmobiliaria y fiscal que permite a la multinacional francesa gestionar su liquidez, optimizar sus recursos y trasladar buena parte de sus beneficios a la matriz. Y esa es, precisamente, la otra cara del negocio de Leroy Merlin.





