Aldi, en el punto de mira: vende mandarinas como españolas, pero las cajas indican que vienen de Sudáfrica

Aldi, cuestionado por el origen de sus mandarinas: España en el cartel y Sudáfrica en la caja

Aldi se ha convertido en el escenario de un escrutinio público a causa del origen de su fruta: los consumidores se han sentido engañados y ponen en entredicho la veracidad del origen geográfico, en este caso, de las mandarinas de la cadena de distribución alemana. Concretamente, cada vez más los consumidores observan bajo lupa cada detalle, cada cartel de precios, cada caja expositora e incluso el origen de los productos.

En este sentido, Aldi, que viene siendo una de las opciones favoritas de los consumidores a causa de los bajos precios y los descuentos continuos que exponen en sus lineales y establecimientos, está sufriendo, ya que los consumidores llevan unos meses ‘enfadados’ con esta cadena, lo que le está afectando a la cuota de mercado, que es uno de los mayores indicadores para saber si una cadena de distribución está realizando un buen trabajo.

Publicidad

Sin ir más lejos, un cliente de un establecimiento de Aldi situado en la localidad castellonense de Oropesa del Mar ha denunciado una supuesta práctica engañosa en la sección de frutería de la cadena de distribución alemana. ¡Estáis engañando a la gente! Corregid esto ya», afirmaba indignado el cliente, adjuntando en la queja una serie de material gráfico explícito donde se evidencia la contradicción entre la información logística interna del producto y la que realmente Aldi ofrece al consumidor en el punto de venta.

Captura de una publicación en X sobre mandarinas y otras frutas en expositores.
La captura muestra una publicación en X que incluye una etiqueta de mandarinas y una sección de frutas, concretamente de Aldi.

Fuente: RRSS

El gran error en los lineales de Aldi con sus mandarinas

En este contexto, en la imagen de arriba se observa con claridad la información en la etiqueta identificativa adherida a la caja de cartón de transporte y distribución de la mercancía. Dicho documento detallaba los datos técnicos del lote de las mandarinas de Aldi: número de pedido 283707/PPX26, lote 3505, variedad Tango, calibre 1XX (72-78 mm), categoría I, una confección de 10 kilogramos y los tratamientos fitosanitarios aplicados (imazalil, tiabendazol, pirimetanil y E-903).

No obstante, el dato más revelador y que ha indignado a los clientes fue el apartado de procedencia: origen Sudáfrica. Frente a esta realidad reflejada en el cajón de distribución mayorista, la denuncia señalaba que los carteles y etiquetas visibles para los compradores en el lineal sostenían que las mandarinas procedían de España. Una práctica bastante usual en Aldi, ya que no es la primera vez que en la etiqueta más visible para el cliente ponen España, pero donde realmente pone la procedencia siempre es fruta exportada de otro país.

«Los productos podrán presentarse para su venta a condición de que el minorista exhiba junto a los mismos, de forma destacada y legible, las menciones particulares relativas al país de origen y, según proceda, la categoría y la variedad o el tipo comercial, de tal forma que no induzca a error al consumidor»

REGLAMENTO DE EJECUCIÓN (UE) No 543/2011 DE LA COMISIÓN
7 de junio de 2011

Si bien, por su parte, desde Aldi solicitaban al cliente que les facilitara más detalles para poder investigar lo sucedido internamente. El problema es que la cadena de distribución alemana dejó al descubierto una vulnerabilidad evidente en la gestión de los lineales de frutería, dejando entrever al cliente que puede tratarse de un fraude comercial si nadie dice lo contrario. Además, esto sucede en un momento donde el consumidor cada vez valora más el producto de proximidad.

Asimismo, resulta imprescindible analizar las directrices oficiales que regulan el sector hortofrutícola, como las pautas publicadas por organismos de salud y consumo sobre cómo identificar correctamente los cítricos nacionales. Uno de los principales focos de confusión radica en el desconocimiento de los calendarios de recolección en el campo español. En el caso específico de las mandarinas, su periodo de recolección óptima en España se extiende desde el mes de octubre hasta mayo. Esto significa que durante los meses estivales y principios de septiembre la producción nacional de mandarinas frescas es inexistente o extremadamente limitada, por lo que la presencia de fruta extranjera en los mercados internacionales y estanterías es una necesidad logística ineludible.

mandarina
Fuente: Agencias.

Las normativas y recomendaciones de consumo instan a prestar extrema atención a las denominaciones comerciales de las variedades, recordando que nombres como Valencia Late no deben asociarse de manera automática con un origen geográfico español, a pesar de que su nomenclatura evoque una región emblemática de la citricultura peninsular. En el contexto digital habitual de las grandes superficies, las fichas online de productos a granel suelen publicitar con orgullo variedades autóctonas y de proximidad, como las variedades Arrufatina u Oronules con origen estrictamente español y precios ajustados, lo que contrasta drásticamente cuando en el establecimiento físico se mezclan lotes de importación internacional sin la debida actualización de la cartelería.

Petición de transparencia en los lineales de Aldi

Según la legislación vigente aplicable en la Unión Europea y a nivel nacional, los establecimientos de venta al público —ya operen a granel o mediante formatos envasados en mallas, bandejas o cajas— tienen la obligación legal de exhibir de forma clara, destacada y perfectamente legible una serie de datos imprescindibles. En la venta a granel, el comerciante debe informar obligatoriamente del país de origen, la categoría comercial a la que pertenece el producto (clasificada habitualmente como Extra, I o II) y la variedad o tipo comercial específico, garantizando en todo momento que dicha información no induzca a error al consumidor.

Por su parte, cuando el género se presenta envasado, la etiqueta debe incorporar de manera pormenorizada la naturaleza del producto, la variedad, el calibre, los datos fiscales del envasado o distribuidor, el número de lote, la cantidad neta y, por supuesto, el país de origen indiscutible. Ante este marco normativo, fallos puntuales como el detectado en el establecimiento de Aldi no solo representan infracciones administrativas potenciales, sino que erosionan de forma directa el activo más valioso de una marca de distribución: la confianza del consumidor.

Página de normativa europea con el artículo Mezclas y la palabra origen resaltada
Fuente: Reglamento Delegado (UE) 2019/428 de la Comisión, de 12 de julio de 2018, que modifica el Reglamento de Ejecución (UE) n.° 543/2011 en lo que atañe a las normas de comercialización en el sector de las frutas y hortalizas

Concretamente, el incidente de Aldi refleja la necesidad de que las grandes cadenas de supermercados extremen los controles internos en sus secciones de frescos. La rotación masiva de mercancías, la reposición constante por parte de los operarios y la coexistencia temporal de productos nacionales e importados exigen una vigilancia milimétrica para evitar errores de cartelería que traspasen la línea del malentendido operativo y se conviertan en crisis reputacionales.


Publicidad