Ibex 35 supera los 18.800 puntos con su mayor subida desde julio: banca, turísticas y petróleo

El selectivo español avanza un 1,63% a media sesión, su mejor jornada desde julio, impulsado por la banca y las turísticas. El Brent cae cerca de un 7% tras los avances para reabrir el estrecho de Ormuz.

El Ibex 35 supera los 18.800 puntos en su mayor subida desde julio. El selectivo español avanza un 1,63% a media sesión, impulsado por la banca y las turísticas y por un desplome del petróleo que rebaja la factura energética de buena parte del parqué.

La jornada rompe una racha de lateralidad que se prolongaba desde hacía semanas. El índice, que llevaba tiempo buscando un catalizador, encuentra por fin dos motores que rara vez empujan a la vez: el financiero y el turístico.

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La banca y las turísticas lideran el rebote

Los grandes bancos del selectivo encabezan las ganancias. Las entidades financieras son las que más partido sacan a una mejora del apetito por el riesgo, y la sesión les ha dado el argumento que echaban en falta. Un petróleo más barato reduce la presión sobre los márgenes y despeja parte de la incertidumbre que venía lastrando al sector desde el verano.

El turismo, por su parte, respira con el crudo a la baja. Las aerolíneas y las compañías ligadas a los viajes tienen en el queroseno uno de sus mayores costes variables, y cada euro que cede el barril se convierte en un balón de oxígeno para sus cuentas. No es casualidad que las mayores subidas se concentren en estos dos bloques.

El movimiento tiene además una lectura de amplitud: no es un valor aislado el que sostiene el índice, sino un puñado de pesos pesados que arrastran al resto. Eso explica que la subida sea la más contundente desde julio y que el Ibex 35 se coloque por encima de los 18.800 puntos con margen.

El índice no ha subido por sus empresas, sino por un barril que cede y un apetito de riesgo prestado.

El petróleo cede y alivia el coste energético

El detonante del optimismo está en el crudo. El Brent cae con fuerza —en algunos momentos cerca de un 7%— tras los avances diplomáticos entre Irán y Qatar para reabrir el estrecho de Ormuz. Ese pasillo marítimo concentra buena parte del tráfico mundial de hidrocarburos, y cualquier noticia que apunte a una desescalada se traduce de inmediato en ventas en el mercado de futuros. Quien quiera entender por qué el índice se toma tan en serio ese paso, tiene el contexto de Ormuz a mano.

Conviene no perder la perspectiva, eso sí. El crudo llegaba a esta sesión rumbo a su cuarta subida mensual consecutiva, espoleado por la tensión en la zona tras el ataque a un petrolero en Ormuz. La caída de hoy es un respiro dentro de un ciclo alcista que no ha dicho su última palabra. Cosas que pasan en un mercado que vive pegado al titular.

Un rebote que depende de dos frentes abiertos

El rally de hoy es bienvenido, pero conviene leerlo con la frialdad que exige el momento. El Ibex no sube por un cambio de fundamentales de las empresas que lo componen, sino por dos factores externos que pueden girar en cualquier dirección: el precio del petróleo y el apetito global por el riesgo. Los dos están atados a la geopolítica. Y la geopolítica no avisa.

La banca lleva meses siendo el termómetro del mercado español. Cuando sube, sube el índice; cuando tropieza, lo arrastra. Es una concentración que da alegrías en las sesiones verdes y amplifica los sustos en las rojas. El turismo, aunque sólido en ingresos, es especialmente sensible al coste del combustible y al ánimo del consumidor europeo, dos variables que no controla.

Hay un riesgo que el mercado parece estar ignorando. Si las negociaciones con Irán se enfrían, el crudo recuperará el terreno perdido en una sola sesión, y con él se esfumará el argumento que hoy sostiene la subida. Lo he visto otras veces: los rebotes que dependen de una única variable suelen tener fecha de caducidad. El mercado mirará ahora a las próximas sesiones y a cualquier titular que llegue desde Ormuz. Dejémoslo en un ‘ya veremos’.


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