El precio de la luz en el mercado mayorista escala este viernes hasta los 244,69 euros por megavatio hora, el registro más alto desde abril de 2022.
La subasta diaria que publica el operador del mercado OMIE rompe la resistencia que el pool había mostrado durante el último año y medio. No es un pico aislado. Octubre cierra con una media de 165 euros/MWh, un 15,4% por encima de septiembre, y las últimas sesiones anticipan que noviembre arrancará en la misma franja.
El traslado al bolsillo es inmediato para los hogares acogidos a la tarifa regulada. El recibo del PVPC de octubre alcanza los 92,44 euros para un usuario tipo con 4,6 kW de potencia contratada y 292 kWh de consumo mensual, frente a los 86,22 euros de septiembre. Son 6,22 euros más en un solo mes, un 7,2% de subida.
La comparación interanual duele más. Frente a octubre de 2025, el mismo consumidor paga un 28% más: algo más de veinte euros adicionales en una factura que entonces rondaba los 72 euros. Los cálculos corresponden a la Organización de Consumidores y Usuarios, que elabora el indicador con los precios horarios del mercado y los peajes en vigor.
El origen del repunte tiene nombre propio: el gas. El TTF holandés ha pasado de 74 a 98 euros/MWh a lo largo del mes, y las centrales de ciclo combinado fijan el precio marginal en buena parte de las horas. A eso se añade un aporte menor de fotovoltaica y eólica, habitual en un otoño con menos horas de sol y viento flojo en el interior peninsular.
Un pool por encima de 240 euros no describe una anomalía puntual: describe un sistema que todavía necesita quemar gas caro cuando no hay sol ni viento.
La recomendación de la Organización de Consumidores y Usuarios es revisar las condiciones del contrato de suministro. Los usuarios de tarifa fija quedan protegidos hasta la renovación; los de tarifa indexada, tanto libre como regulada, absorben la volatilidad casi en tiempo real. En un mes como este, la diferencia entre una modalidad y otra puede superar los 30 euros para el mismo consumo.
Europa entra en la temporada de calefacción con el gas como termómetro y sin margen para la complacencia. Cada décima que sube el TTF se propaga al pool español con una velocidad que las renovables instaladas todavía no logran amortiguar en las horas sin producción.
El pool de octubre sube un 15,4% y el gas marca el precio en las horas punta
El comportamiento del mercado encaja con un patrón conocido. Los precios más altos se concentran en las franjas de menor producción renovable, mientras las horas centrales del día, con la fotovoltaica aportando con normalidad, siguen siendo las más baratas. Ese diferencial no consuela al consumidor doméstico, que concentra su demanda al caer la tarde, justo cuando el ciclo combinado entra a marcar precio.
El salto de 24 euros en el gas explica por sí solo buena parte del encarecimiento del pool. La lógica del mercado marginal hace el resto: si la última central necesaria para cubrir la demanda es de ciclo combinado, toda la electricidad casada en esa hora se paga al precio de esa central. Las renovables, con costes variables cercanos a cero, se benefician de esa casación; los consumidores indexados, también la sufren.
Con el precio mayorista en estos niveles, la recaudación por impuestos vinculados al consumo eléctrico sube de forma automática. El IVA se aplica sobre una base mayor y el Impuesto sobre la Electricidad se calcula como porcentaje del precio. Es un efecto mecánico que ningún gobierno necesita aprobar y que, sin embargo, rara vez se menciona cuando se compara la factura española con la del resto de Europa.
El recibo PVPC cierra octubre un 7,2% más caro y sin rebaja fiscal a la vista

La compensación fiscal que sí estaba prevista no llegará. El Real Decreto 18/2026 incluye una salvaguarda que activa la bajada del IVA al 10% y del Impuesto sobre la Electricidad al 0,5% cuando se cumple una condición vinculada a la evolución del IPC. Esa condición no se ha cumplido este mes, según la OCU, de modo que el recibo se cobra con la fiscalidad ordinaria.
El resultado es una factura que sube por dos vías simultáneas: el componente de energía y el tributario. Para un hogar con 4,6 kW y 292 kWh, la suma de ambos efectos deja el recibo en 92,44 euros. La cifra no es un récord histórico —los máximos de la crisis de 2022 quedan muy por encima—, pero sí es el nivel más alto de los últimos tres años y medio para un mes de octubre.
Conviene recordar cómo se forma ese recibo. El PVPC incorpora el precio horario del mercado mayorista, los peajes de transporte y distribución y los cargos del sistema, y se publica con antelación para cada tramo del día. Quien puede desplazar el consumo a las horas baratas lo nota; quien no, paga la media del mes sin capacidad de reacción.
Hay un matiz que no conviene perder de vista. La tarifa regulada solo cubre a una parte del parque residencial; el resto está en el mercado libre, con precios fijados por contrato. Cuando el pool se dispara, las comercializadoras tienden a revisar sus ofertas con retraso, y los usuarios que firmaron una tarifa indexada notan el golpe antes que nadie.
La paradoja del mes: el mismo mercado que abarata la factura cuando llueve y hace viento la encarece un 7,2% en cuanto el gas se mueve veinticuatro euros.
La duda que sobrevuela el sector es cuánto durará. La incertidumbre se concentra en dos variables: la meteorología y el gas. Un invierno frío y sin viento sería la peor combinación posible para el PVPC, porque dispararía la demanda de calefacción eléctrica justo cuando el ciclo combinado tiene que cubrir el hueco renovable.
La factura entra en el invierno con el gas como única variable de ajuste
La comparación con la crisis de 2022 es inevitable y, a la vez, engañosa. Entonces el pool más que duplicaba los 244,69 euros de este viernes, pero el Gobierno tenía margen fiscal y político para intervenir: la excepción ibérica, la bajada del IVA y el refuerzo del bono social actuaron como amortiguadores. En 2026 ese margen se ha estrechado, y la salvaguarda del Real Decreto 18/2026 ha quedado desactivada precisamente cuando el precio vuelve a tensarse.
El riesgo evidente es de segunda ronda. Un pool sostenido por encima de 150 euros durante todo el invierno presionaría a las comercializadoras con cartera indexada, encarecería las renovaciones de contrato del mercado libre y devolvería la factura de la luz al centro del debate público con más fuerza que en los últimos dos años.
La contradicción de fondo sigue intacta. España tiene una de las penetraciones renovables más altas de Europa y, al mismo tiempo, una de las facturas más expuestas al gas. Mientras la intermitencia se cubra con ciclos combinados y el almacenamiento no escale al ritmo que exige la planificación energética, cada subida del TTF se colará en el recibo doméstico. La electrificación de la calefacción y del coche no hará más que ampliar esa exposición.
El próximo hito verificable es la evolución del IPC y una eventual revisión de la salvaguarda fiscal en las próximas semanas; después, el comportamiento del gas en el arranque del invierno. Si el pool no cede antes de diciembre, el recibo de noviembre repetirá la misma historia.




