El último día de octubre se ha cobrado la factura de un mes entero de euforia tecnológica. Intel se hundía cerca del 26% en las operaciones previas a la apertura y Amazon cedía en torno al 7%; con ambos a la cabeza de las pérdidas, el Nasdaq acumula un descenso del 3,6% en lo que va de mes. Bloomberg Television abrió su edición matinal con esa imagen y una idea de fondo: lo que empezó como un ajuste puntual empieza a parecerse a un cambio de régimen.
No es el único frente abierto. La cadena puso sobre la mesa, en la misma hora, el mayor hackeo de la historia cripto —Binance estima 6.300 millones de dólares afectados— y un repunte del petróleo que amenaza con reavivar la inflación justo cuando los bancos centrales acaban de confirmar que no tienen prisa por mover los tipos.
Intel: el PC se apaga y los materiales no llegan
La compañía atribuyó su guía decepcionante a dos frentes que se retroalimentan. Por un lado, la atonía del mercado de ordenadores personales, que sigue sin recuperar el pulso. Por otro, los retrasos en la cadena de suministro, con componentes que no llegan a tiempo y complican también el despliegue de centros de datos. Bloomberg Television lo repitió durante toda la mañana con una fórmula casi de titular: caída del PC y problemas de suministro, dos asuntos que no se arreglan con un trimestre bueno.
Matt Bloxham, de Bloomberg Intelligence, fue el invitado llamado a poner perspectiva. Su diagnóstico es que los vientos en contra derivados de las restricciones de suministro no van a desaparecer a corto plazo, y que la industria afronta un 2027 complicado: las empresas tendrán dificultades para trasladar el alza de costes de las materias primas a sus clientes, o simplemente para encontrar los materiales con los que fabricar y entregar el producto final. Ese cuello de botella, añadió, se extiende también al negocio de la IA en forma de dificultades para poner en marcha nueva capacidad de centros de datos.
El analisis de Bloxham sobre el desplome tiene menos que ver con los números y más con las expectativas. Después de la actualización positiva de julio, el consenso elevó sus previsiones de ingresos para el cuarto trimestre más de un 15%. El mercado se adelantó a sí mismo y ahora corrige con la misma intensidad con la que se entusiasmó. Expectativas por delante de la capacidad real de entrega, viene a decir el parqué.
Amazon: el gasto en IA tapa el comercio
En el caso de Amazon el titular es doble: el gasto se dispara y el comercio electrónico se frena. La división de nube, AWS, sigue siendo líder de mercado y crece cerca del 40% interanual, un ritmo que el analista calificó de notablemente fuerte. El problema no es el negocio, es la factura de la IA. El mercado esperaba una inversión ambiciosa en el despliegue de inteligencia artificial y se ha encontrado con una cifra más grande de la que descontaba.
Al mismo tiempo, el negocio minorista muestra síntomas de agotamiento. El consumidor estadounidense sigue gastando, pero lo hace con una presión inflacionista que encarece el reparto y la logística. A eso se suma una amenaza estructural que el invitado puso sobre la mesa: la irrupción de agentes de compra automatizados como Muse y Dot, capaces de erosionar la posición dominante de la plataforma en los próximos dos o tres años. Amazon, por ahora, no permite que esos agentes operen en su web y empuja a los usuarios hacia sus propias herramientas de IA.
Los vientos en contra que enfrenta Intel por las restricciones de suministro no van a terminar pronto: será un año muy difícil para toda la industria.
— Matt Bloxham, Bloomberg Intelligence
Binance y el mayor hackeo de la historia cripto
Mientras la renta variable tecnológica sangraba, el sector cripto amanecía con la noticia del año. Binance estima que el ataque sufrido afecta a 6.300 millones de dólares en fondos y calcula que unos 3.000 millones ya han sido congelados. La plataforma aseguró que cubrirá todas las pérdidas y que los fondos de los usuarios están seguros.
Emily Nicolle, reportera de finanzas digitales de Bloomberg, explicó en antena las implicaciones de que la autoría se atribuya a Corea del Norte: los activos quedan marcados en el propio registro de la cadena como pertenecientes a una entidad sancionada, lo que complica su uso posterior y obliga a cualquier intermediario a mirar dos veces antes de tocarlos. Alrededor de la mitad de los fondos reportados han sido bloqueados por los emisores de los tokens, de modo que los activos subyacentes podrían recuperarse. El resto sigue siendo objeto de búsqueda por parte de las autoridades y de firmas de análisis.
La clave, sin embargo, está en las próximas 45 horas. Binance mantiene suspendidas las retiradas y el sector mira con lupa qué ocurre cuando se reabran las compuertas. La comparación con FTX es inevitable: la pregunta es cuánta liquidez tiene realmente la plataforma para atender una avalancha de retiradas y si ese eventual estrés se contagia al resto del mercado.
Petróleo caro, bonos refugio y tres bancos centrales en pausa
El crudo añadió presión al cóctel. Bloomberg Television situó el Brent cerca de los 117 dólares y el WTI alrededor de 104, con el gas europeo encadenando su novena jornada consecutiva al alza. El detonante es la preocupación por una posible reanudación de ataques militares de Estados Unidos contra Irán, que podría alterar los flujos energéticos de la región.
En renta fija el movimiento fue el contrario. Paul Dobson, de Bloomberg, describió un octubre sorprendentemente fuerte para la deuda pública, sobre todo en los tramos más largos, los más sensibles a la inflación. La demanda de refugio ha vuelto con fuerza a medida que el selloff tecnológico se intensificaba, y muchos gestores han aprovechado los altos rendimientos de principios de mes para ampliar posiciones. Las tres reuniones de bancos centrales de la semana —con el Banco de Japón entre ellas— se saldaron con tipos sin cambios, y el mercado leyó esos mantenimientos en clave restrictiva. Los bonos, de momento, hicieron oídos sordos.
Qué significa para el inversor
El mensaje que deja la sesión es incómodo para quien venía comprando el relato de la IA sin mirar el calendario. Durante meses, el mercado premió la promesa de capacidad futura; ahora empieza a penalizar la ejecución y, sobre todo, el coste. Intel y Amazon representan dos versiones del mismo problema: una no puede fabricar lo que prometió y la otra está pagando por adelantado una infraestructura cuyo retorno todavía no aparece en la cuenta de resultados.
Hay un segundo hilo que conviene no perder de vista. Con el petróleo en máximos del año y unos bancos centrales que no dan señales de levantar el pie del freno, el margen para que las tecnológicas digieran sus inversiones se estrecha. La rotación hacia deuda pública no es solo miedo: es aritmética. Y en ese contexto, la cifra del Nasdaq invita a preguntarse cuánto de la corrección es ruido de resultados y cuánto es el principio de un reajuste más largo. Bloomberg Television lo dejó caer sin dramatismo, pero con claridad: el mercado está teniendo serias dificultades para calcular cuánto recorrido al alza y cuánto a la baja queda en estos negocios.
Queda la duda razonable. Si los cuellos de botella en componentes se resuelven antes de lo previsto, la corrección habrá sido una oportunidad de compra con descuento. Si, por el contrario, el suministro sigue apretado y el crudo se queda arriba, el último día de octubre de 2026 pasará a los libros como el momento en que el mercado dejó de creer en los plazos y empezó a exigir resultados.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Bloomberg Television en YouTube.




