Berenberg considera «ilógica» la última compra de espectro de Elon Musk para SpaceX

La reciente apuesta de Elon Musk de adquirir un mayor porcentaje del espectro radioeléctrico en Estados Unidos a través de SpaceX pareció convencer inicialmente a los analistas, pero han comenzado a surgir voces discordantes. El banco de inversión alemán Berenberg no ha valorado positivamente el movimiento, al considerar que, si bien puede suponer un impulso para los ingresos de otra de sus filiales, Starlink, entraña riesgos directos para la estructura financiera de la compañía aeroespacial.

«Recientemente conversamos en nuestra conferencia para inversores con el profesor William Webb, autor de Beyond the Tower. Durante la sesión, analizamos el potencial de SpaceX y Starlink para transformar el sector de los servicios de telecomunicaciones. Concluimos que su estrategia —que parece haber evolucionado desde un enfoque de conexión directa a dispositivos (direct-to-device o D2D) hacia el uso de celdas pequeñas (small cells) y, actualmente, hacia una red de carácter más tradicional— no resulta clara. Si no conocemos pronto una estrategia más coherente, sospechamos que podría deberse, sencillamente, a que tal estrategia no existe», señala el análisis del banco germano.

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Se trata de una advertencia relevante. Aunque Elon Musk siempre se ha caracterizado por un perfil impredecible para los mercados, el éxito económico de sus proyectos anteriores difumina las dudas operativas; por ello, un movimiento estratégico de esta envergadura sin un plan industrial claro ha tomado por sorpresa a parte de los inversores. No obstante, firmas como Berenberg evitan emitir un juicio categórico a largo plazo, manteniendo la cautela sobre la capacidad de ejecución del magnate.

«¿Qué podríamos estar pasando por alto? Es poco probable lograr una transmisión de datos más eficiente, ya que nos topamos con ciertas leyes fundamentales de la física. La IA podría comprimir imágenes, pero los avances en este ámbito han sido limitados en los últimos años, a excepción de las mejoras constantes en la compresión de vídeo. ¿Acaso el despliegue no está pensado para robots, en lugar de para la voz humana y las llamadas de datos? Por lo general, los robots operan en interiores, por lo que les resultaría más útil contar con una conexión wifi que con un servicio de telefonía móvil», argumentan desde la firma financiera.

SpaceX y Starlink buscan competir en zonas rurales

El nicho donde la telefonía móvil satelital de SpaceX y Starlink podría aportar un valor diferencial reside en los entornos rurales. Así lo subraya el informe conjunto elaborado por Berenberg y el profesor Webb: «Hablamos por primera vez con el profesor Webb el 21 de julio de 2026. En aquel momento, llegamos a la conclusión de que los servicios satelitales D2D son claramente valiosos en zonas rurales, donde pueden ofrecer servicios de voz y datos limitados. Sin embargo, la capacidad por suscriptor disminuye drásticamente en las zonas urbanas debido a la escasez de espectro, al tamaño de los haces y a la deficiente cobertura en interiores. Europa corre menos riesgos que Estados Unidos debido a la fragmentación y a la ausencia de un mercado secundario de espectro. La geopolítica también podría marcar la diferencia», sostienen.

La tecnología de celdas pequeñas no constituye un desarrollo inédito en las telecomunicaciones. Como su propia denominación indica, el radio de cobertura de cada unidad es reducido, por lo que un operador requiere una densidad masiva de infraestructuras para cubrir grandes extensiones, un despliegue que podría no resultar económicamente viable. El obstáculo principal no radica en el coste de los equipos, sino en los gastos asociados a la instalación, la tramitación de licencias, el alquiler de emplazamientos, el suministro eléctrico y la red de enlace (backhaul). Incluso con un coste de celda nulo, la inversión total en la red continuaría siendo sumamente elevada. Alternativas como la utilización de vehículos Tesla para actuar como estaciones base móviles presentarían una alta complejidad técnica: la cobertura resultaría irregular y la gestión del tráfico se dificultaría por el movimiento simultáneo de los terminales de usuario y las propias celdas, generando fricciones en la localización, el traspaso de conexión (handover) y las interferencias.

Dudas en torno a los movimientos de Elon Musk

Descifrar los planes a largo plazo de Elon Musk representa un desafío recurrente para las firmas de análisis. El máximo ejecutivo de Tesla, SpaceX, Starlink, X y The Boring Company ha mostrado históricamente una trayectoria marcada por apuestas de alto riesgo que con frecuencia terminan por consolidarse. Queda por ver si esta incursión en el negocio de la telefonía móvil confirma su visión comercial o si, por el contrario, evidencia fisuras en el modelo de negocio de su división aeroespacial.

A estas incertidumbres técnicas se suma la dificultad para trasladar este esquema a Europa. «Los gobiernos europeos tendrán que aceptar que SpaceX cuenta con las constelaciones más grandes y la mayor capacidad de lanzamiento. La red Iris tiene posibilidades como un servicio seguro y especializado para el ámbito militar y de seguridad subvencionado por la Unión Europea, pero resulta poco probable que se convierta en un competidor comercial directo para Starlink», concluye el informe de Berenberg.

Asimismo, la entidad bancaria anticipa reticencias regulatorias y políticas en el Viejo Continente ante el desembarco masivo de la plataforma estadounidense. «En lo que respecta a los servicios de banda ancha y telefonía móvil para consumidores, es poco probable que un gobierno europeo desee contar con un número considerable de abonados en un servicio susceptible de ser desactivado por motivos geopolíticos y no estrictamente comerciales», sentencian los analistas.


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