¿Cree que viajar solo es una moda? Ni mucho menos. Hace más de dos décadas, un joven madrileño de 27 años llamado Álvaro Blanchard fundó Arkhangay Tours S.L., más conocida como Paso Noroeste, con una propuesta que por aquel entonces resultaba rompedora: dejar atrás la tradicional fórmula del «todo incluido», tan arraigada en España, para apostar por viajes en grupos reducidos, de no más de once personas que, en muchos casos, ni siquiera se conocían entre sí. Una forma de viajar basada en la figura de un coordinador, que permitía descubrir cada destino desde dentro, utilizando el transporte público, alojándose en guesthouses y dejando espacio para la improvisación.
La apuesta de Blanchard tuvo tan buena acogida que la empresa logró sobrevivir a la crisis financiera de 2008 y hacerse un hueco frente a operadores históricos como Tarannà Viajes con Sentido o Banoa. De hecho, poco antes de la pandemia, en 2019, Paso Noroeste alcanzó un récord de facturación, al superar los tres millones de euros. Sin embargo, pese al crecimiento de sus ventas y al reconocimiento de su marca, la compañía arrastraba dos problemas importantes: una rentabilidad muy reducida y, posteriormente, el impacto de la pandemia.
Paso Noroeste, del rescate al cambio profundo
Pocos sectores sufrieron una prueba de resistencia tan extrema como el turístico durante la pandemia. Como era de esperar, Paso Noroeste tampoco escapó a sus consecuencias. En 2021, año en el que comenzó la recuperación del turismo, las ventas de la compañía todavía se situaban en torno a un 70 % por debajo de las registradas en 2019. Además, sus cuentas reflejaron ingresos extraordinarios de algo más de 200.000 euros procedentes de ayudas y subvenciones públicas destinadas a preservar la solvencia de las empresas del sector.
Sin embargo, parte de esos recursos no se destinó a cubrir pérdidas o mantener servicios deficitarios en un contexto de escasa actividad, sino que se tradujo en una inversión inmobiliaria. En concreto, ese mismo año, el inmovilizado material de la empresa experimentó un incremento extraordinario, con la incorporación de 180.000 euros en activos, reforzando así su patrimonio. La sociedad tiene su domicilio social en el ático de Gran Vía 69, en pleno centro de Madrid. Incluso en ese contexto, Paso Noroeste cerró 2021 con el mayor beneficio neto de su historia hasta entonces: 121.723 euros.
Al mismo tiempo, la compañía puso en marcha una transformación profunda de su modelo de negocio. La decisión respondía tanto a los problemas de rentabilidad que arrastraba desde años anteriores como al aumento de la competencia en el segmento de los viajes en grupo para personas que viajan solas. Empresas como Huakai, 3000KM, WeRoad o Black Pepper intensificaron la competencia en este nicho de mercado.
Para adaptarse a esta nueva realidad, Paso Noroeste tuvo que reinventarse y reducir selectivamente su actividad. En 2025, la agencia registró unos ingresos de 2,58 millones de euros, aproximadamente 424.000 euros menos que en la etapa prepandémica. No obstante, el cambio de estrategia permitió mejorar notablemente la rentabilidad del negocio.
La rentabilidad se convierte en el eje central de Paso Noroeste
En 2019, cuando Paso Noroeste alcanzó su récord de facturación, con más de tres millones de euros en ventas, la parte baja de su cuenta de resultados mostraba una realidad muy diferente. Después de descontar los costes directos de los viajes —recogidos en los aprovisionamientos—, pagar las nóminas y asumir el resto de los gastos de explotación, la empresa apenas obtuvo un beneficio neto de 4.853 euros.
En otras palabras, su margen neto era de apenas el 0,16 %, una cifra testimonial que evidenciaba las limitaciones de un modelo basado en un elevado volumen de actividad, pero con escaso margen para generar beneficios. La compañía vendía mucho, aunque los costes necesarios para mantener su operativa absorbían prácticamente todos los ingresos.
En 2025, sin embargo, la situación había cambiado sustancialmente: el beneficio neto se acercó a los 90.000 euros, aproximadamente 18 veces más que en 2019. Esta evolución puede explicarse, en parte, por dos fenómenos relacionados entre sí: la inflación y la creciente premiumización del turismo de aventura.
Los vuelos transoceánicos y los servicios en destino se han encarecido notablemente, lo que ha impulsado al alza el precio de los viajes. Así, aunque el margen bruto directo se mantuvo relativamente estable —del 33,9 % en 2019 al 33,1 % en 2025—, el importe que representa ese porcentaje es muy diferente según el precio del viaje. Retener un 33 % de una expedición de 1.500 euros genera menos beneficio bruto que obtener ese mismo porcentaje de un viaje de 2.500 euros.
Este cambio permite a Paso Noroeste generar más ingresos por viajero, lo que facilita mantener la rentabilidad con un menor volumen de expediciones. A ello se suma la reducción de su estructura operativa, que contribuye a contener los costes y mejorar los resultados. Tras dos décadas de actividad y varios años marcados por las dificultades, la compañía afronta así el futuro con una estructura más ajustada y un modelo de negocio más rentable.
La evolución también ha tenido consecuencias para sus accionistas. En 2023, la compañía aprobó por primera vez en su historia el reparto de un dividendo de 30.000 euros. Paradójicamente, el encarecimiento de los viajes y el fin de la era low cost han contribuido a mejorar las cuentas de Paso Noroeste y de otras empresas del sector, al permitirles generar más ingresos por operación y priorizar la rentabilidad frente al crecimiento del volumen de ventas.





