Microsoft ofrece despidos voluntarios a 60.000 empleados, el 25% de su plantilla, y dispara la inversión en IA

El programa, bautizado Voluntary Exit Offer, excluye los centros de datos y la computación cuántica, las áreas que sostienen el despliegue de Azure. Las previsiones internas elevan el gasto anual de 2026 en infraestructura de IA hasta los 175.000 millones de dólares.

Microsoft ha activado un programa de despidos voluntarios incentivados para unos 60.000 empleados, el 25% de su plantilla global. Lo que me llama la atención no es el volumen, sino la coincidencia temporal: la compañía abre la puerta de salida a una cuarta parte de su gente mientras eleva a récord el gasto en infraestructura de inteligencia artificial.

La plantilla mundial rondaba los 223.000 trabajadores a cierre del ejercicio fiscal de junio. El programa, bautizado internamente como Voluntary Exit Offer, no es un despido colectivo al uso: es una oferta para que el empleado decida marcharse con un paquete comparable a la indemnización estándar. La dirección no espera que acepten los 60.000 elegibles, así que la cifra final será inferior.

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Quién puede acogerse y en qué plazos

El perímetro es tan relevante como el tamaño. Alcanza a empleados de Estados Unidos, Canadá, India y el Reino Unido, con cargos desde vicepresidente hacia abajo, y toca Xbox, Windows, Copilot, finanzas, recursos humanos y la división CoreAI.

  • 60.000 elegibles: el 25% de una plantilla de 223.000 personas a cierre de junio de 2026.
  • Cuatro geografías: Estados Unidos, Canadá, India y el Reino Unido.
  • Fuera del plan: centros de datos, ventas, marketing, ciberseguridad y computación cuántica.
  • Plazo: aceptación hasta principios de diciembre, salidas efectivas a finales de año.

Que queden fuera los centros de datos y la computación cuántica dice mucho de la lógica del ajuste. La compañía no recorta donde construye capacidad de cómputo; recorta donde la plantilla es más densa y el coste por persona, más alto.

El argumento oficial y el que no se pronuncia

La explicación corporativa llega por escrito y en tono cuidadoso. La directora de Recursos Humanos —Chief People Officer—, Amy Coleman, sostiene en una carta interna que el plan ofrece al empleado una salida ordenada y da a la organización una vía adicional para adaptar sus equipos.

«Brinda a los empleados elegibles que estén considerando un futuro fuera de la empresa una nueva opción para realizar esa transición con apoyo.» — Amy Coleman, directora de Recursos Humanos de Microsoft, carta interna al personal, octubre de 2026

Ningún documento oficial atribuye la medida a la inteligencia artificial. Los analistas citados por medios estadounidenses coinciden, en cambio, en que el ajuste busca liberar margen financiero. Microsoft ha acelerado Azure y Copilot y abastece de capacidad en la nube a laboratorios como OpenAI y Anthropic.

recorte plantilla Microsoft

Lo que veo: de las nóminas a los chips

Los números de inversión explican mejor que cualquier comunicado el sentido de la operación. Solo en el trimestre de abril a junio destinó 41.000 millones de dólares a inversiones de capital, en su mayoría chips y centros de procesamiento. Las previsiones internas sitúan el gasto anual de 2026 en infraestructura de IA en torno a los 175.000 millones. La compañía detalla su gasto trimestral en el portal de inversores.

Frente a eso, el ahorro en nóminas se mide en otra escala. El ahorro salarial no paga los chips, y ese es el vértice del problema: la compañía recompone su base de costes mientras los inversores preguntan cuándo llegará el retorno de la IA generativa. Un 25% de elegibilidad no equivale a un 25% de bajas.

El precedente ayuda a dimensionar. En 2025 hubo despidos forzosos de unos 15.000 trabajadores. En abril de 2026, un plan de retiros voluntarios para 8.750 empleados próximos a la jubilación lo aceptó el 30%. En julio, otra ronda eliminó 4.800 puestos, con golpe especial a Xbox. Al cierre de junio, la reducción neta anual fue de 5.000 personas: el primer descenso desde 2016.

La lectura prudente es que el programa busca el mismo objetivo por la vía menos traumática: reduce estructura, evita el titular de despido masivo y protege las áreas que sostienen la promesa de crecimiento. La contradicción que los datos no resuelven es de calado. Si el capex sigue creciendo a este ritmo y el retorno tarda, el siguiente ajuste no tendrá nada de voluntario. El hito es doble: cierre del plazo en diciembre y próxima comunicación de resultados.

🌍 El impacto en España y Europa

El efecto directo sobre el Euríbor es limitado, y conviene decirlo sin adornos: el índice hipotecario se mueve con la política del BCE y con la inflación de la eurozona, no con la plantilla de una tecnológica estadounidense. Dicho eso, la señal importa.

  • Euríbor e hipotecas: si el ajuste modera la inversión y el empleo tecnológico global, el BCE gana margen para sostener la senda de recortes, y cada décima a la baja del Euríbor a 12 meses abarata la cuota de las variables ya firmadas.
  • Inflación: el gasto en centros de datos presiona al alza el precio de la electricidad en Europa, un componente que pesa en la factura industrial y en la cesta de la compra.
  • IBEX: compañías con exposición a servicios cloud y licencias corporativas, como Indra, Amadeus o Telefónica, afrontan una competencia más dura en talento técnico.
  • Política económica: Bruselas leerá el movimiento como argumento para acelerar la inversión europea en cómputo propio.

En el corto plazo, el impacto para el consumidor español es indirecto. En el medio, lo relevante es que el empleo tecnológico europeo deja de ser un refugio y empieza a comportarse como el resto del ciclo.


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