El gasóleo para transportistas: el precio escala a 2 euros y FENADISMER exige ayudas directas

La federación de transportistas reclama que la devolución del impuesto se abone sin adelantos ni trámites trimestrales. El fin de los descuentos de Repsol, Moeve y BP agrava una escalada que ya golpea los márgenes de las pequeñas flotas.

El gasóleo para transportistas ha escalado hasta los 2 euros por litro tras un repunte del 35%. La cifra deja el diésel profesional en máximos del año y tensa a miles de pequeñas empresas de transporte en España.

La escalada coincide con el fin de los descuentos fiscales que venían aplicando las principales petroleras, según adelantó Cadena de Suministro y replicaron varios medios del sector. Repsol, Moeve y BP han ido retirando de forma progresiva las bonificaciones que suavizaban el precio en surtidor, y el resultado es un gasóleo profesional que ya roza la barrera psicológica de los dos euros.

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El gasóleo profesional toca los 2 euros tras subir un 35%

El repunte no es aislado. Durante los últimos meses, el precio del diésel profesional ha encadenado subidas que lo han llevado desde el entorno de los 1,48 euros hasta los 2 euros por litro, según los datos que maneja el sector. Un incremento del 35% que se traslada de forma directa al coste por kilómetro de cada camión, furgoneta o autobús.

Para una flota media de diez vehículos que recorra 80.000 kilómetros al año, el sobrecoste supera los 30.000 euros anuales solo en combustible. Esa cifra se come buena parte del beneficio de un transportista autónomo que opere con dos camiones.

El problema no es solo el nivel del precio, sino su velocidad. La escalada del 35% se ha producido en pocos meses, sin margen para repercutir el alza en las tarifas que ya estaban pactadas con los cargadores.

Un 35% de subida en meses no se digiere con tarifas ya cerradas. El gasóleo se paga hoy; la devolución del impuesto, cuando toca.

FENADISMER exige que las ayudas se abonen directamente

La Federación Nacional de Asociaciones de Transportistas de España (FENADISMER) ha reclamado que las ayudas al gasóleo se abonen de forma directa a los transportistas. La patronal sostiene que el mecanismo actual, basado en la devolución del gasóleo profesional, llega tarde y con demasiadas trabas administrativas para las pequeñas flotas.

El sistema vigente obliga al transportista a adelantar el IVA y el impuesto sobre hidrocarburos, y a esperar después la devolución trimestral. Un calendario que deja a los autónomos con menos músculo financiero sin liquidez justo cuando más la necesitan.

La propia federación ha señalado que el mecanismo hace aguas y que el fin de los descuentos fiscales de las petroleras agrava la situación. Según Diario Red, Repsol, Moeve y BP habrían aprovechado el maquillaje fiscal del Gobierno para inflar el precio del gasóleo entre 2 y 5 céntimos por litro adicionales. Esa acusación no ha sido confirmada por las compañías, que no se han pronunciado públicamente sobre el particular.

ayudas gasóleo

FENADISMER pide que las ayudas se canalicen de forma automática, sin que el transportista tenga que adelantar el dinero ni presentar documentación compleja. La patronal argumenta que el sistema actual castiga precisamente a quien más lo necesita: la pequeña empresa y el autónomo.

Un mecanismo que no llega a tiempo

El problema de fondo es estructural. El sistema de devolución del gasóleo profesional se diseñó para compensar parcialmente el impuesto sobre hidrocarburos, pero su funcionamiento por trimestres lo desconecta de la realidad del mercado. Cuando el precio sube con la velocidad actual, la devolución llega con meses de retraso y sobre una base que ya no refleja el coste real.

La paradoja es que la propia herramienta pensada para aliviar la carga fiscal funciona bien cuando el precio es estable y falla cuando se dispara. En un escenario de subidas rápidas, el transportista paga el precio de mercado al instante y recupera el impuesto con retraso, lo que genera un desfase de tesorería que muchas micropymes no pueden asumir.

España depende del gasóleo para mover mercancías. La mayor parte del transporte de mercancías por carretera se hace todavía con camiones diésel, y no hay alternativa eléctrica viable a corto plazo para la larga distancia. Esa dependencia convierte cada subida del gasóleo en un impuesto indirecto sobre toda la cadena de suministro, desde la distribución alimentaria hasta la construcción.

El precedente de 2022 es ilustrativo. Cuando el gasóleo se disparó tras la invasión de Ucrania, el Gobierno aprobó una bonificación de 20 céntimos por litro que después retiró de forma progresiva. El sector denunció entonces el mismo problema que ahora: la ayuda llegaba tarde y no compensaba la escalada real. Cuatro años después, el mecanismo sigue sin resolver.

La contradicción es evidente. El Ejecutivo presume de apoyar al transporte, pero mantiene un sistema de devolución que exige adelantar impuestos y esperar meses. Las petroleras, mientras tanto, ajustan sus descuentos según su propia estrategia comercial, sin que nadie garantice que el ahorro fiscal llegue al surtidor.

Queda por ver si FENADISMER logrará que el Gobierno acepte un pago directo de la ayuda. El sector mira a la próxima revisión del sistema de devolución del gasóleo profesional y a la negociación presupuestaria de los próximos meses. Si no hay cambios, el gasóleo a 2 euros dejará de ser una anomalía y se convertirá en la nueva normalidad para quien vive de la carretera.


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