Cinco valores del IBEX que ganan con el adelanto electoral del 29-N

Cinco nombres concentran la atención del mercado: Merlin Properties, Colonial, CaixaBank, Endesa y ACS. Los analistas descuentan una rebaja del gravamen bancario y menos trabas para las Socimis, aunque advierten de que sin mayoría estable el efecto se diluye.

El IBEX 35 cerró el viernes en 19.033 puntos, con un retroceso del 0,27% en la semana. Bajo esa calma aparente se mueve una rotación con nombre propio: los valores que el adelanto electoral del 29-N coloca en primera fila.

La convocatoria anticipada de elecciones generales para el 29 de noviembre de 2026 ha sacudido la parte baja del índice. Las casas de análisis dan por probable una derrota del PSOE y ya trasladan ese escenario a las valoraciones; Alantra Equities ve un patrón similar al de las últimas citas autonómicas.

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El razonamiento no es ideológico, es de riesgo regulatorio. Un Ejecutivo de corte más liberal reduciría la presión fiscal y normativa sobre cuatro bloques concretos: Socimis e inmobiliarias, banca con negocio doméstico, concesiones de infraestructuras y eléctricas con parque nuclear. Los tres primeros ya cotizan prima de expectativa.

La letra pequeña importa.

‘El resultado más favorable sería una mayoría capaz de aprobar presupuestos, ofrecer estabilidad normativa y mantener unas cuentas públicas creíbles’, advierte Antonio Castelo, de iBroker. ‘Una negociación prolongada o un Parlamento nuevamente bloqueado tendría la lectura contraria.’

Una victoria sin mayoría suficiente convierte el rally electoral en un préstamo de expectativas que el mercado devuelve en cuanto se conocen los escaños.

Los cinco valores del IBEX con más que ganar

Merlin Properties abre la lista y mantiene la conexión más directa entre el escenario político y su plan de inversión. Su apuesta por los centros de datos la expone al proyecto regulatorio que obliga a cubrir, hora a hora, al menos el 80% del consumo eléctrico con nueva generación renovable. Una flexibilización facilitaría el desarrollo de proyectos y rebajaría el coste de su suministro, según Manuel Pinto, director de análisis de XTB en España.

La prima de expectativa se paga por anticipado y se devuelve en el escrutinio. Ninguno de los cinco valores necesita las elecciones para sostener su tesis.

Colonial comparte el mismo resorte por la vía fiscal. Si se despeja la incertidumbre sobre el régimen de las Socimis, vehículos cotizados de inversión inmobiliaria según la definición recogida en la ficha de las sociedades anónimas cotizadas de inversión en el mercado inmobiliario, desaparece uno de los descuentos que arrastra la valoración. Aun así, conviene recordar que los tipos de interés, la financiación y la evolución de los alquileres seguirán pesando más que cualquier resultado electoral.

CaixaBank es el más cuantificable de los cinco. La entidad contabilizó 611 millones de euros por el gravamen bancario en 2025 y otros 304 millones en el primer semestre de 2026. Una rebaja o una eliminación del impuesto iría directa al beneficio y a la capacidad de remunerar al accionista. Es la entidad que mayor gasto registró en España por este concepto, según los cálculos que maneja XTB.

Endesa entra por la vía nuclear. Si PP y Vox son coherentes con su discurso, lo primero que harían es revertir el calendario de cierre aprobado por el PSOE. La prórroga de Almaraz hasta 2030 ya fue autorizada por el Gobierno actual, de modo que el efecto adicional estaría en las decisiones sobre el conjunto del parque y su fiscalidad. Iberdrola y Naturgy figuran también entre los propietarios.

ACS cierra la lista por el lado de las concesiones. Una mejora de la gobernabilidad y un desbloqueo de la inversión sentarían bien al grupo, aunque su negocio internacional reduce el peso de España en sus cuentas. Sacyr y FCC, fuera del selectivo, son más sensibles a ese vector. En promoción residencial, Neinor y Metrovacesa ganarían con políticas que faciliten suelo y agilicen licencias, aunque buena parte de las decisiones dependen de comunidades y ayuntamientos.

Qué dicen los analistas: cambio de liderazgo más que dirección del índice

elecciones 29 noviembre bolsa

‘El escenario electoral puede cambiar el liderazgo entre compañías más que determinar la dirección del IBEX’, resume Manuel Pinto, de XTB. Ignacio Cantos, gestor de Abante, lo traslada al ladrillo: ‘Si gana un gobierno de derechas, se espera una política más liberal y que se favorezca la construcción.’

Desde Renta 4 ponen el foco en la banca. Nuria Álvarez subraya que un cambio de Gobierno reduciría el riesgo regulatorio del sector y la posibilidad de que se prorrogue el impuesto. Sabadell y Unicaja, con alta exposición doméstica, ocupan la misma órbita. En el plano corporativo, Citi señaló que las elecciones allanan el camino a una nueva fusión entre BBVA y Sabadell, mientras Alantra matiza que la entrada del francés BPCE con un 7% del capital funciona como caballero blanco.

Entre las participadas por el Estado hay otro tipo de riesgo. Indra, con un 28% en manos de la SEPI, prepara un plan estratégico que queda en el aire si cambia el Ejecutivo. Redeia, Enagás y Telefónica, donde el Estado controla un 10%, comparten esa incógnita sobre la continuidad de sus cúpulas. Solaria y Acciona Energía están expuestas a una revisión del decreto que vincula los centros de datos a nueva capacidad renovable. El detalle de estas participaciones y de cualquier movimiento societario puede seguirse en los registros públicos de la CNMV.

El precedente que el mercado prefiere no mirar

Cada cita con las urnas genera movimientos de corto plazo que se diluyen cuando el proceso de investidura se alarga. España ya encadenó en el pasado dos elecciones generales y meses de Gobierno en funciones. En ese escenario la bolsa no premia programas: premia certezas. Y la certeza, hoy, es que nadie tiene los escaños contados.

A mi juicio, la lectura sectorial está sobrevendida en dos de los cinco nombres. ACS y Endesa tienen tesis propias que no dependen del color del Gobierno: cartera de concesiones internacional y potencia instalada. El vector político añade ruido, no valor. Donde el efecto es medible es en CaixaBank, con 915 millones de euros contabilizados por el gravamen entre 2025 y el primer semestre de 2026, y en Merlin, por la vía regulatoria de los centros de datos.

Hay, además, una contradicción que conviene anticipar. El mismo cambio político que rebajaría la presión fiscal sobre la banca doméstica podría acelerar la venta ordenada del 18% que el FROB mantiene en CaixaBank, una participación valorada en torno a 16.000 millones de euros. Menos intervención pública es buena noticia para el negocio y, al mismo tiempo, un foco de presión sobre la cotización durante 2027. Alantra ya lo advierte en sus informes.

Queda un tercer elemento que el mercado apenas ha digerido: el crecimiento español de los últimos años se ha apoyado en flujos migratorios y los analistas contemplan que una coalición con Vox en la ecuación frene esa entrada de población, con efecto directo sobre el PIB potencial. El PIB per cápita sería de mejor calidad, pero la cifra agregada perdería impulso. Es un riesgo de índice, no de valor.

El primer veredicto real llegará antes de las urnas: la próxima tanda de resultados del tercer trimestre, que se concentra a finales de este mes, dirá más sobre la generación de caja de estos cinco nombres que cualquier encuesta. La segunda prueba será la sesión del 30 de noviembre.

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Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: El IBEX 35 terminó la semana en 19.033 puntos, un 0,27% por debajo del cierre anterior. Merlin Properties y Colonial reaccionaron al alza en las primeras sesiones del rally electoral y después se desinflaron, según recogen los análisis consultados.

Clave técnica: El selectivo conserva el nivel de los 19.000 puntos, la referencia que separa una consolidación de una corrección de mayor calado. La prueba de fuego no será el escrutinio del 29 de noviembre, sino la reacción de la sesión inmediatamente posterior al recuento.

Apunte macro: El Estado mantiene el 18% de CaixaBank a través del FROB, una participación valorada en unos 16.000 millones de euros que la mayoría de los gobiernos europeos ya habría colocado. Una venta ordenada en 2027 añadiría oferta sobre el valor y presión sobre el precio.


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