Securitize despliega acciones tokenizadas en Solana: Apple, Nvidia y Tesla con dividendos y voto

La estructura se apoya en el Artículo 8 del código mercantil estadounidense y liquida con USDC. Jump Trading aporta liquidez en el mercado PropAMM de Solana en horario extendido.

Securitize ha puesto en marcha sobre Solana un mercado de acciones tokenizadas de Estados Unidos. Los instrumentos llegan con respaldo 1:1, liquidación en USDC y reparto de dividendos y derechos de voto, y el anuncio se produjo el pasado 8 de octubre.

El catálogo inicial abarca doce valores: Apple, Microsoft, Nvidia, Alphabet, Tesla, Meta, Amazon, Netflix, Circle, SpaceX, Strategy y Palantir. Los tokens se emiten como security entitlements, derechos sobre valores respaldados 1:1 por el activo subyacente y amparados por el Artículo 8 del código mercantil estadounidense. Esa norma regula la tenencia indirecta de acciones cuando el título vive en un depositario y no en el bolsillo del inversor.

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Qué es exactamente una acción tokenizada sobre Solana

La diferencia con otras propuestas del sector es que estos instrumentos nacen en Solana desde el primer día. No son un token aparte que sigue el precio de Apple por fuera, sino el propio valor representado en la cadena. Cada entitlement equivale a una acción real y se liquida contra USDC, la stablecoin de Circle. El detalle del producto está publicado en la web oficial de Securitize.

El primer recinto de negociación es el PropAMM de Securitize, un mercado automatizado propio. Un automated market maker o AMM es un sistema en el que las órdenes se cruzan contra un fondo de liquidez en lugar de contra otro comprador. La liquidez la aporta Jump Trading durante el horario extendido. La compañía aspira a operar 24 horas, pero el modelo anunciado es de sesión ampliada.

Qué derechos tiene el inversor y cuáles no

Aquí está el matiz que conviene leer dos veces. Quien compra el token no se convierte de forma automática en accionista registrado de Apple o de Tesla. Lo que recibe es un derecho sobre el valor que reproduce los dividendos aplicables y los derechos de voto, pero para figurar en el libro de accionistas de la compañía debe convertir ese entitlement. Sin conversión, cobra y vota, aunque su nombre no aparece en el registro oficial.

El esquema encaja con la lógica del Artículo 8, donde la tenencia real suele quedar un nivel por debajo del beneficiario final. En la práctica, el inversor obtiene el mismo resultado económico de una acción, con una diferencia: puede moverla en una cadena pública como Solana y liquidarla en segundos contra una stablecoin, en lugar de esperar los dos días habituales del mercado tradicional.

La tokenización no elimina al intermediario: lo cambia de sitio y lo vuelve visible en una cadena pública donde cada movimiento queda registrado.

Dos nombres del listado llaman la atención por su vínculo con el propio sector. Circle, emisora de la stablecoin con la que se liquida el mercado, y Strategy, la compañía que acumula bitcoin en su balance, aparecen junto a los gigantes tecnológicos. Que el emisor del dólar digital cotice dentro del mercado tokenizado que él mismo liquida añade una capa de circularidad que conviene tener presente.

Securitize también ha anticipado que los valores tokenizados deberían llegar a plataformas digitales operadas por NYSE y por OKX/ICE. Esa distribución todavía no está garantizada y queda supeditada a requisitos regulatorios y operativos, según la propia compañía.

RWA Solana

La lectura de fondo: hacia dónde apunta la tokenización de acciones

Hay un precedente que ayuda a dimensionar el movimiento. La tokenización de activos del mundo real, lo que el sector llama RWA, lleva años funcionando en productos de renta fija; el salto está en pasar de los bonos a las acciones. Con doce valores conocidos sobre una cadena de alto rendimiento, la discusión deja de ser una promesa de folleto y empieza a tener catálogo, reparto de dividendos y liquidez aportada por un creador de mercado institucional.

Conviene señalar tres aristas. La primera es la dependencia operativa: el modelo se apoya en Jump Trading para la liquidez y en una infraestructura propia que aún no opera a jornada completa. La segunda es regulatoria: la distribución prevista a través de NYSE y OKX/ICE queda supeditada a requisitos que aún no están cerrados. La tercera es el riesgo de concentración, el mismo que ya arrastra Solana cuando una sola entidad controla buena parte de la infraestructura.

La pregunta abierta es si este tipo de mercado acaba pesando más que los ETFs de criptoactivos que han dominado la conversación institucional de los últimos años. La diferencia es sutil pero relevante. Un ETF de bitcoin permite exponerse a un activo nativo; tokenizar acciones es el movimiento inverso, llevar el mercado tradicional a la cadena. Si la distribución regulada llega a buen puerto, la fecha que habrá que seguir ya no será la de una aprobación de la SEC sobre un fondo, sino la de la primera sesión en la que una acción de Apple se negocie de forma continua sobre Solana.


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