Hay una cifra que resume mejor que ninguna otra el estado del consumidor chino, y no es la de desplazamientos totales: es la de gasto por viaje. He cruzado el dato publicado el viernes con las series de los últimos cuatro años y la pérdida de pulso es evidente.
La Semana Dorada China ha cerrado con un gasto medio por viaje doméstico de 893,92 yuanes, unos 133,5 dólares. Son 17,12 yuanes menos que los 911,04 del año anterior, un 1,9% de caída que devuelve el indicador al terreno de 2022, cuando el gasto por desplazamiento se quedó en 680,60 yuanes.
Un 1,9% menos de gasto por viaje y el peor registro desde 2022
El festivo nacional es uno de los paréntesis más largos del calendario chino y el gasto por viaje funciona como termómetro de la confianza del hogar. El volumen de desplazamientos se mantiene; lo que se ha estrechado es la cartera de cada viajero, según los datos oficiales del periodo.
- Gasto por viaje doméstico: 893,92 yuanes, un 1,9% menos que en 2025, el nivel más bajo desde 2022.
- Taquilla de cine: 1.160 millones de yuanes, un 36,6% menos interanual y el peor festivo nacional desde 2014.
- RevPAR hotelero: cae un 0,5% entre el 1 y el 5 de octubre y la tarifa media diaria cede cerca del 2%, según InnHome a través de Jefferies.
- Estancias en el exterior: las reservas de siete noches o más suben un 123% y los itinerarios con escalas, un 84%.
Todos los indicadores apuntan igual. El viajero chino no ha dejado de moverse, pero ha dejado de gastar con la alegría de otros ciclos.
El turismo exterior se dispara mientras la taquilla toca mínimos de 2014
La paradoja del periodo está en la frontera. El festivo del 1 al 7 de octubre fue un día más corto que el de 2025, pero al solaparse con el Festival del Medio Otoño, entre el 25 y el 27 de septiembre, muchos trabajadores encadenaron hasta trece días de vacaciones. Más de la mitad de las reservas de vuelos internacionales de Trip.com salieron antes del 1 de octubre y la duración media superó los nueve días.
Las estancias de siete noches o más en hoteles extranjeros subieron un 123% interanual y los itinerarios con varias escalas, un 84%. Una encuesta de Dragon Trail International en agosto detectó que el 54% pensaba viajar al exterior en el periodo, frente al 35% anterior. Al cruzar la frontera la contención no desaparece: solo el 5% eligió lujo y el 33%, gama media.
«Existe una disposición firme a gastar, pero una confianza débil. La restricción clave no es la falta de deseo de consumir, sino la incertidumbre sobre las perspectivas de ingresos y de empleo.» — Ailsa Liao, analista sénior de Forthright Securities, 9 de octubre de 2026
El otro flanco del consumo discrecional se hundió. La taquilla del festivo sumó 1.160 millones de yuanes, un 36,6% menos, y los analistas de Citi apuntaron que los cuatro primeros días fueron peores que en la etapa pandémica. La falta de estrenos con tirón y la preferencia por viajar explican el desplome.

Lo que revela la brecha entre intención y confianza
Lo que veo aquí es un consumidor que ha separado el deseo del compromiso. Quiere viajar y quiere gastar, pero no firma un ticket alto porque no tiene certeza sobre su nómina del próximo año. El lastre no es de precios: es de expectativas. La caída prolongada del ladrillo, un crecimiento salarial raquítico y un mercado laboral blando llevan tres ejercicios comprimiendo el consumo dentro de casa.
Existe una segunda lectura, más incómoda para Pekín. Cada yuan gastado en Roma, París o Madrid no computa como consumo doméstico en las cuentas nacionales. Según Spring Tour, las solicitudes de visado en septiembre más que se duplicaron respecto al año anterior y entre los destinos más pedidos aparecen Italia, España, Francia, Australia, Estados Unidos y Canadá.
El riesgo que los datos no resuelven es el de la base comparativa. El festivo tuvo un día menos y el puente con el Medio Otoño concentró los desplazamientos largos fuera del perímetro estadístico del periodo. La próxima referencia seria llegará con las ventas al por menor de octubre y con la campaña del Singles’ Day del 11 de noviembre, que medirá si esta contención es estacional o se ha instalado en el bolsillo del consumidor chino.
🌐 El efecto dominó en Occidente
Un consumidor chino que gasta menos dentro de casa y más fuera tiene dos consecuencias directas en Europa. La primera es de precios: la debilidad del consumo chino mantiene viva la deflación industrial de Pekín y presiona a la baja los precios de importación de la eurozona, lo que da margen al BCE para seguir bajando tipos y empuja el Euríbor a doce meses hacia abajo en las próximas revisiones.
- Apertura europea: los futuros llegan a la sesión del lunes con la referencia de una demanda china más selectiva, presión negativa para el lujo, la automoción y los bienes de equipo.
- Empresas españolas: operadores aeroportuarios, aerolíneas y cadenas hoteleras con exposición al visitante asiático, como Meliá o Aena, tienen en el turismo emisor chino un vector de recuperación que las cifras de visados respaldan.
- Inflación en España: la moderación del gasto chino se traslada con retardo al IPC de bienes importados; alivio para el bolsillo, pero también señal de enfriamiento de la demanda global.




