3El protocolo ante un caso sospechoso: aislamiento respiratorio, EPI y quimioprofilaxis de los contactos
La Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica no emplea la etiqueta de «caso sospechoso» en la peste: parte de un criterio clínico —fiebre acompañada de tos, dolor torácico o hemoptisis en la forma neumónica— que, unido a un vínculo epidemiológico (transmisión de persona a persona, contacto con un animal infectado, exposición en laboratorio o fuente común), define un caso probable, mientras que solo el cultivo de Yersinia pestis, su detección por PCR o la respuesta de anticuerpos frente al antígeno F1 lo confirman. Ante esa sospecha con afectación pulmonar, el enfermo se ingresa en habitación individual con precauciones de gotículas y aislamiento respiratorio estricto, que se mantiene hasta completar tres días de antibiótico eficaz, con mejoría clínica y pruebas analíticas negativas. El personal que lo atiende necesita mascarilla FFP3 o N95, guantes, bata de manga larga y protección ocular, y el traslado se reduce a lo esencial, con mascarilla quirúrgica en el paciente.
El cerco a los contactos se monta en paralelo. Se considera contacto estrecho a quien ha permanecido a menos de dos metros de un enfermo de peste neumónica, y la quimioprofilaxis se indica a quienes han tenido exposición en los siete días previos. El protocolo español pauta tetraciclina (15-30 mg por kilo de peso y día) o sulfonamidas (40 mg por kilo y día) repartidas en cuatro dosis durante una semana, con la advertencia de no usar tetraciclinas en menores de ocho años, mientras que las guías internacionales más recientes optan por doxiciclina o ciprofloxacino también durante siete días. A todos los contactos se les vigila una semana —el periodo de incubación va de uno a siete días y la neumonía primaria puede aparecer en uno a cuatro— y quienes rechazan el tratamiento quedan en aislamiento estricto bajo supervisión. Además, se eliminan las pulgas del entorno, la ropa y el equipaje con insecticida.



