Wall Street volvió a superar sus propios límites. Los principales índices neoyorquinos marcaron este martes nuevos máximos históricos, impulsados por la fiebre inversora en torno a la inteligencia artificial y por dos vientos de cola poco habituales: el descenso de los rendimientos de la deuda estadounidense y la caída del precio del petróleo. El canal DW Español dedicó su análisis económico de la jornada a un rally que, según sostienen sus periodistas, sigue ignorando la guerra de Irán, el encarecimiento del crédito y la volatilidad del mercado de bonos.
Un rally que aparta los riesgos a un segundo plano
La paradoja es evidente y el propio canal la pone sobre la mesa. Los precios de la energía siguen altos, financiarse cuesta más que hace un año y el mercado de bonos se mueve con nerviosismo. Pese a todo, las tecnológicas avanzaron con fuerza y arrastraron al conjunto del parque neoyorquino: Meta, Tesla, Amazon y Microsoft se anotaron subidas de entre medio punto y punto y medio porcentual.
La explicación que ofrece DW Español pasa por el calendario. Las compañías empiezan a presentar sus cuentas del tercer trimestre y las expectativas son notablemente optimistas, sobre todo en el bloque vinculado al desarrollo de la inteligencia artificial. La corresponsal del canal en Nueva York, Ana Nieto, sostiene que los riesgos no han desaparecido, pero han quedado relegados mientras el mercado mira hacia los resultados empresariales.
Nvidia acaricia los seis billones de valoración
El valor más emblemático de esta ola es Nvidia. La compañía avanzó más de un punto porcentual y su capitalización se acercó a los seis billones de dólares, un umbral que la consolidaría como la empresa más valiosa del mundo. Según el repaso del canal, el movimiento no responde a un dato concreto de la jornada, sino a la confianza sostenida de los inversores en el negocio de los chips para inteligencia artificial.
No es un caso aislado. Las llamadas siete magníficas —Microsoft, Nvidia, Tesla, Meta y Google entre ellas— suman ya una capitalización conjunta de 25 billones de dólares, una cifra que da la medida de la concentración del mercado estadounidense en un puñado de nombres tecnológicos.
Los riesgos siguen ahí, pero están pasando a un segundo plano ahora que las compañías empiezan a presentar sus resultados y las expectativas son muy buenas.
— Ana Nieto, corresponsal de DW Español en Nueva York
El petróleo cede, pero no vuelve a la normalidad
El precio del crudo cayo cerca de un 2% después de que la resistencia de las exportaciones de Oriente Medio y la liberación de reservas de emergencia acordada por el G7 rebajaran los temores sobre el suministro. Aun así, el barril continúa estancado en torno a los 100 dólares, muy por encima de los niveles previos al conflicto.
El compañero del canal José David Navarro aporta el dato más revelador de la jornada: las rutas alternativas al estrecho de Ormuz han pasado de representar el 17% de las exportaciones de los productores de la región a cerca del 40% en septiembre. Los registros de la firma de monitorización marítima Kepler apuntan además a que ese mes salieron unos 17 millones de barriles diarios de los países productores de Oriente Medio, cifras cercanas a las anteriores al estallido de la guerra de Irán, a finales de febrero.
Resultados y banca: los dos motores del optimismo
La temporada de resultados arranca con el listón muy alto. DW Español cita a Bloomberg Intelligence para señalar que los analistas esperan que las ganancias del tercer trimestre superen en un 25% las del mismo periodo del año anterior. El canal atribuye esa previsión a la buena marcha del PIB estadounidense y a la capacidad que siguen mostrando los consumidores para absorber subidas de costes y de precios.
El otro gran beneficiario es el sector financiero neoyorquino. La Contraloría del Estado de Nueva York hizo público un informe según el cual esa industria ganó 45.900 millones de dólares en los primeros meses del año, un 1% más que el ejercicio anterior y casi el resultado completo de 2025. Si el ritmo se mantiene, el año podría cerrarse con unos 90.000 millones. El canal vincula ese impulso al efecto de la inteligencia artificial sobre el gasto en servicios financieros: emisión de deuda, colocaciones en los mercados y operaciones de fusión y adquisición.
Qué significa este rally para el inversor
Conviene no perder de vista que buena parte de lo que se celebra estos días son expectativas, no certezas. DW Español lo deja claro al describir un mercado que descuenta una temporada de resultados excelente antes de que las empresas la confirmen. Si esas cifras decepcionan, o si los rendimientos de los bonos y el petróleo vuelven a repuntar, el margen de corrección es amplio, porque la subida se concentra en un grupo reducido de valores y no en el conjunto de la economía cotizada.
Para el ahorrador español hay dos lecturas posibles. La primera es que la brecha entre el S&P 500 y los índices europeos sigue dependiendo de las siete magníficas y, por tanto, de un puñado de decisiones empresariales ajenas a la eurozona. La segunda es que el escenario descrito por el canal —tipos de interés que dan tregua, crudo que no repunta y consumo que aguanta— es, precisamente, el que sostiene la valoración de la renta variable. Cualquiera de esas tres piezas que se rompa desmonta el argumento. La propia corresponsal insiste en que el retroceso del rendimiento de los bonos y del petróleo es ligero y no elimina los riesgos que siguen ahí fuera.
Visto así, el récord de Wall Street dice menos sobre la salud de la economía global de lo que sugiere el titular. Dice mucho, en cambio, sobre dónde está hoy el apetito del capital: en los chips, en los modelos de lenguaje y en las infraestructuras que los sostienen. La pregunta que sobrevuela la sesión no es si la IA es un negocio real, sino cuánto de ese negocio está ya descontado en los precios.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de DW Español en YouTube.






