Los ETF spot de Ethereum captaron entradas netas de capital el lunes 5 de octubre, justo el día en que los fondos equivalentes de Bitcoin y Solana registraron salidas. Los productos vinculados a XRP se quedaron en tablas. Ni entró ni salió dinero.
La instantánea, difundida por TradingView, rompe la dinámica de las últimas semanas. Durante la primera parte del otoño el dinero institucional había elegido bitcoin con bastante claridad, y el ether era el que se quedaba mirando desde la barrera. Un solo día no cambia esa foto. Un dato, no una tendencia.
Antes de sacar conclusiones conviene recordar qué mide un flujo neto. Un ETF spot es un fondo cotizado que compra y custodia la criptomoneda real —no futuros ni derivados— y reparte participaciones que se negocian en bolsa como cualquier acción. Las entradas netas miden la diferencia entre el dinero que entra y el que sale de esos vehículos en un periodo concreto. Es la foto de la demanda institucional, no la de los precios.
El lunes 5 de octubre: Ethereum entra, Bitcoin y Solana salen
El detalle de la sesión deja tres lecturas distintas. Los ETF de Bitcoin y los de Solana terminaron el día con más dinero saliendo que entrando. Los de ether hicieron lo contrario y sumaron capital nuevo. Los fondos de XRP, por su parte, cerraron con cero neto.
Es la clase de dato que se lee mejor con la semana delante, porque una sesión en verde no dice casi nada sobre la tendencia. Lo que sí aporta es una pista sobre cómo se recolocan las carteras institucionales cuando el mercado busca diversificar fuera de bitcoin. Habrá que ver si se repite en las próximas sesiones.
La semana cuenta otra historia: 241 millones para Bitcoin

Porque el cuadro semanal sigue favoreciendo al bitcoin con claridad. Según los datos que publica el agregador de flujos SoSoValue, los ETF spot de bitcoin en Estados Unidos captaron 241,09 millones de dólares en la semana cerrada a comienzos de octubre, la tercera consecutiva en positivo. El acumulado desde su debut en 2024 ronda ya los 57.800 millones de dólares.
Un día verde en ether no borra tres semanas de entradas en bitcoin: la rotación institucional se mide en meses, no en sesiones.
El contraste con ethereum es notable. Los ETF de ether registraron salidas netas de 138,02 millones de dólares en esa misma semana, lo que dio la vuelta al resultado de los siete días anteriores, cuando habían captado 690 millones. Con ese vaivén, el acumulado del año en los fondos de ETH se queda en torno a los 1.500 millones de dólares, una cifra pequeña al lado de los 57.800 millones de bitcoin.
Fuera de los dos grandes, los productos alternativos mantuvieron el tono. Los ETF de solana sumaron 2,43 millones en la semana, y los de XRP, 4,74 millones, ambos prolongando rachas positivas. Los de Zcash firmaron su primera semana de salidas netas, alrededor de 94 millones de dólares.
Todo esto ocurre con bitcoin cotizando entre 85.000 y 86.000 dólares durante el periodo analizado, un nivel que sostiene la narrativa de dominio de BTC sobre el resto del mercado. El análisis que acompaña a estos datos advierte de que una rotación sostenida hacia bitcoin y otros activos consolidados puede traer más volatilidad al sector en el corto plazo.
Qué significa esta rotación para quien tiene ether
Primero, una advertencia de escala. Los ETF de ether llegaron a Estados Unidos en 2024, unos meses después que los de bitcoin, y arrastran desde entonces un desequilibrio evidente: el capital que han captado en un año entero es una fracción de lo que bitcoin reúne en tres semanas buenas. Eso no convierte a ethereum en un mal producto, pero deja claro que buena parte del inversor institucional sigue usando bitcoin como puerta de entrada al sector.
Segundo, el factor tiempo. El episodio de los 690 millones de la semana previa demuestra que la demanda de ether puede aparecer rápido cuando el relato acompaña. El problema es que también se marcha rápido: basta una semana de salidas para borrar el efecto. Esa volatilidad de flujos tiene un riesgo concreto para el inversor de largo plazo, y es que el precio del ether acaba reaccionando a decisiones de asignación que se toman en despachos, no en la red.
Tercero, la letra pequeña del ecosistema. El valor de ether depende cada vez más de la actividad de sus rollups —las redes de segunda capa que procesan transacciones fuera de la cadena principal y luego resumen el resultado en Ethereum para abaratar costes— y de las comisiones que generan. Ahí la concentración es alta: un puñado de esas redes explica buena parte de los ingresos. Si esa actividad se enfría, el argumento de inversión pierde fuelle.
La lectura prudente es que la jornada del lunes es una señal débil dentro de una tendencia semanal que todavía favorece a bitcoin. Para hablar de rotación de verdad harían falta varias sesiones seguidas de entradas en los fondos de ether y, sobre todo, que el acumulado anual deje de ser residual. La próxima cita son los datos de los próximos días. Eso sí, si ethereum encadena una semana positiva, el relato puede cambiar tan rápido como cambió la semana pasada.




